El impacto económico del fenómeno de El Niño sobre el Canal de Panamá podría generar una reducción de ingresos netos de entre $225 millones y $400 millones en el año fiscal 2027, según uno de los escenarios de la vicepresidencia de finanzas de la Autoridad del Canal de Panamá.
Los cálculos incluyen alrededor de entre $75 millones y $200 millones que podría recibir la vía interoceánica de forma adicional por precio de subastas y otros conceptos que podrían compensar lo que dejaría de percibir la ruta por la reducción eventual en el volumen de carga, según reveló David Sedda, contralor financiero de la vicepresidencia de finanzas del Canal de Panamá, durante un conversatorio en la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), donde se analizó el efecto de El Niño.
Sedda indicó que los tránsitos de alto calado se estiman en 10,750 para el año fiscal 2027 que comenzará el 1 de octubre de 2026, lo que equivale a una reducción de 11% o el equivalente a 1,265 tránsitos menos que en el año fiscal 2025.

Mientras que en términos de toneladas CP/Suab que es la medida que usa el Canal para la carga, se estima un movimiento de 32 millones de toneladas menos, es decir, 7%, desde las 484 millones de toneladas en el año fiscal 2025.

El ejecutivo explicó que el escenario responde a las restricciones operativas que podrían generarse por menores aportes de agua durante la temporada lluviosa.
Actualmente la vía interoceánica opera con 32 tránsitos diarios de buques, cuando en condiciones normales puede estar entre 38 y hasta 40 como máximo.
Señaló que los buques neopanamax, que representan una parte importante de los ingresos del Canal, requieren mayores niveles de agua para mantener el calado ofrecido. Desde la ampliación del Canal, entre 55% y 60% de la utilidad proviene de los tránsitos neopanamax.

Los indicadores advierten que el fenómeno de El Niño será más intenso que en otras temporadas como las del 2023. Sedda expresó que según la Noaa (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos). En territorio nacional el efecto se percibe que la llivia de mayo a agosto cerró 34% por debajo del promedio y los aposter de la cuenta hidrográfica del Canal están 44% por debajo de lo normal.
El costo de perder confiabilidad
Durante su presentación ante la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), Sedda destacó que el principal riesgo no solo está relacionado con la pérdida temporal de ingresos, sino con la percepción de confiabilidad de la ruta marítima.
“Un tema importante que yo quiero transmitir aquí es la confiabilidad que ofrece la ruta del Canal, es importante sostenerla, fortalecerla y mantenerla para que el negocio se mantenga y haya continuidad de ese negocio a través del tiempo”, dijo.
Agregó que una ruta con incertidumbre podría modificar las decisiones de las navieras:
“Si esta ruta se vuelve inestable, las navieras no van a estar planificando a mediano o largo plazo una ruta por Panamá sabiendo que no hay certeza de que puedan transitar”.

Sedda explicó que una restricción en el Canal puede obligar a los buques a utilizar rutas alternas más largas. Como ejemplo, mencionó que un viaje entre Panamá y Corea que toma 26 días utilizando el Canal, podría extenderse hasta 40 días por el Cabo Buena Esperanza, es decir, 14 días adicionales. Para un buque neopanamax ese desvío puede representar un costo aproximado de $407,000, mientras que para un granelero ronda los $150,000.

En otra ruta analizada, un portacontenedores entre Shanghái y la costa este de Estados Unidos podría pasar de 23 días por Panamá a entre 28 y 35 días utilizando alternativas como Suez o Cabo Buena Esperanza, con costos adicionales estimados entre $439,000 y $796,000, sin incluir seguros ni otros efectos comerciales.
El antecedente de 2024
Sedda recordó que durante el episodio de sequía de 2024 el Canal perdió 2,700 tránsitos, equivalentes a una reducción de 21%, y dejó de movilizar 88 millones de toneladas.
El impacto económico por menor volumen fue calculado en $827 millones, pero fue compensado por el aumento de peajes y el efecto de las subastas, que generaron una variación positiva de $859 millones, dejando un resultado favorable de $33 millones.
Sin embargo, Sedda advirtió que ese escenario no necesariamente se repetirá:
“Pero eso no es sostenible ni creemos que va a poder pasar en el siguiente evento porque las navieras se van a preparar, yo creo que están preparadas”.
El mensaje central de Sedda fue que el desafío para el Canal no es únicamente financiero, sino estratégico: mantener la confiabilidad de la ruta frente a un escenario climático que podría afectar la disponibilidad de agua y la capacidad de tránsito.

