La dio luz verde a los gobiernos europeos de igualar bajo ciertas condiciones las ayudas que Estados Unidos conceda a la producción de tecnologías limpias, a fin de evitar la fuga de plantas industriales como consecuencia de los subsidios de Washington.
Sin embargo, Bruselas limita estas ayudas a una serie de productos que considera vitales para avanzar en la transición hacia una economía descarbonizada, como baterías, paneles solares, turbinas eólicas, bombas de calor o electrolizadores, así como a la obtención de las materias primas fundamentales conexas necesarias para la producción de los equipos correspondientes, según informó la Comisión Europea en un comunicado.
En concreto, hasta el 31 de diciembre de 2025, los Estados miembros podrán asignar ayudas públicas a empresas en casos excepcionales si existe riesgo real de que las firmas reorienten sus inversiones fuera de Europa en busca de condiciones más ventajosas en terceros países. En estos casos, los gobiernos del bloque podrán recurrir a la opción más barata entre dos posibilidades: conceder ayuda de una cantidad equivalente a la que la empresa pueda recibir en una ubicación alternativa u otorgar el monto necesario para incentivar a la compañía a ubicarse dentro del Espacio Económico Europeo.
Esta nueva herramienta está sujeta a una serie de salvaguardias, como por ejemplo que se trate de inversiones en territorios que puedan recibir fondos regionales o de inversiones transfronterizas que involucren al menos a tres Estados miembros y que una parte significativa de la misma tenga lugar en esas áreas asistidas.
Según el mapa de ayudas regionales de España aprobado en marzo del pasado año por las autoridades comunitarias, estas zonas que pueden optar a fondos de la UE representan en conjunto el 66.29% de la población.
