El panorama económico de América Latina y el Caribe sigue impactado por el alza de las tasas de interés, las presiones inflacionarias y el rezago social que se arrastra como consecuencia de la pandemia respiratoria. Los salarios siguen rezagados y el empleo, aunque se ha recuperado en algunos países, sigue siendo un tema importante por resolver, principalmente para los jóvenes y las mujeres, sumado a que los niveles de productividad no se han recuperado.
Estas son algunas de las apreciaciones de William Maloney, economista jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, que indica que este año la economía de los países de la región registrará un crecimiento más lento.
El Banco Mundial presentó el reporte titulado “Conectados: Tecnologías digitales para la inclusión y el crecimiento”, en el que calcula que el producto interno bruto regional crecerá 2% en 2023, ligeramente por encima del 1.4% proyectado anteriormente.
El organismo indica que se esperan tasas del 2.3% y 2.6% de crecimiento económico para 2024 y 2025, respectivamente, pero no serán suficientes para lograr avances en inclusión y reducción de la pobreza.
Para el caso de Panamá, el Banco Mundial estima que la economía crecerá este año 6.3% y, al igual que el resto de los países de la región, el crecimiento estará afectado por una mayor presión fiscal y se acentuará el déficit fiscal, a lo que se suma la crisis climática, con una temporada seca prolongada sin lluvias que afecta la operatividad del Canal de Panamá.
“El Niño ha afectado las ganancias del Canal y esto ha fomentado la presión fiscal en el Estado panameño”.
“La región ha demostrado ser en gran medida resiliente a los diversos shocks externos posteriores a la pandemia, pero lamentablemente el crecimiento sigue siendo anémico”, sostuvo Carlos Felipe Jaramillo, vicepresidente del Banco Mundial para América Latina y el Caribe.
Precisa Jaramillo que los países deben encontrar urgentemente formas de impulsar la inclusión y el crecimiento, mejorar la gobernanza y generar consenso social.
“Las soluciones digitales pueden ser parte de la respuesta, ya que ayudan a complementar las reformas estructurales para aumentar la productividad, mejorar la prestación de servicios para la población y respaldar la eficiencia del gobierno. Vemos aquí una gran oportunidad para la región”.

