El aumento en el precio del combustible a partir de este viernes está presionando al alza los costos de producción, el transporte y los insumos del sector agrícola en el país. A esto se suma el encarecimiento de los productos importados y los insumos agrícolas, impactados por el incremento en los fletes marítimos y las tensiones en Medio Oriente, lo que agrava la presión sobre los precios en el mercado local y podría afectar el bolsillo de los consumidores.
El presidente de la Asociación de Comerciantes de Merca Panamá, Yoris Morales, señaló que uno de los productos más impactados por el aumento de los costos logísticos en este momento, ha sido el ajo, debido a su dependencia de importaciones desde Asia.
Explicó que el desvío de rutas marítimas redujo el inventario disponible en el país, lo que provocó un incremento significativo en su precio.
“El ajo pasó de costar aproximadamente 17 dólares el saco de 22 libras a cerca de 30 dólares”, detalló.

Morales indicó que, pese al contexto internacional y al alza del combustible, los precios de los alimentos se mantienen relativamente estables en el corto plazo, ya que el sector agropecuario funciona por ciclos de cosecha.
Explicó que actualmente, el país cuenta con suficiente abastecimiento, y los costos de transporte interno, desde regiones productoras como Chiriquí y Darién hacia los centros de distribución, no han registrado aumentos. Sin embargo, advirtió que esta situación podría cambiar si el precio del combustible continúa al alza.
El dirigente expresó preocupación por el impacto a mediano plazo, especialmente en los nuevos ciclos de producción agrícola.
Explicó que los fertilizantes, cuya base depende de insumos como la urea —producida en gran parte en Medio Oriente—, podrían encarecerse significativamente debido al conflicto. “Cuando suben los fertilizantes, aumenta toda la estructura de costos de producción, desde el pasto para el ganado hasta cultivos como papa, cebolla o ñame”, afirmó.
Recordó que en años anteriores el precio de los fertilizantes llegó a niveles históricos, con sacos que alcanzaron hasta 100 dólares, lo que generó un efecto en cadena en los precios de los alimentos.
“Podríamos ver productos que hoy cuestan entre 60 y 70 centavos subir a un dólar o un dólar con 25”, advirtió, al señalar que el verdadero impacto podría reflejarse en las cosechas de los próximos meses.

El gobierno anunció el pasado 5 de marzo que se logró un acuerdo con el Reino de Marruecos para la donación por parte de ese país de mil toneladas anuales de fertilizantes, sin embargo aún no se tiene fecha de la llegada de estos insumos. Este insumo sería para los pequeños productores.
En cuanto al abastecimiento, Morales aseguró que el país se mantiene autosuficiente en productos como papa y cebolla, así como en la mayoría de los rubros agrícolas.
No obstante, explicó que algunos productos como el limón presentan precios elevados debido a factores estacionales y a la alta demanda internacional. “Merca Panamá está completamente abastecido, con productos provenientes de distintas provincias como Bocas del Toro y Darién”, afirmó.
Sobre el mercado de frutas, destacó que productos de temporada como la piña, papaya, sandía y melón siguen disponibles, aunque algunos han registrado aumentos debido a factores climáticos que afectaron las cosechas. Indicó que las lluvias de finales de año afectaron los rendimientos, elevando los precios. “Un melón que antes costaba 75 centavos ahora puede estar en 1.25 dólares, y una sandía que valía 4 dólares puede alcanzar los 6 dólares”, explicó.

Recomendó a los consumidores aprovechar las compras al por mayor dentro de Merca Panamá para obtener mejores precios.
Señaló que productos como la papa y la cebolla pueden ser significativamente más económicos cuando se adquieren en saco en lugar de al detal. Además, sugirió recorrer las distintas naves del mercado, donde se distribuyen los productos por categoría, para encontrar opciones más competitivas. “Comprar en volumen puede representar un ahorro importante para las familias”.
Menos ingresos para los productores
Desde Tierras Altas en Chiriquí, donde se produce gran parte de las hortalizas, verduras y legumbres frescas que se consumen en el país, la principal preocupación del sector es que el aumento en el precio del diésel termine presionando aún más los ya reducidos márgenes de ganancia de los productores.

En una actividad marcada por la libre oferta y demanda, los agricultores enfrentan el incremento de costos sin poder trasladarlos directamente al consumidor, lo que afecta su liquidez y merma las ganancias.
“El problema es bien complicado. Nosotros somos el eslabón más débil de la cadena. Me sube la urea, me sube el abono, me suben los insumos, que representan hasta el 70% de los costos de producción, pero eso no significa que yo pueda subir el precio de mis productos”, explicó Augusto Jiménez, representante de la Asociación de Productores de Tierras Altas.
Añadió que esta situación reduce la liquidez del productor y pone en riesgo la actividad agrícola: “Lo lógico sería trasladar ese costo, pero no es así. Quien termina trasladándolo es el transportista. Nosotros tenemos que asumir íntegro el aumento”.

