El mercado petrolero global atraviesa un momento de alta sensibilidad, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en la demanda y nuevas dinámicas de inversión. En ese escenario Venezuela vuelve a posicionarse como un actor relevante, no solo por el tamaño de sus reservas, sino por su capacidad de reactivar producción en medio de un panorama internacional volátil.
Así lo planteó Oswaldo Felizzola, coordinador del Centro Internacional de Energía y Ambiente del IESA, en el conversatorio “Venezuela: retos, oportunidades y perspectivas de inversión”, organizado por La Prensa junto a AV Securities y Hamilton Reserve Latam, al advertir que el precio del petróleo venezolano podría superar los 75 y 80 dólares por barril en los próximos años, impulsado por conflictos en regiones clave y restricciones en la oferta.

Este entorno, explicó, abre una ventana de oportunidad para el país caribeño, aunque también refleja señales de desaceleración en la economía mundial.
¿Qué está pasando en la industria petrolera tras las medidas de Trump?
La industria petrolera venezolana muestra señales de recuperación tras años de contracción, impulsada en gran medida por la flexibilización de sanciones por parte de Estados Unidos y la emisión de licencias que permiten a empresas internacionales retomar operaciones como Chevron, Exxon y otras.
Felizzola explicó que este proceso no parte de cero, sino de una base debilitada que ya venía en declive antes de las restricciones.
“Las sanciones remataron el problema, pero la caída venía de antes”, señaló, al referirse al deterioro progresivo de la producción y la infraestructura.
A partir de noviembre de 2022, con la autorización a compañías como Chevron para operar bajo esquemas controlados, comenzó una recuperación gradual de la producción.
Según el experto, el incremento ha sido sostenido, con un promedio cercano a los 6,000 a 6,600 barriles diarios adicionales por mes, lo que ha permitido estabilizar el sector y revertir parcialmente la tendencia a la baja. Este repunte ha estado acompañado por un cambio en los flujos comerciales, con Estados Unidos retomando protagonismo como destino del crudo venezolano.
El nuevo marco regulatorio con la reforma de la Ley de Hidrocarburos este año, también ha sido clave en este proceso. La reforma introduce mayor flexibilidad en los contratos, permite la participación directa del sector privado y abre la puerta a esquemas de arbitraje internacional, lo que busca generar mayor confianza entre inversionistas.

En paralelo, las licencias emitidas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) han facilitado el acceso a financiamiento, la firma de contratos y la reactivación de operaciones en campos estratégicos.
No obstante, Felizzola advirtió que la recuperación será progresiva y enfrentará límites estructurales. La producción que actualmente está en 960 mil barriles diarios, podría ubicarse entre 1.2 y 1.3 millones de barriles diarios en el corto plazo, con un crecimiento sostenido en la medida en que se concreten nuevas inversiones para llegar a 1.6 millones de barriles diarios hacia el año 2027.

Sin embargo, dijo que para alcanzar niveles históricos requerirá no solo capital, sino también tiempo, modernización tecnológica y estabilidad en las reglas del juego.
Advierte que la recuperación no será inmediata porque “es más fácil reparar lo que existe que construir nueva capacidad, pero llega un punto donde eso se agota”.
Durante su intervención, en el conversatorio de Venezuela: retos, oportunidades y perspectivas de inversión, Oswaldo Felizzola explicó que el sector petrolero global entró en recesión tras la caída de precios post-Ucrania y la transición energética de China, lo que redujo… pic.twitter.com/rYquKREM2y
— La Prensa Panamá (@prensacom) April 15, 2026
Además, resalta cómo las exportaciones de crudo desde Venezuela dieron un giro radical en los últimos meses.
“Antes vendíamos el 80% de nuestro crudo en China, ahora vendemos ese 80% en los Estados Unidos”, afirmó, al destacar cómo la flexibilización de sanciones y el otorgamiento de licencias han reconfigurado el mapa comercial del país.
Este cambio responde no solo a factores políticos, sino también a condiciones técnicas del mercado, ya que las refinerías estadounidenses están mejor preparadas para procesar el crudo pesado venezolano, lo que ha facilitado su reinserción en ese mercado y ha acelerado la recuperación de exportaciones.
La gasolina podría aumentar en Venezuela
Felizzola advirtió que el esquema de subsidios a los combustibles en Venezuela también enfrenta presiones crecientes y deberá ajustarse en el corto plazo como parte de la recuperación económica.

Explicó que la caída de la producción y los ingresos ha obligado al país a depender cada vez más del consumo interno, lo que hace insostenible mantener precios artificialmente bajos. En ese sentido, señaló que “ya se está hablando… de tener que ir levantando poco a poco todas las subvenciones que había en los precios de los combustibles”, comenzando por la gasolina y extendiéndose posteriormente al gas y la electricidad.
Oportunidades para Panamá
Panamá también se perfila como un actor beneficiado dentro de esta nueva dinámica energética. Felizzola destacó que el alza en los costos del combustible y las tensiones geopolíticas hacen más competitivo al Canal de Panamá frente a rutas como la de Suez, lo que podría traducirse en mayores oportunidades logísticas y comerciales para el país.
A esto se suma su rol como hub financiero y de servicios, desde donde empresas pueden estructurar inversiones, gestionar capital y participar en la cadena de valor del sector petrolero venezolano.
Incluso, señaló que Panamá podría convertirse en un punto clave para el manejo y eventual comercialización de gas y otros derivados energéticos en la región, consolidando su posición estratégica en medio de la reactivación del mercado energético.
“Panamá tiene una oportunidad muy buena en logística y conexión con los campos petroleros venezolanos”.

