Este viernes entró en vigor el Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ), conocido como Tratado de Altamar, que establece por primera vez un marco legal internacional vinculante para la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales.
La entrada en vigor se produjo tras alcanzarse el umbral de 60 ratificaciones el 19 de septiembre de 2025, conforme a lo establecido en el propio acuerdo, que fija un plazo de 120 días posteriores para su aplicación formal.
El tratado regula la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en zonas ubicadas más allá de las 200 millas náuticas, fuera de la jurisdicción de los Estados. Antes de este acuerdo, menos del 1% de la altamar contaba con algún tipo de protección.

El BBNJ permite la creación de áreas marinas protegidas en aguas internacionales, exige evaluaciones de impacto ambiental para actividades humanas en altamar y establece mecanismos para regular prácticas como la sobrepesca, la pesca ilegal, la contaminación y el ruido submarino. La altamar cubre cerca de tres cuartas partes del océano del planeta y concentra procesos clave para la regulación climática y la absorción de carbono, además de rutas migratorias de especies marinas.
“La entrada en vigor del Acuerdo BBNJ marca un antes y un después en la gobernanza del océano. Por primera vez, la comunidad internacional cuenta con herramientas claras y obligatorias para proteger la biodiversidad en la mayor parte del océano, un ecosistema esencial para la vida en el planeta y para la regulación del clima”, señaló la directora de Fundación MarViva, Katherine Arroyo Arce.
Desde Centroamérica, Costa Rica y Panamá figuran entre los países que ratificaron el acuerdo. Costa Rica formalizó su ratificación en mayo de 2025 y participó en las negociaciones como miembro del Core Latin American Group (CLAM). Panamá completó su ratificación el 23 de octubre de 2024, convirtiéndose en el primer país centroamericano en hacerlo y también integró el grupo negociador regional.
Colombia, por su parte, ha firmado el acuerdo y avanza en su proceso interno de ratificación para que el tratado tenga carácter vinculante en su jurisdicción.
Con la entrada en vigor del BBNJ, los países deberán adecuar sus marcos legales y políticas públicas, asegurar que las actividades bajo su jurisdicción cumplan estándares internacionales y fortalecer sus capacidades técnicas para la implementación del acuerdo.
El Tratado de Altamar es considerado un instrumento clave para la gobernanza de los océanos y la cooperación internacional en la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales.
“Este tratado no solo protege ecosistemas, sino que también promueve mayor equidad, cooperación internacional y responsabilidad compartida frente a las actividades humanas que impactan la altamar. Además abre una oportunidad histórica para avanzar en la protección del Domo Térmico, una de las áreas de mayor productividad biológica del Pacífico”, añadió la directora de MarViva.

