El bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo del mundo, y la restricción para las exportaciones de gas natural licuado (GNL) de varios países productores, como Qatar, por la guerra en Medio Oriente, está generando un mayor tránsito de buques con combustible por el Canal de Panamá.
Ricaurte Vásquez, administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), destacó que el conflicto internacional ha alterado las rutas tradicionales de los energéticos, generando un aumento en el número de buques que cruzan la vía interoceánica.
Vásquez señaló que la crisis llegó en un momento favorable, ya que el Canal cuenta con suficiente agua para operar a su máxima capacidad —el embalse Alhajuela, por ejemplo, estaba ayer en 249.89 pies de un máximo de 255—, lo que ha permitido un flujo continuo de hasta 38 tránsitos diarios y en algunos casos 40.
“Este año hemos tenido entre 36 y 38 tránsitos diarios. Es probable que cargas como gas natural licuado (GNL), que provienen de Qatar, se desvíen hacia Estados Unidos, lo que generará más demanda del Canal”, comentó Vásquez.
Antes de la crisis, el Canal manejaba un promedio de cuatro tránsitos mensuales de buques de GNL y, a partir de marzo, este número ha aumentado considerablemente. “Dentro de unas semanas, estaremos viendo un tránsito diario de estas embarcaciones”, añadió el administrador de la ACP.
Este incremento responde a la necesidad de encontrar rutas alternativas para transportar combustibles desde Estados Unidos hacia Asia, debido a los bloqueos en el Estrecho de Ormuz, por donde transita una parte importante del petróleo mundial.
La capacidad de la ACP ha sido clave en este contexto. “A diferencia de lo que ocurrió en 2023, en este momento el Canal tiene la capacidad de manejar el incremento de tránsitos. Este es un tema de programación eficiente de los tránsitos”, explicó Vásquez.
En cuanto al impacto económico, la ACP ha experimentado un aumento en sus ingresos, con una subida estimada del 7% al 10% durante los primeros cinco meses del año.
Vásquez señaló que el Canal siempre ajusta sus niveles de protección según los eventos globales. “La seguridad se ajusta dependiendo de las circunstancias, y en este caso, estamos tomando las medidas necesarias para garantizar la seguridad de las operaciones”, afirmó.
Respecto a la sostenibilidad del aumento en los tránsitos, Vásquez subrayó que depende de la duración del conflicto y admitió que de prolongarse las consecuencias pueden ser negativas para todo el país en materia energética.
“La capacidad del Canal de Panamá está diseñada para manejar estos aumentos temporales, pero la continuidad dependerá de cómo evolucione la situación en Medio Oriente”, precisó.
El administrador precisa que la crisis ha generado un reacomodo en las rutas energéticas internacionales, con el Canal de Panamá desempeñando un papel crucial como vía de tránsito más corta y eficiente para el transporte de GNL.
Vásquez explicó que el ajuste de las rutas y las navieras puede tomar entre 21 y 30 días. “Eso es lo que nosotros estamos esperando y estamos viendo. Al día 21, al día 30 de iniciada la dificultad, la suspensión del suministro, van a surgir otras rutas y van a surgir otros tránsitos”, indicó.

Este período de ajuste es crucial para que las navieras puedan reconfigurar sus operaciones y adaptar las rutas de suministro de acuerdo con las nuevas demandas del mercado, lo que podría continuar afectando la logística global de transporte marítimo y propiciando mayor tránsito por Panamá.
No obstante, Ricaurte Vásquez advirtió que si persiste el conflicto en el Medio Oriente, podría generar repercusiones adicionales en otros sectores.
“Va a tener repercusiones en fertilizantes. Va a tener repercusiones en otros productos que se mueven en el Golfo. La flota que está dentro del Golfo Pérsico es el 10% de la flota de muchos de los tanqueros que están en el mundo. Entonces, eso es lo que hay que ver”, explicó.
Además, destacó que los efectos no se limitarán solo a los productos energéticos, sino que también se reflejarán en el incremento de precios, fletes marítimos y las primas de seguro de carga, lo que podría impactar aún más el costo global del transporte marítimo.


