Los indicadores más recientes del comportamiento del crédito del sistema bancario muestran señales de la reactivación de la economía, que anima el desembolso de préstamos, pero también que aún quedan secuelas de la crisis económica, especialmente notoria durante 2020 y 2021.
Según el último informe de actividad bancaria de la Superintendencia de Bancos de Panamá (SBP), al cierre de mayo el saldo de la cartera de crédito era de $56,064 millones, lo que representa un incremento de 3.4% o $1,856 millones cuando se compara con el mismo periodo del año anterior.
El regulador bancario señaló que “este aumento sostenido en la cartera crediticia responde al impulso ejercido por las entidades en la colocación de créditos productivos y en créditos para vivienda en su componente preferencial, principalmente”.
La cartera hipotecaria es la de mayor volumen, con $19,126 millones, y también la de mayor crecimiento en términos absolutos, con $898 millones (4.9% más). Le sigue la cartera de consumo personal, con $12,968 millones, un aumento de $534 millones o 4.3%.
De igual forma, la cartera de comercio se ubicó en $11,025 millones, un aumento de $365 millones o un 3.4% respecto al saldo del año anterior. En contraste, la cartera de construcción vio reducido su saldo en 7.3% hasta $5,154 millones.
El crecimiento general en el saldo de la cartera de crédito se explica en parte por los mayores desembolsos de préstamos nuevos.
En los cinco primeros meses del año, los bancos del sistema han otorgado $8,796.8 millones en préstamos nuevos, lo que supone un aumento de $3,070.5 millones o 53.6% cuando se compara con el mismo periodo del año anterior. La gran mayoría de carteras muestran crecimientos.
El presidente de la Asociación Bancaria de Panamá, Otto Wolfschoon, señaló que los resultados reflejan que el sistema está financiando la demanda calificada que hay.
Las cifras de crecimiento son elevadas respecto a 2020 y 2021, dos años afectados por restricciones a la actividad, pero aún no llegan a los niveles de 2019, el último año antes de la pandemia, cuando se habían desembolsado $10,909 millones.
En ese sentido, el superintendente de Bancos de Panamá, Amauri Castillo, señaló que se están observando signos de recuperación, pero reconoció que todavía hay espacio por recorrer.
Modificados
La cartera de créditos modificados, aquellos que han sido objeto de alivio en sus pagos producto de la crisis económica, registró a mayo una caída de $10,399 millones o un 66% para ubicarse en $5,455 millones.

Esa cartera llegó a superar los $28,000 millones en agosto de 2020, durante los primeros meses de la crisis.
“Después de alcanzar un máximo, los préstamos modificados han disminuido gradualmente a medida que los prestatarios reanudan el servicio de sus préstamos de manera constante”, señaló el regulador.
Para que un préstamo que ha sido objeto de alivio regrese a una condición de normalidad, debe completar seis meses de cumplimiento de las nuevas condiciones tras la reestructuración. Wolfschoon dijo que la reducción de la cartera en los últimos meses es consecuencia de las reestructuraciones efectuadas en la última parte de 2021 y refleja un regreso paulatino a la normalidad.
Por su parte, Castillo apuntó que esa tendencia a la baja se va a seguir dando, a medida que las reestructuraciones van completando los seis meses de cumplimiento, pero también señaló que aunque los saldos vienen bajando de manera importante en la comparación interanual, las disminuciones mes a mes tienen un ritmo inferior.
Por sector, la cartera hipotecaria es la mayor, con $2,638 millones, una reducción de $4,468 millones o 63% respecto a mayo de 2021. En este sentido Wolfschoon dijo que la hipotecaria es la mayor cartera modificada porque también es la mayor cartera del sistema. Sobre la reducción en el saldo en el último año, dijo que las hipotecas se han podido ir reestructurando con mayor facilidad, puesto que tanto el banco como el cliente tienen un interés mutuo en que el préstamo vuelva a la normalidad.

