El conflicto militar entre Irán, Israel y Estados Unidos ya comienza a reflejarse en los mercados internacionales y, según economistas y líderes empresariales, tendrá repercusiones directas e indirectas en Panamá, principalmente a través del aumento en los precios del combustible, los fletes, las materias primas y bienes importados.
El economista Carlos Araúz advirtió que el impacto de una guerra sobre las economías es casi inmediato, especialmente por la alta dependencia global del petróleo.
“Pocos eventos en la cotidianidad tienen más derrama negativa que una guerra y un conflicto bélico como éste en particular impacta un elemento muy distintivo y particular de las economías del planeta que es la dependencia en combustible fósil, petróleo”, señaló.
Araúz explicó que el efecto es inflacionario porque no solo se encarece la producción, sino también la distribución y por ende el precio de los productos al consumidor tenderá a subir.
“No sólo se afecta el costo de producción de algo, sino también su distribución, cómo llega a los diferentes canales de distribución”, indicó.
En el caso de Panamá, donde la mayoría de los bienes son importados, “el efecto inflacionario es innegable y eso se traslada al consumidor de manera muy rápida”.
El economista añadió que el encarecimiento del petróleo —con proyecciones que lo ubican incluso por encima de los 100 dólares por barril— podría generar distorsiones en las cadenas de suministro similares a las vividas durante la pandemia.
“Anticipamos una escalada en precios tanto de materia producida final como en materia prima”, sostuvo. También advirtió sobre mayores primas de seguros para las navieras y posibles riesgos en rutas clave como el estrecho de Ormuz, el Golfo Pérsico y el mar Rojo.
El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) subió el martes 3 de marzo 4.7%, hasta los 74.56 dólares el barril, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, ofreciera seguros de riesgo político a navieras para cruzar el Estrecho de Ormuz, amenazado por la Guardia Revolucionaria iraní.
Al cierre de la sesión, los contratos de futuros del WTI para entrega en abril sumaban 3.33 dólares con respecto al cierre del lunes, relajando así la subida del 8.69% con la que el crudo empezó la jornada, impulsado por la guerra en Irán, según reportó EFE.
Por su parte, el economista Eric Molino identificó dos efectos inmediatos. El primero es el alza en materias primas como el petróleo y el gas natural, impulsada tanto por tensiones en el estrecho de Ormuz como por ataques a infraestructura energética en la región.
“Definitivamente ese impacto lo vamos a ver como una presión inflacionaria”, señaló Molino, quien agregó que el segundo efecto será logístico.
“Ahora los costos de los fletes van a ser muchísimo más caros y los tiempos en que se van a poder comprometer las navieras en poder entregar las mercancías va a demorar mucho más”.
Según explicó, el principal contratiempo para Panamá será “logístico y de costo de insumos como el combustible”.
Desde el sector empresarial, el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), Rosmer Jurado, indicó que el sector productivo sigue con atención la evolución del conflicto en Medio Oriente, debido a su impacto directo en los mercados energéticos.
Coincidió en que Panamá en que un aumento sostenido del petróleo encarece el transporte, la generación eléctrica y los procesos productivos, lo que termina presionando los costos de producción a nivel local.
“Si aumentan los fletes y el petróleo se mantiene al alza, muchos insumos importados van a subir, y eso puede reflejarse en los precios finales”.

En cuanto a las cadenas de suministro, advirtió que el principal riesgo es la incertidumbre que generan los conflictos en zonas estratégicas para el comercio global.

Indicó que ya se observan incrementos en los fletes marítimos y mayores costos de seguros, así como posibles retrasos en rutas comerciales clave.

Recordó que buena parte de los insumos utilizados por la industria nacional —materias primas, empaques, químicos, fertilizantes y componentes industriales— son importados, por lo que un alza en los costos logísticos o en el petróleo podría traducirse en aumentos adicionales.
Datos del Instituto Nacional de Estadística y Censo detallan que las importaciones valor CIF de Panamá cerraron preliminarmente en $14,155.7 millones en 2025, frente a $13,901.4 millones en 2024, lo que representa un incremento absoluto de $254.3 millones. En términos porcentuales, la variación equivale a un aumento de aproximadamente 1.8% interanual, reflejando un crecimiento moderado en el valor de las compras externas del país durante el último año.
Sobre los alimentos, Jurado explicó que el impacto puede ser doble: por un lado, mayores costos de transporte y energía; y por otro, incrementos en insumos agrícolas vinculados al precio del petróleo.

No obstante, subrayó que aún es temprano para estimar efectos definitivos, ya que todo dependerá de la duración y magnitud del conflicto.
Jurado precisó que es necesario que Panamá evalúe constantemente el comportamiento del mercado internacional para anticipar y mitigar posibles impactos en la economía y en el consumidor local.
Igualmente, el presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, Juan Alberto Arias Strunz, indicó que el país no está aislado de la coyuntura global. “Nosotros no tenemos vela en ese entierro, pero somos parte de la economía mundial”, expresó. Recordó que Panamá no cuenta con refinería y depende en gran medida del combustible importado. “Por razones obvias, el precio del combustible debe aumentar. Ya lo estamos viendo en mercados internacionales”, afirmó.
Arias Strunz explicó que, además del costo del combustible, las rutas marítimas podrían alterarse, lo que encarecería aún más el transporte.
“El tema del transporte, no solamente por el costo adicional en el combustible de los barcos, sino porque las rutas que van a tener que ser alteradas”, dijo.
Aunque el Canal de Panamá podría experimentar ajustes en rutas, señaló que aún es temprano para medir el impacto total.
No obstante, llamó a la prudencia. “No nos tenemos que adelantar a los hechos y preocupar a la ciudadanía hablando de aumentos de precios hasta que eso no sea la realidad”, indicó. Añadió que, por ahora, no se han anunciado incrementos en alimentos u otros productos en el mercado local.
En medio de la incertidumbre, los expertos coinciden en que el principal riesgo es una escalada prolongada del conflicto que consolide presiones inflacionarias globales. En una economía abierta y dependiente del comercio exterior como la panameña, el efecto podría sentirse tanto en el precio del combustible como en el costo de los alimentos, el transporte y otros bienes de consumo.

