Panamá se encamina a cerrar 2026 con un crecimiento económico cercano al 5%, según las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero detrás de la buena cifra viene una advertencia: mantener ese ritmo no está garantizado y el país tiene varias tareas pendientes.
El organismo reconoce avances en las finanzas públicas y la fortaleza del sistema bancario, pero advierte que Panamá debe reducir la deuda, mejorar la recaudación y el gasto público, elevar la productividad y atender problemas como la informalidad, la educación y la seguridad hídrica.
Panamá llega a la revisión del FMI con una economía que está creciendo por encima de lo esperado. El organismo proyecta una expansión de alrededor de 5% en 2026, impulsada por el mayor tránsito por el Canal, la ampliación de las conexiones aéreas, el turismo, la logística y los servicios financieros.
Las perspectivas para los próximos años también son favorables. El FMI estima que la economía podría mantener un crecimiento de entre 4% y 5% a mediano plazo, apoyada por la inversión vinculada al Canal, la mejora de la conectividad, la expansión de los servicios y una recuperación gradual de la inversión y el crédito privados.
Pero la declaración publicada este 7 de octubre, al término de la misión que estuvo en Panamá entre el 23 de septiembre y el 6 de octubre, deja claro que el reto ahora es convertir ese crecimiento en una expansión más amplia y sostenible.
El FMI considera positivo que las autoridades estén cumpliendo la trayectoria fiscal establecida en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal.
El déficit del sector público no financiero bajó a 3.7% del PIB en 2025, por debajo del límite de 4%, y los datos preliminares apuntan a que Panamá también cumpliría el límite de 3.5% previsto para 2026.
Sin embargo, el organismo pide no bajar la guardia. La consolidación fiscal debe continuar para reducir la deuda pública, preservar la calificación de grado de inversión y recomponer los colchones fiscales.
Una de las recomendaciones más concretas es que los ingresos extraordinarios que genere una mayor actividad del Canal se utilicen para reducir la deuda y no para financiar más gasto público.
El Fondo también pone la lupa sobre los ingresos del Estado. Considera que la presión tributaria de Panamá es baja y ha disminuido con el tiempo, por lo que recomienda modernizar la administración tributaria, fortalecer las auditorías y los controles sobre facturas y créditos fiscales y mejorar la recaudación.
A mediano plazo, plantea además ampliar la base del ITBMS y revisar su tasa nominal, que considera baja, tomando en cuenta el impacto que estas medidas tendrían sobre los distintos grupos de la población.
Del lado del gasto, el FMI considera que Panamá debe ganar flexibilidad presupuestaria.
Los recursos comprometidos por ley, las asignaciones específicas y los aumentos salariales automáticos limitan la capacidad de dirigir fondos hacia las prioridades.
Por eso recomienda revisar sistemáticamente el gasto, mejorar la gestión de la inversión pública y generar ahorros sin afectar los servicios esenciales ni a los hogares vulnerables.
La seguridad social también aparece entre las tareas pendientes. Aunque el FMI reconoce que la reforma de pensiones aprobada en 2025 atendió la brecha de financiamiento de corto plazo, advierte que serán necesarias nuevas reformas para garantizar la sostenibilidad del sistema a largo plazo, a partir de la revisión actuarial prevista.
En el sector financiero, el diagnóstico es más favorable. El FMI considera que el sistema bancario panameño continúa siendo una fuente de resiliencia.
Los bancos están bien capitalizados, son rentables y mantienen bajo control la cartera vencida. Las pruebas de tensión realizadas por los supervisores también muestran capacidad para enfrentar escenarios adversos.
Aun así, el organismo pide mantener una vigilancia constante sobre la liquidez y sobre la exposición de los bancos a sectores como construcción, bienes raíces comerciales, vivienda preferencial y crédito de consumo.
Fuera de las finanzas, el FMI pone el foco en problemas estructurales que pueden limitar el potencial de crecimiento de Panamá.
Uno de ellos es el mercado laboral. El organismo señala que el empleo y los salarios reales han crecido por debajo de la producción, mientras la informalidad laboral ha aumentado. Para revertir esta situación, plantea reducir los obstáculos a la formalización, mejorar la capacitación y adaptar las competencias de los trabajadores a las necesidades de las empresas.
La educación es otra de las grandes tareas. El organismo considera positiva la intención de impulsar una reforma educativa integral, pero señala que esta debe concentrarse en los resultados de aprendizaje, la calidad y rendición de cuentas de los docentes, las brechas regionales y una mejor conexión entre la educación y las necesidades del mercado laboral.
El organismo también reclama un clima de negocios más previsible, transparente y basado en reglas. Fortalecer la gobernanza, las salvaguardas contra la corrupción y el Estado de derecho.
Y hay dos asuntos que el FMI coloca directamente en el mapa de riesgos para Panamá: el agua y la minería.
La posibilidad de una nueva sequía asociada a El Niño podría afectar tanto al Canal como a la economía, por lo que el Fondo considera fundamental invertir en seguridad hídrica y resiliencia climática.
El proyecto del reservorio de río Indio entró en una nueva etapa con la asignación de $82 millones dentro del presupuesto del año fiscal 2027 de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). El proyecto busca garantizar la disponibilidad y calidad del recurso hídrico para el consumo de la población y las operaciones de la vía interoceánica. Esta tarea está en ejecución.
Pero el FMI, por otro lado, menciona las decisiones pendientes relacionadas con Cobre Panamá y las concesiones portuarias como factores que podrían afectar la confianza y el crecimiento.
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Al mismo tiempo, el FMI identifica oportunidades para que Panamá crezca incluso por encima de su escenario base.
Una ejecución más eficiente de la inversión pública, una mejor gestión del agua, mayor resiliencia de las operaciones del Canal, el desarrollo de plataformas logísticas y energéticas y una solución duradera a la situación de Cobre Panamá podrían elevar la inversión, la productividad y el crecimiento.
El balance del Fondo, por tanto, es favorable, pero con una condición clara: Panamá tiene crecimiento, pero ahora debe aprovecharlo para corregir sus problemas estructurales.



