El Canal de Panamá, por el que transita entre el 5% y el 6% del comercio marítimo mundial, depende del agua dulce para operar y garantizar la continuidad del paso de las embarcaciones.
El inicio del año 2026 ha sido positivo desde el punto de vista hídrico, con altos niveles de agua en los lagos Gatún y Alajuela que alimentan la vía interoceánica, indicó Ayax Murillo, gerente de hidrología de la Autoridad del Canal de Panamá en entrevista con La Prensa.
“Por primera vez en la historia, los niveles de los embalses Gatún y Alajuela para el mes de marzo se encuentran en los más altos en la historia hídrica registrada en el Canal de Panamá (...) Nuestras arcas hídricas se encuentran lo suficientemente robustas para enfrentar lo que queda de esta relativa temporada seca 2026”.
En términos de capacidad, el embalse de Alajuela se encuentra cerca del 99% de su capacidad, mientras que Gatún supera el 90%, lo que permite al Canal operar sin restricciones y mantener el calado máximo permitido para los buques.
Este lunes 9 de marzo el lago Gatún se encontraba con un nivel de agua de 88.32 pies, equivalente a 26.92 metros, cuando el nivel máximo operativo es de 88.93 pies (27.10 metros) y el lago Alajuela en 251.52 pies (equivalente a 76.66 metros) y el nivel máximo operativo es de 252 pies (76.81 metros).

Ante el incremento de los niveles en los lagos en los últimos meses, el Canal ha realizado varios vertidos de agua controlados en las represas Gatún y Madden en noviembre y también se realizaron en el mes de febrero.
Indicó que actualmente el tránsito por el Canal de Panamá oscila entre 38 y 40 cruces diarios de embarcaciones por las esclusas.
“El mes de febrero del 2026 ha sido el más húmedo desde los registros que tiene el Canal de Panamá de más de 132 años”, agrega Murillo, debido a las inusuales lluvias que se registraron.
Explicó que el sistema hídrico del Canal depende de enormes volúmenes de agua dulce para mantener su operación. Cada buque tipo panamax que cruza la vía interoceánica consume aproximadamente 200 millones de litros de agua, liberados desde los embalses durante el proceso de esclusaje.
En promedio, con cerca de 40 tránsitos diarios, el Canal utiliza alrededor de 10 mil millones de litros de agua cada día para permitir el paso de las embarcaciones entre los océanos Atlántico y Pacífico.
A este consumo operativo se suman otras presiones sobre el recurso hídrico. La evaporación en los lagos puede representar pérdidas de entre 1.5 y 2 hectómetros cúbicos diarios, lo que equivale a aproximadamente 2 mil millones de litros de agua al día, especialmente durante la temporada seca cuando aumentan la radiación solar y los vientos.
Además de la navegación, el gerente de Hidrología del Canal, comenta que el agua de los embalses también abastece a gran parte de la población del país. Actualmente funcionan entre ocho y nueve plantas potabilizadoras que captan agua cruda de los lagos Gatún y Alajuela, y se proyecta la construcción de nuevas instalaciones que incrementarán la demanda del recurso hídrico para consumo humano, por lo que es urgente el desarrollo de un nuevo reservorio de agua con el proyecto del embalse de río Indio.
Una nueva amenaza a partir de mayo
A pesar de los elevados niveles actuales, el Canal mantiene medidas de ahorro y están atentos a fenómenos que puedan afectar el nivel de los lagos.
Murillo indicó que desde diciembre de 2025 se implementa una estrategia para ahorrar más de mil millones de litros de agua diarios en las esclusas, como preparación ante el posible desarrollo del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026, que podría traer condiciones más secas para la cuenca.
Sin embargo, las autoridades advierten que el verdadero desafío podría sentirse en la temporada seca de 2027, cuando suelen reflejarse con mayor fuerza los efectos de los eventos de El Niño que pueden causar falta de lluvia en la cuenca del Canal.

El verdadero termómetro para saber cómo evolucionará la disponibilidad de agua en el Canal de Panamá llegará en mayo, cuando normalmente inicia la temporada lluviosa.
Aunque los pronósticos indican que las precipitaciones podrían comenzar ese mes, no se espera que lo hagan con gran intensidad, precisa Murillo, al citar reportes hidrometeorológicos. Por ello, las autoridades del Canal mantienen un monitoreo constante del clima y advierten que el comportamiento de esas lluvias será clave para decidir si se incrementan las medidas de ahorro de agua en las esclusas, especialmente ante la posible formación del fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026.
El monitoreo del posible fenómeno de El Niño también se basa en la observación de la temperatura del océano Pacífico.
Según explicó Murillo, los científicos analizan el calentamiento de las aguas frente a las costas de Ecuador y Perú, considerado uno de los primeros indicios de este fenómeno climático. Estas anomalías de temperatura pueden alterar los patrones de lluvia en la región y afectar la disponibilidad de agua en la cuenca del Canal de Panamá. Actualmente, los análisis apuntan a un posible evento de El Niño de intensidad débil a moderada con mayor preocupación hacia lo que pasará en el año 2027.
Murillo advirtió que, aunque actualmente los niveles de agua son altos, la principal preocupación está en el mediano plazo. Explicó que la temporada seca de 2027 podría ser el verdadero desafío, especialmente si se consolida el fenómeno de El Niño en 2026.
“Lo que nos preocupa sería la temporada seca 2027, en vista que todavía no tenemos operativo el embalse de río Indio”.
Para ese momento, el nuevo embalse de río Indio aún no estaría operativo, ya que el proyecto se proyecta para entrar en funcionamiento entre 2031 y 2032, lo que limitaría la capacidad adicional de almacenamiento de agua para enfrentar períodos de sequía. La estrategia actual es ahorrar y maximizar el uso de las esclusas.

