El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), reforzará su agenda de programas y apoyos financieros y de asistencia para lograr que en América Latina y el Caribe, se reduzca la desigualdad, se encamine hacia un desarrollo sostenible con energías limpias y se sienten las bases para una sólida recuperación económica. Fueron parte de los objetivos esbozados por el nuevo presidente del BID, Ilan Goldfajn, al dar su discurso inaugural al asumir las riendas del banco y plantear la visión que tiene para la institución.
Goldfajn dijo que la región como el resto del mundo enfrenta retos con las secuelas económicas y sociales que ha dejado la pandemia de la covid-19, pero también por el efecto de una inflación a niveles históricos y además el impacto tan severo de la mayor guerra en Europa, que no se veía desde la segunda guerra mundial. Además de los crecientes problemas por la inseguridad alimentaria y energética y el cambio climático.
“Las decisiones que tomemos y las medidas que adoptemos tendrán que ayudar a definir cómo se recupera la región y progresan nuestros pueblos”, sostuvo.
El presidente del BID admitió que el costo del financiamiento se ha incrementado y reconoció que a los países les cuesta conseguir los recursos que requieren para abordar problemas sociales como la pobreza y la desigualdad. “La pobreza extrema afectó en la región el año pasado a 82 millones de personas, dando marcha atrás a un cuarto de siglo de avances“, dijo.

Ilan Goldfajn afirmó que una de las visiones es que el BID sea la institución de desarrollo multilateral más importante para América Latina y el Caribe, a la que puedan acudir los países socios no solo en busca de financiamiento sino también asesoría, de consulta y de acompañamiento.
Expresó que la región puede contribuir a resolver algunos de los mayores desafíos mundiales, como la inseguridad alimentaria y la necesidad de energía limpia.
“Si generamos más energía limpia de forma eficiente eso beneficia a la región y al mundo”. Al igual que ayudar a reducir los costos comerciales y de transporte puede abaratar los precios de los alimentos y aliviar la inseguridad alimentaria.
Indicó que se requiere un BID más ágil y recalcó que es vital la integridad y la meritocracia en el organismo. Planteó que en 2021 solo 53% de los proyectos recibieron una calificación positiva e instó a hacerlo mejor e insistió en que se usen de forma eficiente los recursos. Igualmente sostuvo que a través del BID Invest y BID Lab se reforzará el trabajo de apoyo con el sector privado.
