El aumento de los niveles de deuda pública a consecuencia de la pandemia limita el margen de maniobra de los países de la región para hacer frente a eventos adversos que enfrentan las economías.
Esta es una idea plasmada en un análisis en el que el Fondo Monetario Internacional (FMI) evalúa la recuperación y las perspectivas de futuro de América Central.
El texto señala que “las perspectivas económicas de la región ahora están sujetas a un grado inusualmente alto de incertidumbre” y que “una posible confluencia de factores mundiales adversos podría una vez más poner a prueba la resiliencia de las economías”.
Entre los factores que pueden afectar a las economías, el FMI se refiere a una mayor volatilidad de los precios de las materias primas, en una región que depende de las importaciones de combustible; el debilitamiento del crecimiento en los socios comerciales, incluido Estados Unidos; y condiciones de financiamiento más restrictivas debido a alzas más rápidas de las tasas de interés mundiales e internas.
Todos estos elementos pueden afectar potencialmente a Panamá, que no escapa de la tónica regional de contar con menor espacio fiscal para hacer frente a los desafíos.
La fuerte contracción de la economía en 2020, producto de las restricciones impuestas por el Gobierno, redujeron los ingresos, mientras los gastos crecieron. Eso provocó un aumento sustancial de la deuda cuando se compara con el tamaño de la economía, que pasó de un 46.3% en 2019 a un 68.5% en 2020.
Aunque en 2021 el peso de la deuda se redujo a 63.7% del producto interno bruto (PIB), sigue muy por encima del nivel de 2019 y del 40% que recomienda la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.
Esa norma fue modificada por última vez en 2020 para dar más cabida al déficit fiscal durante la pandemia y trazó a partir de ese año una senda de consolidación o reducción del déficit. Es decir, que cada año el desbalance de las cuentas públicas tiene que ser menor para cumplir con una norma que siguen de cerca las agencias de calificación de riesgo y los organismos internacionales.
Pese a los llamados del sector privado, el gasto público destinado a planilla y subsidios -así como los intereses de la deuda- ha subido en los últimos años, reduciendo flexibilidad al presupuesto general del Estado.
Recuperación
El reporte del FMI señala que, en términos generales, la región se recuperó de manera sólida y que, desde el inicio de la pandemia, el desempeño de las economías que el FMI agrupa como América Central, Panamá y República Dominicana (CAPRD) ha estado entre los mejores de América Latina.
No obstante, el texto señala que de este grupo de países agrupados bajo la denominación CAPRD, que son Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, “para 2021, solo el PIB de Panamá no había superado los niveles registrados antes de la pandemia”.
Esto, pese al elevado crecimiento de la economía el año pasado, que en términos porcentuales se elevó un 15.3%.
En 2019, el producto interno bruto real fue de $43,044 millones. Tras una contracción de 17.9%, quedó en $35,319.8 millones en 2020. El crecimiento de 2021 sirvió para recuperar parte del terreno perdido y elevar el PIB hasta los $40,736.4 millones, pero aún por debajo de los registros prepandemia.
Para el economista Luis Alberto Morán, esta situación es consecuencia de la fuerte contracción económica que tuvo Panamá, en términos de producción y empleo, y las secuelas que ha dejado, retratadas en el cierre de negocios, con sectores que aún se han quedado atrás en la recuperación, entre los que destacan la construcción y el turismo.
En el primer trimestre de este 2022, el PIB supera los registros de 2019 y las expectativas de entidades locales e internacionales es que este ejercicio se termine de cerrar la brecha respecto de antes de la pandemia.
Morán señaló no obstante que “con las ramificaciones mundiales de la guerra en Ucrania, se observa que Panamá aún mantiene vulnerabilidad económica, por un mercado laboral débil, alta dependencia por subsidios, y los niveles de deuda actuales. Todo esto en una situación económica que urge y demanda inversión pública, para generar confianza y promover inversión privada”.
El artículo del FMI, firmado por Metodij Hadzi-Vaskov, representante residente regional para América Central, Panamá y la República Dominicana, y Joyce Wong, jefa de misión para Honduras, señala que la región tiene la oportunidad de impulsar reformas para mejorar las condiciones sociales y revertir el deterioro de problemas preexistentes, como el desempleo, la pobreza y la desigualdad.
En ese sentido, aboga por crear oportunidades de empleo, invertir en infraestructura resiliente a los cambios climáticos e impulsar programas de digitalización en los sectores público y privado para potenciar la competitividad de la región.
Respecto a Panamá, Morán destacó además la importancia de impulsar políticas para la modernización de la economía, que pasen por reducir subsidios y planilla de manera gradual, además de mejorar el diseño y ejecución del presupuesto, de acuerdo a las necesidades, y elevar la rendición de cuentas.

