Abrir la nevera y buscar el pollo es una escena habitual en miles de hogares panameños, una realidad que no es casual.
En un contexto en el que otras carnes registran incrementos constantes de precio, el pollo se mantiene como una de las proteínas más accesibles, rendidoras y versátiles, con una presencia constante en la mesa de las familias del país.
El pollo como proteína principal en los hogares
En Panamá, el pollo dejó hace mucho de ser únicamente una alternativa económica. Para muchas familias, se ha convertido en la proteína fija de la semana. Ya sea en sopa, arroz con pollo, pechuga a la plancha o frita, su consumo sigue creciendo en un escenario donde otras opciones, como la carne de res, golpean cada vez más el bolsillo.

En el último año, la carne de res se ha vuelto un producto de consumo ocasional para muchos hogares. Su costo la ha convertido en un lujo, y consumirla con frecuencia representa un gasto que no todas las familias pueden costear.
Consumo per cápita en aumento
De acuerdo con datos de la Asociación Nacional de Avicultores de Panamá (Anavip), el país cerró 2025 con un consumo per cápita de 115 libras de pollo, cifra que ha aumentado de forma sostenida en los últimos cinco años.
Este nivel coloca a Panamá entre los países con mayor consumo de esta proteína en Latinoamérica, pese a ser uno de los mercados más pequeños de la región.

Según el portal agrícola Cátedra Avícola Latam, Panamá se ubicó en 2023 y 2024 entre los dos primeros países de Latinoamérica con mayor consumo anual de pollo por persona, junto a Perú.
Crecimiento de la industria avícola
El presidente de Anavip, Luis Carlos Castroverde, aseguró que este comportamiento no es casual. “No solamente este año, sino que a lo largo de los últimos años la proteína cárnica más consumida definitivamente es el pollo”, afirmó.
La industria también reporta un crecimiento sostenido en la producción. Hasta abril de este año, la producción nacional de pollo aumentó más de 8%. Mientras en 2025 se contabilizaban 37.5 millones de aves, en 2026 la cifra alcanzó los 40.6 millones.

Para el gremio avícola, una de las principales razones del aumento en el consumo es el precio relativamente accesible de esta proteína, considerada como la “opción número uno entre las proteínas cárnicas” para los consumidores.
Precios y comparación con otras carnes
Los datos de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco) muestran que, al comparar abril de 2025 con abril de 2026, algunos cortes de pollo registraron aumentos moderados.
La pechuga, por ejemplo, pasó de $2.88 el kilo en 2025 a $3.02 en 2026, un incremento menor al 5%. Por su parte, piezas como las alas incluso bajaron de precio, pasando de $4.63 a $4.41 el kilo, una disminución de 4.8%.

Aunque algunos cortes registraron aumentos, el pollo continúa estando muy por debajo del costo de otras proteínas como la carne de res. El kilo de muslo encuentro, por ejemplo, subió a $2.83, mientras que la pulpa negra ronda actualmente los $8.32 el kilo. En otras palabras, con lo que cuesta un kilo de carne de res, una familia puede comprar casi tres kilos de pollo.
El impacto en los hábitos de consumo
Esta diferencia de precios influye directamente en los hábitos de consumo de miles de hogares. Mientras otras proteínas se alejan cada vez más del presupuesto familiar, el pollo se consolida como la opción que más rinde en la cocina panameña.
La brecha también se refleja en el consumo anual: mientras cada panameño consume cerca de 115 libras de pollo al año, el consumo de carne de res ronda apenas las 30 libras por persona.

Más que una tendencia, el auge del pollo refleja un cambio estructural en la alimentación de los hogares panameños. En un contexto de encarecimiento de otras proteínas, el pollo continúa ocupando el centro de la mesa por una razón sencilla: sigue siendo una de las pocas opciones que muchas familias pueden pagar sin sacrificar cantidad ni rendimiento.


