Con la mirada puesta a inyectar un monto que podría superar los $50 millones a un plan de modernización tecnológica para la plataforma informática, la administración de la Caja de Seguro Social (CSS) terminó por conseguir la aprobación de un aumento en el presupuesto de inversión en la primera etapa del proyecto, llevándolo de $23.2 millones a $28.9 millones, de acuerdo con información a la que tuvo acceso este diario.
Inicialmente, tal movida había sido frenada por la junta directiva de la entidad, pero esta semana se alinearon varios frentes a favor de la administración y el colegiado le dio el visto bueno a los planes de Enrique Lau, director de la CSS, para emprender todo el trámite que le permitirá hacer la millonaria inversión.
En la junta directiva realizada esta semana se dieron dos votaciones con respecto a este tema. Primero, se dejó sin efecto una primera resolución en la que se había aprobado el proyecto por un monto de $23.2 millones, para entonces dar lugar a la aprobación del plan reestructurado.
Habrían votado a favor del alza presupuestaria los representantes de los trabajadores en la directiva de la CSS: Miguel Ángel Edwards y Guillermo Puga, del Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (Conato); Gregorio Guerrel, designado por la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (Conusi), y Roberto Valencia, como representante de la Federación Nacional de Servidores Públicos (Fenasep).
Manuel Pérez, quien ocupa una silla en la directiva en representación de los jubilados; Esmeralda Buchanan, por los gremios de salud; Victoria De La Rosa, por parte del Ministerio de Economía y Finanzas, y Fernando Méndez, en representación de los empleadores, también le habrían dado el visto bueno a la reforma planteada por la administración de la CSS.
Camilo Valdés y Aida Michelle de Maduro, ambos del sector privado, se abstuvieron; mientras que los representantes del Ministerio de Salud no asistieron a la reunión. En total, fueron 8 votos a favor entre los 10 representantes de los distintos gremios sentados en la mesa.
Aparentemente, las abstenciones estarían relacionadas al hecho de que no se dieron mayores justificaciones que pudieran razonablemente explicar el aumento de $5.6 millones.
Los representantes del sector privado habían estado de acuerdo con el monto y el alcance del proyecto original, que incluso se había enviado al Consejo de Gabinete para su aprobación final, pero que a pesar de su nivel de importancia nunca se incluyó en la agenda.
Un año después, y teniendo como contexto que el proyecto no avanzaba en esa etapa, es cuando la administración de la CSS decide retirarlo para que no se someta a discusión en el Ejecutivo y reformar el monto acordado previamente en la junta directiva.
Según la administración de la CSS, la idea es integrar en un sólo proyecto de inversión todos los sistemas críticos: el Sistema de Ingresos y Prestaciones Económicas (Sipe), el Sistema Administrativo Financiero (Safiro) y el Sistema de Información de Salud (Sis).
Hasta este punto no parece haber mayores cambios, hasta que se agrega en el presupuesto un componente de compra de equipos (hardware) y cambios en la asignación de partida del programa Safiro y Sis, con lo cual se genera la diferencia total de $5.6 millones.
La CSS justifica los cambios en el hecho de que en el nuevo presupuesto se estarían incluyendo los requerimientos para nuevas instalaciones, como es el caso de Ciudad de la Salud, en Panamá; centros en Aguadulce (Coclé) y Puerto Armuelles (Chiriquí) y el Instituto de la Salud de los Trabajadores.
Hace una semana, cuando el tema fue discutido por primera vez en la junta directiva, la mayoría de sus miembros se rehusó a dejar sin efecto la resolución que avalaba el primer monto de la inversión.
En ese momento, fueron 4 votos en contra, 4 a favor y 3 abstenciones.
Por ejemplo, habrían votado en contra Gregorio Guerrel, Aida Michelle de Maduro, Camilo Valdés y Justo Medina.
En tanto, estuvieron a favor Miguel Edwards, Esmeralda Buchanan, Guillermo Puga y Roberto Valencia. Se abstuvieron Yvonne de De León, Manuel Pérez y Victoria De la Rosa.
La representación de cada gremio sentado en la directiva puede cambiar, en caso de que asistan los suplentes.
El problema más grave de la CSS es que sus sistemas tecnológicos no se comunican entre sí, lo que a su vez ocasiona que la información esté totalmente dispersa y no sea 100% confiable.
En la última década, la CSS ha destinado $176 millones a sistemas de computación que no se utilizan de forma eficiente.
La carencia de un sistema informático integral afecta la logística de compra y la distribución de medicamentos, el manejo eficiente del inventario, el uso óptimo de quirófanos y la gestión de camas para los enfermos.
Además, no permite tener información financiera oportuna y fehaciente para la toma de decisiones, como lo han advertido antes en los informes actuariales.
Cuando se materialice la puesta en marcha de toda la modernización tecnológica, la CSS habrá invertido, en poco más de una década, más de $226 millones en sistemas informáticos.

