Panamá tiene una oportunidad única para potenciar su oferta exportable, apostar por productos de alto valor agregado, servicios especializados y atraer nuevas inversiones.
Así lo destacó Víctor Umaña, profesor visitante del INCAE escuela de negocios en temas de Economía, Comercio Internacional e Inversiones quien destacó la importancia de que se afiance aún más la integración en Centroamérica y más aún entre Panamá y Costa Rica.
Umaña sostuvo que las economías de Panamá y la de Costa Rica son complementarias y aboga por una pronta solución en el conflicto comercial entre ambos países. A su juicio, ese diferendo que afecta puntualmente a algunos sectores agroalimentarios no debería afectar toda la relación diplomática y comercial entre ambos países.
“La disputa comercial entre Panamá y Costa Rica es un tema ineludible, se debe solucionar y los países tienen que ponerse a derecho y hacerlo por las buenas, porque no tiene sentido que esta disputa escale a lo político porque somos economías complementarias”, dijo el experto.
El profesor del INCAE dio un repaso de los retos que tiene Panamá para aprovechar su posición geografica, atraer nuevos negocios e inversiones y diversificar las exportaciones en el Foro de de la Industria de Alimentos y Bebidas organizado por el Sindicato de Industriales de Panamá.
En el evento el Ministro de Comercio e Industrias, Julio Moltó, dijo que están dispuestos a negociar y dialogar con Costa Rica en igualdad de condiciones para lograr acuerdos enmarcados en un comercio justo.
“La parte comercial se va a manejar desde el Ministerio de Comercio e Industrias como corresponde, y definitivamente una vez más somos países amigos y estamos siempre dispuestos a conversar bajo las mismas condiciones, cuidando al productor panameño, así como se merece el mismo respeto que el productor costarricense”, acotó Moltó al ser consultado por la reunión que sostuvieron en Nueva York los cancilleres de Panamá, Javier Martínez-Acha y el de Costa Rica, Manuel Tovar.
Una posición respaldada por el Sindicato de Industriales, quienes abogaron por lograr un balance en las relaciones bilaterales comerciales, que hasta ahora son deficitarias para Panamá.
El presidente del Sindicato de Industriales de Panamá, Rosmer Jurado, precisó que persiste el desbalance en el comercio entre ambos países, y aboga por un diálogo y una resolución del conflicto que abra de nuevo las puertas para exportar producto agroalimentarios a Costa Rica.
“No hay una reciprocidad porque muchas de las plantas que tienen un gran potencial para exportar hacia Costa Rica productos cárnicos, lácteos, avícolas entre otros, no se les permite hacerlo”, cuestiona Rosmer Jurado.
Datos de la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (Sieca) indican que, en 2025, Costa Rica exportó a Panamá 612.9 millones de dólares, lo que representó 16.6% del total de sus ventas hacia Centroamérica. En ese mismo período, Panamá exportó al mercado costarricense apenas 41.5 millones de dólares.
En contraste, Panamá compró a Costa Rica bienes por 458.1 millones de dólares en 2025, equivalentes al 52.5% del total de las importaciones panameñas provenientes de Centroamérica.
Las oportunidades de Panamá
El profesor Víctor Umaña hizo un listado de las prioridades del país y dividió en tres períodos el análisis de las estrategias económicas en las que se enfoca Panamá:
Entre 2026 y 2028 considera que es clave que Panamá trabaje en consolidar la disciplina fiscal y llevar el déficit fiscal a menos de 3% del producto interno bruto. Otra de las tareas en estos tres años es reforzar ProPanamá para promover la oferta exportable y la atracción de inversiones, presentar una agenda regulatoria para fintech y servicios digitales avanzados, atraer más casas matrices de empresas multinacionales con el régimen de Sede de Empresas Multinacionales y una taquilla única para trámites expedítos y crear planes de formación técnica especializada en mecatrónica, data science y logística 4.0.
Mientras que para los años de 2028 al 2031 el experto del INCAE considera que será clave que el país trabaje en elevar la inversión extranjera directa, escalar la Zona Libre de Colón a un modelo de valor agregado no solo de reexportaciones. Igualmente, plantea la oportunidad de que el país sea un hub regional de venture capital y startups de Latinoamérica y se refuerce el trabajo diplomático comercial a los países de Asia y la Unión Europea y una reforma fiscal sin afectar la competitividad.
En la tercera etapa, que enmarcó entre los años 2031 y 2035 analizó los planes de reducir el tamaño de la deuda pública en menos del 50%. Crear un centro de servicios avanzados y que Panamá tenga una economía resiliente al cambio climático.

