Soy tercera generación de una familia cafetalera que trabaja estas tierras desde 1918. Lo que sé lo aprendí de mis abuelos, por ambos lados, de mi padre y de mi madre.
Vivo en la finca, apoyado por Velia, mi esposa, en cada detalle que va desde la siembra hasta la exportación final.
Hoy ese conocimiento pasa a la cuarta generación, que ya lleva quince años en el equipo, y a dos nietos que son la quinta.
En Lamastus Family Estates —Elida, El Burro, Luito, Cliff y Trompo, en las faldas del Volcán Barú— el oficio heredado se convirtió en una forma de trabajar.

La finca de antes vendía volumen: se cosechaba, se procesaba y se exportaba sin saber a dónde iba el café ni quién lo tomaba.
Gracias a la formación de la SCAP (Asociación de Café de Especialidad de Panamá) hace 30 años, junto al Best of Panama, y como miembro fundador de la asociación, poco a poco los productores empezamos a trabajar unidos por un mismo fin.

Así cambiamos el modelo completo: cosechar, procesar, seleccionar, empacar, exportar, atender, recibir y visitar a los clientes.
“Trabajando juntos estamos donde estamos: Panama Geisha es hoy el branding mejor reconocido del mundo del café”.
La primera decisión en casa fue concentrarnos. Hace 21 años dejamos de pensar en variedades y nos dedicamos únicamente al Geisha: hacer una sola cosa excepcionalmente bien.
Conocemos cada lote —parcela, altura, fecha de cosecha y proceso— y esa trazabilidad es la base del café de alto valor.

Después afinamos la cosecha y el beneficio. La cereza se recolecta madura, por parcela, y nuestros lavados se procesan dentro de las cinco horas posteriores a la cosecha.
Desarrollamos distintos tipos de secado, como el cuarto oscuro, DRD (Dark Room Dry), y el cuarto frío, CRD (Cold Room Dry).
Cada decisión se prueba, se cata y se corrige. La innovación no es un lujo; es la rutina.Nada de esto funciona sin la gente.

Nuestros cosechadores están entrenados y cosechan como debe ser.
Al equipo de aseguramiento de la calidad lo llamo el Dream Team: somos ocho expertos muy bien calibrados y enfocados en la calidad, y juntos hemos ganado más podios en el Best of Panama que nadie en los últimos 27 años.
La familia entera está involucrada: Wilford Jr. y Su Esposa Simi lidera el marketing, el branding y el control de calidad, y llevó nuestro café al consumidor con Sisu Coffee Studio en la ciudad de Panamá.
La relación con el comprador también cambió. Asistimos a 8 a 10 ferias mundiales de café al año, y el tostador conoce la finca, la familia y hasta el nombre del lote.

El cambio climático nos plantea retos reales: las lluvias y las temporadas ya no llegan como antes.
Nuestra respuesta es la biodiversidad: fertilizante orgánico propio, siete u ocho mil sacos de todo tipo de abonos organicos diseñados por nosotros, como el crece verde al año, las plantas nativas, los rompevientos y frutales como tomate de árbol y naranjilla. Esto ha permitido que la finca viva y resista mejor a ese cambio del clima.

¿La finca panameña dentro de 10 años? Más precisa, más sostenible y en manos de una generación que creció sabiendo que la calidad se decide en el campo.
Desde el principio hacemos las cosas bien para que nos salga bien. Eso le digo a todo mi equipo, y esa es la transformación detrás de cada taza.
El autor es productor de café y empresario de Lamastus Family Estate.


