El negocio del transporte aéreo de carga en Panamá ha venido registrando un crecimiento sostenido en los últimos años, impulsado por el auge del comercio electrónico, la recuperación del comercio internacional tras la pandemia y el fortalecimiento del país como centro logístico regional.
Las proyecciones del sector apuntan a que esta tendencia se mantendrá en el mediano y largo plazo, colocando nuevamente en el centro del debate la necesidad de ampliar y modernizar la infraestructura aeroportuaria, especialmente en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.
Durante la pandemia, el movimiento de carga aérea experimentó un repunte significativo, impulsado por las restricciones a la movilidad y el aumento en las compras en línea.

Aunque tras la reapertura de las economías se registró una desaceleración, a partir de 2022 el sector retomó una senda de crecimiento de dos dígitos, según gremios logísticos, consolidando al aeropuerto como una plataforma clave para el comercio regional.
De acuerdo con las estadísticas oficiales del Aeropuerto Internacional de Tocumen, en 2025 se movilizaron un total de 248,455 toneladas métricas de carga, reflejando un incremento frente a los años anteriores.
Solo en diciembre de ese año, el movimiento alcanzó 22,789 toneladas métricas, con una variación positiva de 14% en comparación con diciembre de 2024.
Del total movilizado en diciembre, el 57% correspondió a carga en transferencia, equivalente a 13,062 toneladas métricas, confirmando el papel del aeropuerto como un centro de redistribución regional.
Asimismo, el 66% de la carga procesada durante ese mes fue transportada en aeronaves cargueras dedicadas, mientras que el 34% restante se movió en bodegas de aviones comerciales, lo que evidencia la complementariedad entre ambos modelos de operación.
En términos geográficos, Suramérica se consolidó como el principal destino de la carga aérea desde Tocumen en diciembre de 2025, con 7,688 toneladas métricas, seguido por Norteamérica con 7,431 toneladas, Centroamérica con 3,622 toneladas, el Caribe con 2,202 toneladas y Europa con 1,843 toneladas métricas.
Entre los principales destinos de vuelos cargueros se encuentran Miami, Bogotá, Santiago de Chile, San José, San Salvador, Lima y Ciudad de México, además de conexiones relevantes en el Caribe como Curazao, La Habana y Santo Domingo.
Este crecimiento ha llevado a las autoridades aeroportuarias a replantear el desarrollo estratégico del complejo. El gerente general de Tocumen, José Ruiz, explicó que, al asumir la administración, el aeropuerto carecía de una hoja de ruta clara para su expansión.

“Este aeropuerto no tenía dirección. No sabíamos hacia dónde íbamos. Lo peor que puedes hacer es crecer sin norte”, señaló Ruiz, al referirse al diagnóstico inicial realizado hace aproximadamente un año y medio.
Según el directivo, durante ese período se ha trabajado en la definición de una visión de largo plazo que permita ordenar el crecimiento. “Ya hemos hecho ciertas cosas en este tiempo, y ahora lo que estamos es expandiendo eso”, afirmó.
Uno de los ejes centrales de esta estrategia es el plan maestro que desarrolla la firma internacional AECOM, el cual abarca el período 2030-2050 e integra tanto el crecimiento de pasajeros como el fortalecimiento del segmento de carga.
Ruiz destacó que el aeropuerto dispone actualmente de cerca de 100 hectáreas, de las cuales solo el 29% está siendo utilizada para actividades relacionadas con carga, lo que representa unas 21 hectáreas operativas.
Adicionalmente, existen alrededor de 5,000 hectáreas aledañas que, aunque no pertenecen al aeropuerto, están llamadas a convertirse en un polo de desarrollo logístico vinculado a su operación.

