El conflicto en Medio Oriente ya comienza a sentirse más allá del ámbito geopolítico y energético, con efectos directos en los mercados globales de alimentos y en la economía de los hogares.
Un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) sobre las ‘Implicaciones agroalimentarias globales del conflicto de 2026 en Medio Oriente’ advierte que la disrupción en el comercio de petróleo, gas y fertilizantes está elevando los costos de producción agrícola, presionando los precios internacionales y reduciendo el poder adquisitivo de los consumidores, con riesgos crecientes para la seguridad alimentaria a nivel mundial.
El organismo precisa que con una caída de más del 90% en el tránsito por el Estrecho de Ormuz —lo que representa 20 millones de barriles de petróleo diarios—, cerca de una cuarta parte del comercio marítimo mundial está impactado y se han elevado entre 20% y 35% los precios del barril de petróleo que, en los días sucesivos a los primeros ataques llegó hasta 120 dólares, mientras que el gas natural en Europa subió hasta 75%.

Aunque los precios han tendido a bajar, la presión inflacionarias se sienten en los mercados internacionales con aumentos en el costo de la gasolina, el diésel y los insumos que requieren los productores agrícolas.
Además, la organización precisa que la región donde confluye el conflicto bélico, concentra entre el 30% y 35% de las exportaciones globales de urea, lo que ha provocado interrupciones de hasta 4 millones de toneladas mensuales de fertilizantes y podría generar aumentos de precios de entre 15% y 20% en 2026, presionando aún más los costos de producción agrícola y, en consecuencia, los precios de los alimentos a nivel mundial.
El organismo indica que una menor disponibilidad de fertilizantes, impacta los precios de los inventarios existentes y a su vez, puede provocar un menor uso de estos insumos y por ende una posible caída en los rendimientos de los cultivos. “Esto puede provocar menor oferta de granos y alimentos en el mundo".

El informe de la FAO advierte que el impacto directo del conflicto podría traducirse en una reducción del ingreso real de los hogares a nivel global, estimada entre 0.5% y 1.6%, lo que implica una pérdida de poder adquisitivo, en otras palabras la crisis puede empobrecer aún más a la población de menores recursos.
La FAO advierte que se esperan alzas en los precios del trigo, arroz y aceites vegetales y una mayor volatilidad en los mercados agrícolas.

Además, señala que el consumo mundial de alimentos podría disminuir entre 0.6% y 1.3%, reflejando un deterioro en el bienestar económico, especialmente en los países más vulnerables y poner en riesgo la seguridad alimentaria. Y por parte de los productores, se teme una caída de entre 0.6% y 1.9% de los ingresos para el sector agroalimentario.
La FAO advierte que el aumento de los precios y la caída en el consumo podrían agravar los riesgos de inseguridad alimentaria, especialmente en los países más vulnerables, donde el acceso a los alimentos depende en gran medida de las importaciones.”


