La demanda de créditos nuevos para adquirir viviendas sigue contraído, lo que refleja el poco dinamismo del sector de la construcción y un impacto en el poder adquisitivo de las familias que están reteniendo los planes de compra de casas por la situación económica.
Las cifras de la Superintendencia de Bancos de Panamá, revelan que en el primer cuatrimestre del año, el otorgamiento de créditos hipotecarios residenciales en el segmento preferencial, es decir, con tasas de interés subsidiadas, cayó 34%.
Entre enero y abril de 2026 se otorgaron $132 millones en créditos hipotecarios prefenciales, lo que representó una reducción absoluta de $68 millones en contraste con los $200 millones otorgados por los bancos en el primer cuatrimestre de 2025.
Los créditos no preferenciales que se rigen por la tasa de interés del mercado, también retrocedieron pero a un menor ritmo. En el primer cuatrimestre se otorgaron $249 millones en préstamos hipotecarios residenciales no preferenciales, frente a los $270 millones aprobados en el acumulado de enero a abril de 2025, es decir, una caída de 8%.
Javier Motta, Director de Estabilidad Financiera, detalló que por rango de precios de viviendas también se percibe una reducción en el otorgamiento de préstamos hipotecarios. En los primeros cuatro meses de este año, se otorgaron $62.5 millones en créditos para viviendas de hasta $80,000, una contracción de 35.27% en comparación con los más de $97 millones que se aprobaron en el mismo período de 2025.
Igual tendencia se mantuvo con las viviendas con un rango de valor de más de $80,001 y entre los $120,000, donde el monto de créditos nuevos hipotecarios aprobados fue de $67.4 millones en el acumulado hasta abril de este año, frente a los $92.93 millones del mismo período de 2025, es decir una caída de 27.47%.
En los segmentos de casas de más de $120 mil y hasta $150,000 solo se otorgaron $542 mil en créditos hipotecarios nuevos, 87% menos que en el primer cuatrimestre de 2025 cuando se aprobaron $4.33 millones.
En el rango de precios de viviendas de más de $150,001 y $180,000 solo se otorgaron $787 mil en préstamos hipotecarios residenciales, frente a los $4.85 millones aprobados entre enero y abril de 2025.
El saldo total de los créditos hipotecarios vigentes para el segmento preferencial ascendió en abril a $9,471 millones lo que significó un incremento de solo 0.4%con rspecto a los $9,432 millones de saldo al corte de abril de 2025. El saldo de la cartera no preferencial creció 1.9% en un año al pasar de $9,318 millones a $9,499 millones al cierre de abril.

Motta explicó que la caída en los nuevos créditos hipotecarios preferenciales responde al efecto combinado de la situación del sector construcción que arrastra un descenso en su actividad, además de la dinámica de oferta y demanda de viviendas y el impacto que tuvo la modificación a la Ley de Interés Preferencial.
Según detalló, durante varios meses la banca redujo fuertemente el otorgamiento de estos préstamos debido a un artículo que generó incertidumbre sobre la obligación de mantener las condiciones al deudor una vez vencido el subsidio. “Esto era un peso muy pesado para la banca y la banca optó por no dar crédito”, señaló Motta.
Otro factor está relacionado con que antes se daban tasas subsidiadas para viviendas de más de $120,000 hasta los $180,000 y ese segmento quedó excluído y ahora solo se da financiamiento preferencial con tasa baja a viviendas de hasta $120,000.
Por otra parte, a partir de enero de este año, venció el beneficio que se otorgaba a las viviendas nuevas que estabas excentuadas de pagar el 2% del Impuesto de Transferencia de Bienes Inmuebles (ITBI), una medida que según el sector construcción está dificultando aún más el acceso a la primera vivienda de muchas familias.
Impacto en la compra
Norberto Delgado, presidente de Convivienda, señaló recientemente que este cambio ha generado preocupación, especialmente en un contexto donde el acceso a la primera vivienda enfrenta crecientes restricciones como la caída del poder de compra de la población que está golpeado por la falta de empleo.
De acuerdo con el gremio, el ITBI introduce una barrera directa al aumentar el monto inicial que deben pagar los compradores, un costo que no suele ser financiado por la banca. Esto afecta principalmente a familias de ingresos medios y bajos, limitando su capacidad de calificar para créditos hipotecarios.
Convivienda detalló que una vivienda promedio de $75,000 implica una letra mensual cercana a $300, lo que requiere ingresos familiares de al menos $1,000 mensuales. A esto se suma una inicial aproximada de $3,000 más unos $1,500 adicionales por concepto de ITBI.
En el caso de viviendas de hasta $120,000, el ingreso necesario asciende a unos $1,500 mensuales, niveles que, según el sector, quedan fuera del alcance de una parte importante de la población ocupada.

