La próxima década no solo estará marcada por inversiones multimillonarias en Panamá, sino también por la creciente necesidad de contar con personal altamente especializado para ejecutarlas.
Dos de los mayores motores económicos del país, Copa Airlines y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), ya comenzaron a contratar, formar y desarrollar el talento humano que necesitarán durante los próximos nueve años, en un contexto en el que además deberán enfrentar el relevo generacional derivado de jubilaciones y la transformación del mercado laboral.
En el caso de Copa Airlines, el reto es de gran magnitud. La empresa proyecta pasar de una flota cercana a las 100 aeronaves actuales a más de 200 aviones en 2034.
El crecimiento estará respaldado por las 40 aeronaves pendientes de entrega de pedidos anteriores y la reciente compra de hasta 60 nuevos Boeing 737 MAX, anunciada este año, que permitirá prácticamente duplicar su capacidad operativa.
Ese crecimiento también implicará ampliar significativamente su fuerza laboral. La aerolínea estima que cada nueva aeronave requiere alrededor de 70 empleos directos en Panamá.
La compañía informó a La Prensa que para 2026 proyecta superar los 9,000 colaboradores directos y realizar más de 1,000 contrataciones durante el año, considerando tanto el crecimiento de la operación como la reposición por jubilaciones, rotación y ascensos. Hacia 2029 espera superar los 11,000 colaboradores en el país.
La aerolínea prevé realizar más de 1,000 contrataciones al año entre crecimiento, jubilaciones y rotación, con énfasis en pilotos, mecánicos y tripulantes de cabina.

Solo el próximo año la empresa prevé incorporar más de 400 tripulantes de cabina, 330 trabajadores para áreas operativas, principalmente de servicio al pasajero y atención de aeronaves, 130 pilotos, 125 mecánicos de aviación y unas 100 posiciones administrativas.
Estas contrataciones responden tanto al crecimiento de la operación como a la necesidad de reemplazar personal por jubilaciones, rotación y movimientos internos.
El impacto económico trasciende las contrataciones directas. Copa señala que diversos estudios estiman que por cada empleo directo generado en la industria de la aviación y el turismo se crean alrededor de diez empleos indirectos e inducidos.
Para 2026 la empresa calcula aportar aproximadamente 1,400 millones de dólares a la economía panameña mediante compras a proveedores locales, pago de salarios, aportes a la Caja de Seguro Social, al fisco y otras instituciones públicas.
A medida que aumente la operación también crecerá la demanda de servicios aeroportuarios, mantenimiento, logística, transporte y otros proveedores vinculados a la actividad aérea.
Capacitación
Pero el desafío no consiste únicamente en contratar personal. Copa también está invirtiendo en formarlo. Para abastecer la demanda futura cuenta con tres academias especializadas que preparan pilotos, técnicos aeronáuticos y tripulantes de cabina.

La Academia de Pilotos ALAS proyecta graduar 65 nuevos pilotos y recibir 100 estudiantes en 2026. Desde su creación ha formado a más de 280 pilotos y actualmente mantiene más de 185 estudiantes activos. El programa dura aproximadamente un año y medio y ofrece becas de hasta 26 mil dólares, además del respaldo del IFARHU y otras instituciones.
La Academia de Técnicos Aeronáuticos (ATA), por su parte, graduará 66 nuevos mecánicos y recibirá 72 estudiantes en 2026. Desde su creación ha formado a más de 267 técnicos y mantiene más de 140 estudiantes activos. La formación es gratuita, incluye una beca mensual de 350 dólares y transporte, mientras que las especializaciones en sistemas, estructuras y motores pueden extenderse hasta cuatro años.
Ese esfuerzo se complementa con el bachillerato en mecánica de aviación que desarrolla junto al Instituto Técnico Don Bosco, con capacidad para 50 estudiantes por año y cuya primera promoción se graduará en 2027. Además, Copa mantiene programas de cooperación con el Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE) para fortalecer la formación del talento técnico que requerirá la industria aeronáutica en los próximos años.
La Academia de Tripulantes de Cabina proyecta graduar más de 440 nuevos colaboradores en 2026. El curso dura seis semanas, es financiado completamente por la empresa y prepara a los participantes en primeros auxilios, manejo de emergencias, servicio al pasajero y portugués básico antes de incorporarse directamente a la aerolínea.

