La economía panameña probablemente crecerá un 2.5% en 2024, lo que constituye una fuerte desaceleración con respecto al incremento del 7.3% en el producto interno bruto que se experimentó al cierre del año 2023, dijo la calificadora de riesgo Moody´s en un reporte publicado la mañana de este lunes.
Panamá enfrenta desafíos fiscales en medio de la creciente rigidez del gasto y una mayor carga de intereses en 2024 en adelante.
Esta situación, unida a la incertidumbre que podría generar las elecciones presidenciales del mes de mayo y la sequía que afecta el Canal de Panamá, aumentan la incertidumbre y se traduce en menores volúmenes de negocios para los bancos, precisa el reporte sobre las perspectiva del sistema bancario de Panamá.
La calificadora indicó que el cierre de la mina Cobre Panamá afectará la actividad económica en 2024 y debilitará la confianza de empresas y consumidores.
“Las tasas de interés aún elevadas, la desaceleración del crecimiento económico y las dificultades a futuro afectarán la perspectiva de crecimiento de los bancos. Asimismo, esperamos que la cartera de préstamos crezca un 5% en 2024-2025, con tendencias divergentes entre los bancos”, dijo Moody´s.
Pero pese a los vaivenes macroeconómicos y de política fiscal, Moody’s mantiene la perspectiva estable del sistema bancario de Panamá (Baa3) ante la previsión de que “el sólido desempeño” de los bancos compensará la fuerte desaceleración del crecimiento económico del país en 2024.

Aunque la desaceleración económica podría afectar la recuperación de la calidad de la cartera, el menor apetito de los bancos por el riesgo y la fuerte capitalización ayudarán a contener los riesgos.
Se pronostica que los ingresos por intereses caerán debido al bajo volumen de negocios esperados para los próximos 12 meses, y las altas tasas mantendrán elevados los costos de financiamiento, lo que perjudicará las ganancias.

