Panamá, fuertemente afectado por la recesión mundial provocada por la Covid-19, apuesta al nearshoring para impulsar la economía pospandemia, dijo este jueves 13 de mayo su presidente, Laurentino Cortizo, destacando el interés de empresas estadounidenses en el país centroamericano.
Las interrupciones en los suministros provocadas por la emergencia sanitaria el año pasado hicieron que muchas empresas que habían externalizado procesos de producción en destinos lejanos decidieran acercarse a sus clientes, un fenómeno de reorganización de las cadenas de valor conocido como nearshoring.
Panamá, un centro de comercio y transporte global gracias al Canal que une los océanos Atlántico y Pacífico a través del Mar Caribe, confía en atraer esos negocios.
“Soy muy optimista”, dijo Cortizo durante una videoconferencia organizada por el centro de estudios Wilson Center con sede en Washington.
“Panamá es el país con mejor conectividad aérea, marítima, de América Latina y el Caribe”, aseguró, y destacó la intensa actividad del Aeropuerto Internacional de Tocumen y la importancia de las terminales portuarias el país.
Para Cortizo no hay dudas: el “sentido común” apunta a Panamá.
El mandatario, que tenía menos de un año en el cargo cuando se declaró la pandemia de coronavirus en marzo de 2020, subrayó que la atracción de inversión extranjera directa es uno de los pilares de su plan de recuperación.
Y recordó que, bajo su mandato, Panamá aprobó legislación para atraer multinacionales manufactureras, la normativa EMMA, que da beneficios a las compañías que quieran instalarse en las zonas francas del país centroamericano.
“Estamos viendo ahora empresas interesadas. Las hemos estado recibiendo. De hecho, iré en julio a Texas en viaje de negocios y me reuniré con empresarios de Dallas, Houston y Austin. Y la mayoría está pensando en el nearshoring, en las ventajas que tiene Panamá”, señaló.