La empresa reconoce que los mayores retos continúan concentrándose en perfiles altamente especializados, particularmente pilotos y técnicos de mantenimiento aeronáutico, debido al tiempo que requiere su formación. En el caso de los tripulantes de cabina, el principal desafío sigue siendo el dominio del idioma inglés.
El crecimiento también obligará a ampliar la infraestructura de capacitación. Copa confirmó que duplicará el tamaño de su Centro de Mantenimiento en Tocumen, incrementará el número de simuladores en su centro de entrenamiento ubicado en Ciudad del Saber y en los próximos 4 meses incorporará su simulador de vuelo número 12.
Paralelamente continuará ampliando sus instalaciones y aumentando el número de instructores para responder a la demanda futura de pilotos y técnicos.
La necesidad de talento no será puntual. Copa Airlines estima que, tomando en cuenta las jubilaciones, la rotación natural del personal, los ascensos y el crecimiento de la operación, deberá contratar más de 1,000 personas cada año, incluyendo cientos de pilotos, mecánicos de aviación y tripulantes de cabina, para acompañar el aumento progresivo de la flota y garantizar la continuidad de sus operaciones.
Proyectos del Canal
En la Autoridad del Canal de Panamá el reto es igual de exigente. Mientras impulsa el mayor programa de inversiones desde la ampliación de la vía interoceánica en 2016, la institución estima que más de 2,800 colaboradores se jubilarán durante los próximos diez años, lo que ha acelerado sus programas de formación y relevo generacional.

El plan contempla inversiones estimadas en un corredor energético, dos nuevas terminales portuarias, un corredor logístico terrestre y el proyecto del lago de Río Indio.
Según estimaciones de la ACP, el corredor energético movilizará inversiones de hasta 8,000 millones de dólares, generando más de 6,500 empleos anuales durante la construcción y cerca de 9,600 durante la operación.
Las terminales portuarias representarían inversiones por 2,600 millones de dólares, con más de 10,700 empleos durante la construcción y unos 9,000 en operación.
El corredor logístico demandaría más de 3,200 empleos durante la fase constructiva y el proyecto del lago de Río Indio generará aproximadamente 2,700 empleos directos durante la construcción de la presa, el vertedero y el túnel de conexión hacia el lago Gatún.
El proyecto de Río Indio contempla una inversión estimada de entre 1,500 y 1,600 millones de dólares, de los cuales cerca de 400 millones estarán destinados al componente socioambiental y al reasentamiento de las comunidades. La construcción del nuevo embalse está prevista para completarse en seis años.

Para enfrentar este proceso, la ACP fortaleció durante este año su Academia de Talento, integrada por la Escuela de Aprendices, la Escuela Marítima, la Escuela de Negocios, los programas de Desarrollo Profesional, Desarrollo Ejecutivo y Sucesión, entre otros.
El Programa de Aprendices arrancó este año con un primer grupo de 75 participantes que recibirá formación técnica durante tres años para desempeñarse en oficios críticos para la operación canalera.
Al igual que Copa, el Canal también mantiene alianzas con el Instituto Técnico Superior Especializado (ITSE) y otras instituciones de formación técnica para fortalecer la preparación del recurso humano que demandarán tanto sus operaciones actuales como los nuevos proyectos de inversión.
Mayor preparación
Para el consultor laboral René Quevedo, tanto Copa como la ACP representan el tipo de empresas que ya enfrentan el cambio estructural del mercado laboral panameño.
“Los desafíos que enfrentamos en materia formativa y educativa para adecuar nuestra mano de obra están íntimamente ligados a las inversiones privadas que logremos atraer al país y al perfil de trabajador que estas requieran”, afirmó.

Explicó que cerca del 70% de los empleos en Panamá siguen siendo presenciales y que la escolaridad promedio de la fuerza laboral es de 12 años aprobados. Sin embargo, advirtió que mientras el empleo formal privado mostró una importante recuperación en 2025, el empleo de baja escolaridad sufrió una fuerte contracción, reflejando la transición hacia una economía basada cada vez más en el conocimiento.
Añadió que la relación entre educación y calidad del empleo seguirá profundizándose en un entorno dominado por la tecnología. Citó como ejemplo que, según datos del Censo, tres de cada cinco panameños mayores de 15 años nunca han utilizado una computadora, una realidad que evidencia el reto que enfrenta el país.
“La transformación digital de la economía es un proceso más humano que técnico”, sostuvo.
A su juicio, empresas como Copa Airlines y la Autoridad del Canal ya enfrentan ese desafío al demandar trabajadores con conocimientos técnicos, habilidades digitales y competencias distintas a las que históricamente requería el mercado laboral panameño.
“Nuestra capacidad para atraer inversiones y crear empleos de calidad dependerá de la velocidad con la que podamos alinear nuestra oferta formativa al futuro del trabajo, que ya llegó”, concluyó.
La presión sobre la mano de obra calificada podría aumentar aún más durante los próximos años si se concretan otros proyectos de gran escala anunciados por el Gobierno y el sector privado.

Entre ellos figuran la posible construcción del tren Panamá–Frontera, nuevas terminales portuarias, como la proyectada por el Estado en Isla Margarita, Colón, el desarrollo de centros de mantenimiento y reparación de embarcaciones en Barú, así como otras inversiones en logística, energía e infraestructura.
De concretarse, estos proyectos competirían por los mismos perfiles técnicos, ingenieros, operadores, mecánicos y especialistas que ya demandan Copa Airlines y la Autoridad del Canal de Panamá, reforzando el desafío de preparar el capital humano que requerirá la economía panameña durante la próxima década.

