El mercado energético panameño ha comenzado a consolidar en los últimos años una tendencia creciente hacia el financiamiento de proyectos renovables a través del mercado de capitales, en paralelo al proceso de transición energética que impulsa el país.
Datos del sector reflejan que, solo en emisiones sostenibles, verdes y sociales, se han listado más de $1,000 millones en instrumentos bursátiles, con más de 25 emisiones y al menos 12 programas activos en la bolsa local.
Estas operaciones, canalizadas principalmente a través de la Bolsa de Valores de Panamá (Latinex), han permitido financiar proyectos hidroeléctricos, eólicos, solares y estructuras financieras vinculadas al desarrollo sostenible, convirtiendo al mercado bursátil en una fuente complementaria de recursos para el sector energético.
Entre 2019 y 2025, diversas empresas vinculadas a energías limpias han acudido a la bolsa para levantar capital, incluyendo proyectos hidroeléctricos, parques eólicos, fideicomisos verdes y programas de financiamiento institucional, reflejando un interés sostenido de inversionistas por este tipo de activos.

Este comportamiento se produce en un contexto en el que Panamá mantiene una de las matrices energéticas más limpias de la región, con una participación renovable cercana al 63%, sustentada principalmente en hidroeléctricas, plantas solares, eólicas y, en menor medida, proyectos de biomasa.
Si bien en los últimos años se han incorporado plantas de gas natural para garantizar potencia firme, el componente renovable sigue siendo el eje central del sistema eléctrico nacional y uno de los pilares de la política energética.
Apetito por instrumentos del sector renovable
Uno de los movimientos más recientes que evidencia el interés del mercado por este tipo de activos fue la reestructuración de bonos realizada por Electron Investment (EISA), empresa operadora de centrales hidroeléctricas de pasada en la provincia de Chiriquí.
La operación fue explicada por su gerente general, Héctor M. Cotes, quien detalló que la compañía logró colocar $175 millones en el mercado local, como parte de un proceso de refinanciamiento de emisiones realizadas en 2020.
“Trabajamos con BAC liderando la operación y otros bancos de la plaza. Somos un emisor recurrente, llevamos más de 10 años participando en el mercado bursátil, y eso nos permite acceder a mejores condiciones”, explicó.

Cotes señaló que la decisión respondió a un criterio económico, aprovechando un entorno de tasas más favorables y una mayor madurez del mercado local.
“Refinanciamos bonos emitidos en plena pandemia. Cinco años después, hacía sentido volver al mercado para captar mejores condiciones y estructurar un financiamiento favorable”, indicó.
El ejecutivo explicó que el proceso tomó gran parte de 2025, debido a los requisitos regulatorios, prospectos, informes y garantías que deben presentarse al público inversionista. Pese a ello, destacó que la colocación fue rápida y contó con una alta demanda.
“La recepción fue muy buena. El mercado estuvo ahí siempre. Eso habla bien de nosotros como emisor, pero también de un mercado maduro que busca productos sólidos”, afirmó.
Aunque la emisión no fue catalogada formalmente como bono verde, Cotes subrayó que se trata de una empresa de generación renovable, lo que aumenta su atractivo para inversionistas.
“Hay instituciones que buscan no solo tasa de interés, sino también impacto ambiental y social. Eso pesa cada vez más en las decisiones de inversión”, señaló.
Apetito sostenido en el mercado local
El gerente de EISA indicó que existe un interés creciente por instrumentos vinculados a energías limpias, tanto entre bancos como entre inversionistas institucionales y particulares.
“La industria energética crece con la economía, y si le agregas el componente renovable, el atractivo es mayor. Los públicos inversionistas quieren tener energía limpia en sus portafolios”, explicó.
Durante el proceso, la empresa evaluó alternativas en mercados internacionales, pero optó por mantenerse en Panamá.
“Las condiciones locales siguen siendo favorables. Afuera, montos como este todavía se consideran pequeños, y los costos de colocación son mayores”, indicó.
Cotes destacó además las ventajas del mercado panameño para emisores recurrentes.
“En nuestro caso, podemos hacer una emisión en tres o cuatro meses porque la información ya está registrada. Eso reduce tiempos y costos”, afirmó.
Raúl Arosemena, vicepresidente de Banca de Empresas de BAC en Panamá, señaló que la operación busca fortalecer la estructura financiera de EISA y respaldar inversiones vinculadas a energía renovable, en un contexto en el que el país intenta consolidar seguridad energética y tarifas competitivas.
También indicó que el objetivo es facilitar que empresas del sector mantengan capacidad de suministro y aprovechen el intercambio regional de energía con Centroamérica.
Los recursos obtenidos fueron utilizados exclusivamente para refinanciar pasivos existentes, mejorando la estructura de deuda y las condiciones financieras de la empresa.
Aporte a la matriz energética
EISA, a través de sus centrales hidroeléctricas de pasada Pando (33.3 MW) y Monte Lirio (51.6 MW), ubicadas en la cuenca del río Chiriquí Viejo, y complementada con la energía de las plantas Ecosolares (50 MW), aporta aproximadamente el 7% de la generación hídrica anual del país.
“Somos un actor importante. Generamos energía en función del caudal, al inicio de la cadena, y aportamos estabilidad al sistema”, señaló Cotes.
El ejecutivo recordó que Panamá carece de combustibles fósiles propios, por lo que sus principales recursos energéticos son el agua, el sol y el viento.

