El alto costo de la comida sigue dando de qué hablar y de qué quejarse. Los cientos de personas que se quejan a diario del elevado precio de la comida ya sea mientras están en la fila de la caja, o en redes sociales o frente a los micrófonos de las televisoras gritan al unísono lo mismo.
Entre los rubros que más han aumentado de precio en la última década están el café pilado, la papa blanca, el plátano, huevos y yuca, de acuerdo a la reseña histórica de precios promedios pagados al productor entre 2012 y 2022 publicada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) de la Contraloría General de la República.
Por cada quintal de café pilado que vendían los productores, estos recibieron $90 en 2012, cifra que se fue incrementando año con año para llegar a $175.14 en 2022, es decir, que hoy el productor de café pilado tiene que vender 95% más caro a su primer comprador que hace 10 años. Sin embargo, su ganancia hace una década era del 32% del precio mientras que en 2022 solo subió al 42% de su precio de venta, significando que del precio doblado, quienes producen solo pudieron incrementar 10%, posiblemente invertido en insumos y aumento de costos.
Esta tendencia se repite en otros productos como el plátano, cuyo precio aumentó 34% en la última década. Por cada centenar vendido a sus primeros compradores, los productores recibían $13.34 obteniendo una ganancia de $3.14. En 2022 se vende el centenar de plátanos por $17.38 dejando una ganancia al productor de $5.74, esto se traduce en un incremento leve de un poco más de dos dólares por centenar de plátanos en 10 años.
Otro producto delicado con una tendencia clara de pérdida para el productor es la papa blanca. Su precio aumentó de $23.42 en 2012 a $42.40 en 2022, lo que significa un aumento de 83% en el precio pagado en finca. Ese precio puesto en la plaza –término con el que la Contraloría identifica al primer punto de venta del productor– desplomó la ganancia del productor, que hace una década ganaba $26.00 por quintal de papa y hoy está ganando tan solo $6.66 en promedio por la misma producción.
El arroz en cáscara de primera tuvo un aumento ligero del 9% en una década, pero la proporción de la ganancia del productor se redujo en 80% al pasar de $3.20 por quintal en 2012 a 63 centavos en 2022. El maíz en grano seco, por su parte, tuvo una ligera baja de 2% a lo largo de la década, sin embargo la ganancia se redujo casi 5% en ese mismo lapso, cuando los productores pasaron de ganar $7.78 en 2012 a $2.94 por quintal en 2022.
La relativa estabilidad de los precios de granos básicos como el arroz y el maíz se debe a que están amparados en la Ley 107 que crea el Programa de incentivos a la producción nacional de granos y otros rubros agrícolas, a través del cual el gobierno asume una parte del precio de entrega que negocian previamente con los productores de arroz y maíz.
El precio del huevo, que es otro alimento de gran consumo en el país, se incrementó en 25% en el periodo estudiado, pasando de $1.71 por docena en 2012 a $2.15 diez años después. La ganancia del productor, en cambio, aumentó de 25 centavos por docena hace 10 años a 63 centavos. Lo peculiar de este producto es que su producción en masa la concentran dos grandes empresas que se reparten la mayoría del mercado, dejando poca ventana a la competencia para micro, pequeños y medianos productores.
El encarecimiento también tocó a la yuca, que aumentó 15% entre 2012 y 2022, en tanto que la cebolla bajó ligeramente 11% en una década, lo que coincide con los años en que se intensificó la importación de la misma, algo que pone presión a la producción nacional. La ganancia de este sector se ha mantenido en 10 centavos desde hace una década, cuando el productor recibía 32 centavos por libra producida y ahora, recibe 27 centavos por libra. En un año, de 2021 a 2022, el precio de venta en finca de la cebolla bajó 44.90%.
En la categoría de las hortalizas, el ají pimiento, ají dulce, repollo, zanahoria, lechuga americana y chayote anotaron incrementos en sus precios promedios en finca de entre 14% y 23.40%, mientras que el precio al primer comprador subió en promedio entre el 8% y el 15%.
El tomate de mesa, tomate industrial y pepino en finca disminuyeron de precio pagado al productor pero incrementaron el precio a la plaza en 10% promedio. La gallina y el pato también aumentaron levemente 1.35% y 3.89%, respectivamente.

