La ruta hacia la sostenibilidad y la adopción de los criterios ASG (Ambiente, sociedad y gobernanza) no son exclusivos de las grandes corporaciones globales. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) tienen importantes desafíos para mantener su competitividad y sobrevivir en un entorno de negocios que está cambiando rápidamente.
Las pymes representan el 90% del tejido empresarial, entre el 60% y el 70% del empleo y el 50% del PIB a nivel mundial.
Su importancia es clave en el entorno empresarial debido a su participación en las cadenas de valor a nivel global. El concepto de cadena de valor sostenible pone de manifiesto la responsabilidad ambiental que se debe mantener desde el abastecimiento, la transformación y la distribución, hasta el consumo.
Si bien las pymes tienen grandes desafíos para su supervivencia tales como la transformación digital, expansión, acceso a capital, retención y captación de talento; también es cierto que su capacidad de resiliencia pasa por la implementación de los criterios ASG.
Muchas pymes comienzan a entender que tienen que iniciar su ruta hacia la sostenibilidad debido a las exigencias de sus clientes, a algunas ya se les comienza a exigir la presentación de sus reportes de sostenibilidad, planes específicos bajo criterios ASG, medir y reducir su huella de carbono y compromisos para mitigar sus riesgos sociales y ambientales.
La ausencia de métricas y de reportes de sostenibilidad o ASG es ya una debilidad y una amenaza que generará limitaciones en su potencial de hacer negocios. De esto dependerá la posibilidad de seguir siendo proveedor de productos y servicios a grandes empresas, acceder a fuentes de financiación a menor costo, adelantarse a los crecientes procesos regulatorios internacionales y locales, minimizar riesgos, fortalecer su reputación y capitalizar oportunidades de creación de valor a sus distintos grupos de interés, incluyendo los accionistas.
En este contexto las grandes corporaciones juegan un rol fundamental, pues pueden trasladar a las pymes de su ecosistema de negocios su experiencia, relaciones y conocimientos para apoyarlas en su ruta hacia la sostenibilidad.
Por ejemplo, Acciona una empresa española de energías renovables creó el programa de formación “Mide lo que importa”, para acompañar a pequeñas y medianas empresas de su cadena de suministro en la toma de decisiones vinculadas con la medición de impactos medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG).
Unilever lleva a cabo un proceso similar que busca acompañar a sus proveedores, en el desarrollo sostenible de sus negocios. El compromiso principal de Unilever con el clima es convertirse en una empresa con cero emisiones netas para 2039.
Con esa convicción, la empresa lanzó una nueva iniciativa denominada Promesa Climática de Unilever para los proveedores. Al firmar la promesa, los proveedores se comprometen a desarrollar objetivos públicos para reducir las emisiones en al menos un 50% para 2030.
La supervivencia de muchas pymes pasa por medir y dar seguimiento a los indicadores ASG y en los próximos años tienen que trabajar de forma sostenida para avanzar en esta ruta y poder mantenerse dentro de las cadenas de valor y el mercado. El riesgo es perder negocios e inclusive desaparecer.
El autor es consultor en reputación corporativa, comunicación estratégica y gestión de riesgos ASG.