“Somos uno de los países con mayor precipitación del mundo. Debemos aprovechar ese recurso”, afirmó.
Cotes indicó que la empresa evita anualmente unas 235,000 toneladas equivalentes de dióxido de carbono, lo que equivale al consumo energético de unos 112,000 hogares.
Transición energética y planificación
Desde la perspectiva empresarial, la transición energética en Panamá se sostiene sobre tres pilares: sostenibilidad, seguridad y accesibilidad.
“La energía debe ser sostenible a largo plazo, estar disponible cuando se necesita y ser competitiva en precios”, explicó Cotes.
En ese contexto, valoró positivamente el reciente plan de licitaciones eléctricas anunciado por el Gobierno, que busca reducir la volatilidad tarifaria y garantizar abastecimiento a largo plazo.
El cronograma contempla procesos para contratación de energía renovable, gas natural y proyectos híbridos, con miras a cubrir el crecimiento de la demanda.

El Gobierno presentó un plan de licitaciones eléctricas para asegurar el abastecimiento y reducir la volatilidad de las tarifas, con procesos programados entre 2026 y 2028. En el corto plazo, se prevén licitaciones durante 2026, incluyendo un proceso previsto para marzo, que contempla contratos de largo plazo para nueva generación renovable y acuerdos para potencia y energía de plantas existentes o unidades térmicas reconvertidas
“Cuando hay planificación, los inversionistas pueden programarse. Eso atrae capital, genera empleo y mejora la competencia”, afirmó.
El ejecutivo subrayó que la expansión del sistema debe ir acompañada por inversiones en transmisión, a cargo de la Empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), para evitar cuellos de botella.
“La generación y la transmisión deben crecer juntas”, señaló.
Sobre las interconexiones regionales, Cotes indicó que la conexión con Centroamérica ya es una realidad, mientras que el proyecto con Colombia aún enfrenta retos sociales y técnicos.
“Cuando se den las condiciones, también podremos exportar energía. No es solo importar”, sostuvo.
Visión del sector productivo
Desde el sector empresarial, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Gabriel Diez, destacó el papel del mercado de capitales en el financiamiento energético.
“Las energías verdes son necesarias y el mercado de capitales es una buena forma de levantar recursos, en especial cuando hay un historial de ingresos que permite mayor visibilidad financiera y capacidad de pago”, señaló.
Para el gremio, la consolidación de emisores recurrentes fortalece la confianza y amplía las opciones de financiamiento para nuevos proyectos.
En la misma línea, el presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, Rosmer Jurado, resaltó el potencial de la energía solar y su impacto en la competitividad.
“Tenemos gran potencial, pero aún hay temas regulatorios que deben agilizarse. La energía renovable puede permitir autoconsumo y reducir costos”, indicó.
Jurado señaló que el alto costo de la electricidad sigue siendo uno de los principales obstáculos para la industria. “Si bajamos la tarifa, somos más competitivos. Eso impacta directamente en exportaciones y empleo”, afirmó.
El dirigente destacó además la importancia de fortalecer la confiabilidad energética y promover alianzas entre gremios para incidir en políticas públicas. “Tenemos que trabajar juntos para aumentar capacidad, reducir costos y fortalecer la matriz renovable”, sostuvo.
Perspectivas del mercado
Para los próximos años, el sector energético prevé un crecimiento sostenido de la demanda, impulsado principalmente por el uso intensivo de aire acondicionado en comercios, bancos y centros comerciales.
Las horas pico se concentran entre las 11:00 a.m. y las 4:00 p.m., lo que exige una combinación equilibrada de fuentes renovables y potencia firme. Cotes considera que las plantas solares, combinadas con sistemas de baterías, jugarán un papel cada vez más relevante, una vez se definan los marcos regulatorios.
“Las baterías permitirán optimizar transmisión y generación”, explicó.
En ese escenario, las hidroeléctricas de pasada continúan siendo la base del sistema. “Son el cimiento de la matriz. Sobre ellas se construye todo lo demás”, afirmó.


