La Zona Libre de Colón (ZLC) manejó durante 2022 un total de 2 mil 149.2 toneladas métricas de carga, lo que representó un incremento de 22% frente a los datos de 2021 y un 30% contra los datos de 2019.
De este total, mil 168 toneladas métricas correspondieron a importaciones, y las restantes 981.1 fue mercancía que se reexportó a otros destinos.
Con este movimiento, la segunda zona comercial más grande del mundo, generó transacciones por 25 mil 922 millones de dólares, dejando atrás la caída de 20% registrada en 2020 cuando la actividad en el complejo estuvo paralizada por más de 6 meses debido a las restricciones de movilidad aplicadas para frenar el avance del coronavirus (covid-19) en el país.
El informe indica que el movimiento comercial durante 2022 fue 39% superior al registrado un año antes y superó en 40% los datos de 2019 cuando la zona reportó transacciones por 18 mil 469 millones de dólares.
Severo Sousa, presidente de la Asociación de Usuarios de la ZLC (AU), opina que la zona franca está saliendo de la recuperación de la pandemia, ya que si bien las cifras son buenas, cuando se detallan se observa que desde el año pasado se ha incrementado diferencia entre la importación y las reexportaciones debido a que la complicación en fábricas de producción y aumentos en los fletes, obliga a las empresas a tener mayor aprovisionamiento de inventario, lo que acarrea mayores gastos y riesgos.
Los datos de la zona franca indican que entre 2021 y 2022 el valor de las importaciones creció 54.3%, mientras que el de las reexportaciones subió 24.7%.
China continental, la Unión Europea, Singapur, Estados Unidos y México son los principales proveedores de las empresas que operan en la ZLC, mientras que Venezuela, Costa Rica, Colombia, Guatemala, República Dominicana y Honduras encabezan la lista de los destinos que más carga reciben desde la zona franca de la provincia de Colón.
La venta de productos electrónicos, farmacéuticos, químicos, de perfumería y cosméticos, ropa en general, metales comunes y bebidas alcohólicas se mantienen entre los principales impulsores del crecimiento de la zona franca.
Incendios
En relación a los problemas de infraestructura que históricamente enfrenta la ZLC para combatir de forma oportuna los incendios en el complejo comercial, Sousa explicó que se trabaja junto con la administración en la elaboración de planes y proyectos que proporcionen un sistema hídrico robusto y eficiente, así como planes de detección temprana de incendios.
El pasado 10 de enero un incendio afectó 10 bodegas y fue necesario el apoyo de bomberos de la ciudad capital y del Canal de Panamá para sofocar las llamas.
Después del siniestro, la AU denunció que debido a la ‘falta de agua’ desde hace años la ZLC es castigada por las aseguradoras locales y reaseguradas internacionales, con las primas de seguros más costosas dentro de la actividad comercial del país y además muy selectivas, al punto que algunas manzanas de edificios simplemente no califican como asegurables por los problemas históricos de infraestructura, ya mencionados en líneas anteriores.
Para este año, Sousa comenta que seguirán trabajando en nearshoring, concepto que fue incluido en la propuesta de modificación de la ley de zona franca que está en la Asamblea Nacional para su discusión.
El nearshoring “permite mayor atracción de inversión y creación de empleos así como mayor comercio internacional sobre todo con la región y la idea es que grandes mercados como México y Estados Unidos se interesen más en aprovechar este beneficio que brindamos”, comentó.


