La empresa Carnival Cruise, la línea de crucero más grande del mundo, no está considerando cambiar su sede de Panamá a Estados Unidos.
Así lo anunció Arnold Donald, director ejecutivo de la compañía que representa el 41% de los ingresos que genera esta industria en el mundo.
Durante una llamada telefónica con periodistas, Donald informó que la empresa mantendrá su inscripción en el régimen legal panameño.
Las líneas de cruceros no fueron incluidas en el plan de rescate financiero preparado por la Casa Blanca para reactivar la economía a medida que la pandemia del coronavirus se extiende por la mayor economía del mundo. Analistas han señalado que se trata de un pase de factura de la administración del presidente Donald Trump.
Políticos estadounidenses acusan a las principales líneas de crucero de estar inscritas en otros países para no pagar impuestos en Estados Unidos, y para esquivar las leyes laborales de ese país.
Hakeem Jeffries, presidente de la Cámara Democrática de la Cámara, escribió ayer en sus redes sociales, que las empresas de cruceros quieren recibir apoyo financiero que sale de los impuestos de los estadounidenses, pero no están inscritas en el país.
Carnival está incorporado en Panamá; Norwegian en las Bahamas; y Royal Caribbean en Liberia, en África Occidental. Las tres compañía agrupan más del 60% de la oferta mundial de viajes por cruceros.
La mayoría de las líneas de crucero han extendido hasta julio la suspensión de sus operaciones, y alguna han dejado entrever que dan por perdido el año fiscal 2020, ya que existe temor entre los viajeros de abordar un crucero.
Desde el estallido de la pandemia respiratoria las líneas de crucero estuvieron en el ojo de la tormenta debido a los contagios y defunciones que se registraron en los hoteles flotantes y que llevó a muchos países a negarle la entrada a los cruceristas.

