Al primer semestre, el déficit del Sector Público No Financiero, es decir es la diferencia que se genera cuando los gastos del Estado superan sus ingresos, fue de $1,881.2 millones, equivalente a 1.98% del producto interno bruto (PIB), frente a 2.34% en junio de 2025, según el balance publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas, en el que se refleja una mejora de $237.3 millones o 11.2%.
La meta propuesta por el MEF es lograr un déficit fiscal 3.5% para el cierre de 2026 lo que equivaldría a $3,329 millones aproximadamente, si se toma en cuenta el PIB nominal estimado por el propio gobierno de $95,102 millones.
Crecimiento económico y aumento de la planilla estatal
El balance destaca que la economía panameña mantiene una trayectoria de crecimiento, con una expansión estimada de entre 3.8% y 4.0% en 2026, impulsada por actividades como comercio, transporte y logística, turismo, construcción y electricidad.
además, el informe revela que la planilla del Gobierno Central aumentó tanto en costo como en número de posiciones durante el primer semestre.
El gasto en sueldos y salarios pasó de $2,085 millones a $2,199 millones, un alza de $114 millones o 5.5%, mientras las posiciones registradas subieron de 148,531 a 175,366, es decir, 26,835 más.

El MEF aclara que buena parte de esta variación corresponde a cambios de registro, especialmente en Educación.
El economista Carlos Araúz reconoce que el balance fiscal del primer semestre muestra señales favorables, entre ellas el crecimiento económico, la mejora de la recaudación y una desaceleración en el ritmo del gasto.
El informe detalla que los ingresos totales del Sector Público No Financiero alcanzaron los $7,328.2 millones al cierre de junio de 2026, lo que representó un incremento de $574.0 millones u 8.5%, respecto al mismo período de 2025.

Araúz advierte que pese a esos ingresos favorables, persisten restricciones importantes para las finanzas públicas.
Uno de los principales factores de presión, según Araúz, continúa siendo el endeudamiento y el costo de atenderlo.

Al cierre de junio, se habían destinado $1,389.1 millones al pago de intereses de la deuda, 3.4% más que un año antes.
El nivel de endeudamiento es tan alto que el servicio de deuda se lleva un inédito porcentaje de fondos".
Carlos Araúz
Aunque reconoció que la reducción de las tasas ha favorecido el costo del financiamiento, advirtió que “no podemos depender de estas fluctuaciones para pagar menos intereses”.
Araúz también puso el foco en la capacidad de los ingresos para sostener la consolidación fiscal durante el segundo semestre. “Es indudable la mejora en ingresos, pero dista mucho de lo presupuestado y proyectado para poder atender las necesidades de todos los panameños”, afirmó. A su juicio, el crecimiento económico todavía necesita traducirse con mayor fuerza en empleo e inversión para impulsar la demanda y, consecuentemente, una mayor recaudación.
El MEF detalló que los ingresos corrientes del Gobierno Central alcanzaron $4,203.1 millones al cierre del primer semestre, principalmente impulsados por el crecimiento de 4.3% de los ingresos tributarios.

El economista Carlos Araúz, cuestionó particularmente el aumento registrado en el gasto de la Asamblea Nacional reflejado en el informe del balance fiscal difundido por el MEF, en el que se muestra que la ejecución de sueldos y salarios de ese órgano pasó de $61.6 millones a $72.6 millones, un incremento de $11 millones o 17.9%.
“Es difícil comprender estos ajustes con tanta necesidad real en la calle”, manifestó Araúz, quien considera que el control del gasto sigue siendo indispensable, aunque sus efectos también pueden sentirse en la actividad económica.
Para el economista, el reto de los próximos meses será preservar la mejora fiscal mediante una combinación de mayor recaudación, control del gasto y mejor ejecución. “Seguimos con cautela, prudencia y tanto más enfoque en ejecución”.
Por su parte, el también economista, Eric Molino Ferrer considera que los resultados del primer semestre muestran que Panamá mantiene una trayectoria compatible con la meta fiscal prevista para este año.
A su juicio, el hecho de que los ingresos hayan crecido en mayor proporción que el gasto total, envía una señal favorable sobre el manejo de las finanzas públicas.
Molino Ferrer agregó que el cumplimiento de los objetivos fiscales también puede contribuir a mejorar la percepción de riesgo del país y reducir el costo del financiamiento. “Se sigue mandando el mensaje de que se está cumpliendo con los objetivos de responsabilidad fiscal”, afirmó.
No obstante, advirtió que el reto es fortalecer la recaudación para evitar que el ajuste dependa de limitar la inversión pública: “Esperamos que esto ayude a atraer más inversión y aumentar la recaudación para no depender de recortar el gasto de capital para cumplir con el déficit”.
Para el economista, Luis Morán la reducción del déficit de 2.34% a 1.98% del PIB es una señal positiva, pero insistió en que debe acompañarse de una política permanente de disciplina fiscal y fortalecimiento de los ingresos.
“Necesitamos esas políticas que mantengan un gasto mesurado, los gastos que no son necesarios se pueden eliminar o posponer, pero también la generación de ingresos que necesita el país”, sostuvo.

Morán señaló que Panamá todavía tiene espacio para mejorar su capacidad de recaudación y ampliar la base de contribuyentes.
Morán también advirtió que el control del gasto debe concentrarse en áreas como planilla, subsidios y gastos operativos, sin afectar la capacidad del Estado para invertir y generar crecimiento.
“La disciplina fiscal es un tema que debe ser parte del día a día de la competitividad de Panamá porque la observan las calificadoras de riesgo y todas las entidades internacionales”, afirmó.
Añadió que el crecimiento económico debe traducirse en empleo formal, mayor actividad productiva y mejores condiciones para que empresas y trabajadores contribuyan a ampliar los ingresos públicos.


