Los depósitos del centro bancario internacional al cierre de junio sumaron $98,824 millones, cifra que representa un crecimiento de $3,524 millones o 3.7% cuando se compara con el mismo momento del año anterior, informó la Superintendencia de Bancos de Panamá.
En lo que se refiere a los depósitos internos, se registra crecimiento en los que proceden de particulares para ubicarse en $47,994 millones, un 1.9% más, mientras que decrecen los oficiales y los de bancos.
En el conjunto, los depósitos internos apenas crecen un 0.1%, aunque representan la mayor base, con $63,236 millones.
El crecimiento se registra principalmente en los depósitos externos, que totalizaron $35,589 millones, un aumento de $3,474 millones o 10.8% en un año.
“Esto obedece a que se sigue generando confianza en el centro bancario”, dijo el superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo.
La Superintendencia señala también que el aumento de la inflación internacionalmente, así como la expectativa de que los principales bancos centrales inicien subidas de tasas de interés hacia adelante, y la incertidumbre cambiaria, han influido en el pasado en la demanda de activos y pasivos financieros domésticos.
Los depósitos son la principal fuente de fondeo de los bancos y sirven para financiar sus operaciones de crédito, de manera que, en Panamá, es baja la dependencia en el fondeo a través de emisiones de deuda.
Patricio Mosquera, gerente de Análisis de Coyuntura de la Superintendencia de Bancos, dijo que los sistemas donde los bancos se fondean mucho a través de emisiones de deuda deben efectuar el traslado de tasas de manera más inmediata cuando se produce un aumento en los tipos de referencia.
En Panamá, dijo, esto no sucede necesariamente porque “aquí se descansa mucho en el componente de depósitos y esto hace que sea menos susceptible al cambio de tasas y hace que no exista tanta volatilidad en las tasas como en otros mercados financieros”.
Mosquera dijo que aunque pueda haber casos puntuales de ajustes de tasas, cuando se miran los promedios, a la fecha no se observa un repunte, pese a los movimientos al alza de la Reserva Federal (Fed) desde que inició el año.
Un informe de la Superintendencia de Bancos del pasado mes de junio concluyó que tradicionalmente los traslados de tasas al mercado local se han producido con rezago y en menor proporción a los aumentos aprobados por el banco central de Estados Unidos.
El pasado 27 de julio, la Fed elevó en 75 puntos básicos la tasa de referencia, un aumento igual al efectuado en junio y el cuarto en lo que va de año.
La tasa de referencia quedó en un rango entre 2.25% y 2.5%, y se podría dar otro aumento en la reunión de septiembre.
Con estos movimientos, la Fed trata de contrarrestar el aumento de precios, que llevó la inflación a un 9.1% en la comparación interanual a junio.
Domingo Latorraca, exviceministro de Economía, señaló a este diario que la lógica indica que el alza en las tasas de interés causaría que el costo de financiamiento en Panamá también se eleve.
No obstante, señaló que al revisar los datos históricos desde 2001 a la fecha, donde se han dado dos periodos previos de alza en las tasas de referencia, se observa que el efecto en las tasas bancarias locales es menor que el cambio en las de referencia.
Al comparar la tasa de la Fed con la tasa promedio de préstamo de autos durante el periodo 2001-2022, se puede observar un efecto inferior al que se podría suponer, dijo.
Además de hacer referencia a la estructura de depósitos del sistema como uno de los factores que explica este fenómeno, Latorraca alude también a la amplia oferta que existe en el mercado local, que obliga a los bancos a mantener tasas competitivas y trabajar continuamente por mejorar la eficiencia.
“Esto evidencia que no es regulando tasas como el mercado funciona; es estimulando mayor competencia y manteniendo una regulación fuerte y transparente”, acotó.

