El mercado financiero le sigue la pista de forma incisiva a lo que sucede en China, su política “cero covid”, las protestas que las medidas de confinamiento han generado ante el hartazgo social y los efectos en la economía mundial.
“China es un panorama mixto porque las protestas crean incertidumbre, pero al mismo tiempo podrían ser un catalizador para una eventual relajación de la política del covid”, dijo Carl Ludwigson, director gerente de Bel Air a la publicación Infobae.
Lo que sucede en China tiene un efecto latigazo, pues el confinamiento enfría el consumo, la demanda de crédito, del combustible y frena el crecimiento económico. De allí que la remontada de los casos y el confinamiento como medida de contención preocupe al mundo.
El pasado lunes, las bolsas reaccionaron tras las protestas inéditas en ciudades como Pekín y Shanghái el fin de semana. Sus habitantes se exacerbaron por la muerte de 10 personas en el incendio en un edificio aparentemente confinado de la ciudad de Urumqi, lo que ha pondría de manifiesto lo que sucede en el gigante asiático después de tres años de pandemia.
El pasado lunes, los principales índices del mercado bursátil se vieron presionados por las protestas en China, pero ayer los temores fueron cediendo terreno ante las promesas de reforzar la vacunación de los ancianos.
La bolsa española cayó 0.01% en otra jornada marcada por la evolución del coronavirus en China y su posible repercusión en el crecimiento mundial. Wall Street, por su lado, cerró en terreno mixto y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, subió un 0.01 %, más pendiente de los próximos pasos de la Reserva Federal (Fed) que de lo que ocurría en China, tal como sucedió un día antes.
Sin embargo, el mercado sigue de cerca las protestas por la política de “cero covid” y la posibilidad de que las autoridades relajen los controles debido a su impacto sobre la economía.
Roy, un estudiante panameño que desde hace cinco meses vive en China, ha contado a este diario como son sus días bajo la realidad del país que lo acoge.
El llamado lockdown varía según la cantidad de contagios encontrados: puede ser solo un edificio o barrios completos. Pero cuando los brotes se consideran graves, se llegan a confinar ciudades enteras.
Vive en el centro de Pekín, donde las tiendas, bares, restaurantes, cines o canchas deportivas “no están cerradas, pero tampoco pueden atender al público con normalidad. Es paradójico, pero así funciona”, relató.
Esto significa que sí pueden dar un servicio a domicilio, pero hay comercios para los que esta opción es inviable y terminan cerrando, algunos de forma definitiva.
Los estudios universitarios y el trabajo a distancia es la normalidad. Mientras los profesionales en edad productiva intentan ahorrar cada centavo que puedan ante la incertidumbre de un cierre definitivo debido al covid-19.
La moneda física casi ha desaparecido. De hecho cuando intenta pagar con efectivo, las tiendas no tienen como darle el cambio. Todo se maneja a través de los sistemas de pago de WeChat y los comercios físicos cada día pierden más protagonismo. El ritmo de la vida y la economía ha cambiado.
En septiembre, el Banco Mundial indicó que China tendrá un crecimiento del 2.8% en 2022, lo que representa una abrupta desaceleración respecto del 8.1% observado en 2021.