“El aeropuerto juega un rol fundamental en el crecimiento de ese desarrollo”, sostuvo el gerente, al explicar que estas áreas podrían albergar proyectos vinculados a almacenamiento, procesamiento y redistribución de mercancías.
Para viabilizar ese crecimiento, uno de los proyectos clave es la extensión del Corredor Sur, en coordinación con el Ministerio de Obras Públicas y la Empresa Nacional de Autopistas. El trazado preliminar contempla bordear el aeropuerto y conectar con Pacora.
Aunque el diseño definitivo aún se encuentra en análisis, Ruiz señaló que se evalúa la posibilidad de incluir un tramo subterráneo mediante un túnel, similar al construido bajo la pista del antiguo aeropuerto de Río Abajo, con el fin de facilitar el acceso logístico.
El plan maestro contempla una inversión estimada de alrededor de $3,000 millones, que no sería financiada con recursos públicos, sino mediante capital privado nacional e internacional, bajo esquemas de colaboración.
“Eso no es financiamiento del país. Vendrá gente de afuera, con quienes ya estamos conversando”, explicó el gerente general. La proyección es que se generen más de 25 mil puestos de empleos con el desarrollo logístico en las cercanías del aeropuerto en los próximos años.
Desde el sector privado, el Consejo Empresarial Logístico (COEL) ha insistido en la urgencia de acelerar la modernización de la infraestructura. Su presidente, Ángel Sánchez, considera que el potencial del aeropuerto en materia de carga sigue subutilizado.
“El Aeropuerto Internacional de Tocumen es nuestra gran joya para pasajeros, pero su potencial de carga sigue operando a media máquina”, afirmó Sánchez.
El dirigente recordó que el proyecto de la Zona Logística lleva más de una década en planificación sin avances concretos, mientras las instalaciones actuales operan con limitaciones estructurales.
“No podemos pretender ser un hub de clase mundial cuando nuestras instalaciones no reflejan esa ambición”, señaló.
Sánchez subrayó que la nueva zona no debe limitarse a bodegas, sino convertirse en un espacio donde la mercancía pueda ser procesada, ensamblada y redistribuida con valor agregado, especialmente para sectores como el farmacéutico y el comercio electrónico.
Desde hace 15 años se analiza el desarrollo del proyecto de “ciudad aeropuerto”, una iniciativa que combinaría bodegas, comercios, hoteles y hospitales. Con el paso del tiempo, sin embargo, la idea se fue diluyendo entre los planes de las distintas administraciones que han pasado por el aeropuerto.
En su momento se dijo que parte de las 325 hectáreas que Tocumen compró a la Universidad de Panamá por más de $100 millones se utilizarían para la ciudad aeropuerto, pero la obra no se ha materializado.
De acuerdo con el presidente de COEL, entre 2022 y 2024 el movimiento de carga creció entre 10% y 15% anual, impulsado por mercancías que van desde piezas industriales hasta productos de e-commerce, tendencia que se mantiene en 2025.
“Ya no es un tema de falta de espacio, sino de falta de ejecución. Mientras nosotros mantenemos un proyecto estancado por una década, la competencia regional avanza. Panamá necesita que esta zona logística arranque de una vez por todas, dejando atrás el abandono para convertir al aeropuerto en el verdadero motor de valor agregado que el país exige”, comentó Sánchez.
En paralelo, las aerolíneas han reforzado su apuesta por el segmento. Copa Holdings reportó que en el tercer trimestre de 2025 los ingresos por carga y correo aumentaron 21.4% interanual, alcanzando $29.7 millones.
Durante ese período, la compañía incorporó una segunda aeronave Boeing 737-800 carguera bajo arrendamiento operativo, fortaleciendo su flota dedicada al transporte de mercancías, además de la carga movilizada en las bodegas de su flota de 114 aeronaves al cierre de 2025.
Este crecimiento operativo refuerza el papel del aeropuerto como plataforma regional, especialmente en un contexto en el que el Gobierno busca atraer manufactura ligera para actividades como etiquetado, ensamblaje y procesamiento de medicamentos y productos de alto valor.
Especialistas del sector coinciden en que el desarrollo de estas actividades depende directamente de la disponibilidad de infraestructura terrestre moderna, conectividad vial eficiente y procesos aduaneros ágiles.

