El Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) cerró el primer trimestre de 2026 con ganancias por $3.7 millones y un rendimiento acumulado de 0.22%, en medio de uno de los períodos más complejos para los mercados financieros internacionales en los últimos meses.
Aunque la cifra puede parecer modesta, adquiere relevancia al compararse con el desempeño de los mercados de referencia utilizados para evaluar la gestión del fondo.
Entre enero y marzo, la incertidumbre provocada por el conflicto en Medio Oriente, el aumento de los precios del petróleo y las preocupaciones sobre una posible aceleración de la inflación afectaron el comportamiento de las bolsas de valores y de los mercados de deuda a nivel mundial.
En ese contexto, el FAP logró mantenerse en terreno positivo mientras su índice de referencia, conocido como benchmark, registró pérdidas.

El benchmark es una referencia que utilizan los fondos de inversión para medir si sus administradores están obteniendo resultados mejores o peores que el mercado. En el caso del FAP, el índice de referencia cayó 0.28% durante el trimestre, mientras que el fondo obtuvo un rendimiento positivo de 0.22%.
La diferencia de 50 puntos básicos significa que la estrategia de inversión del fondo superó el comportamiento promedio de los activos que sirven como comparación para medir su desempeño.
Para el economista Eric Molino, uno de los elementos más importantes del resultado no es el porcentaje de ganancia en sí mismo, sino las condiciones bajo las cuales se obtuvo. Explicó que el conflicto en Medio Oriente elevó los precios de la energía y generó temores de inflación en distintas economías, lo que presionó tanto a los mercados accionarios como a los bonos.
“Ver que los rendimientos estaban ligeramente positivos, haber cerrado el trimestre con 0.22% pudiese verse como poco, pero considerando que el benchmark estaba en negativo y que estábamos viviendo una circunstancia de incertidumbre global, al final debe considerarse positivo el desempeño del Fondo de Ahorro de Panamá”, señaló Molino.
El patrimonio administrado por el fondo alcanzó los $3,084.6 millones al cierre de marzo, mientras que los activos totales sumaron $3,187.4 millones.
El FAP fue creado en 2012 en reemplazo del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, establecido en 1995. Una parte significativa del capital del fondo original provino de la privatización de empresas estatales en sectores como energía, puertos y telecomunicaciones, llevada a cabo en la década de 1990.
El informe trimestral señala que los acontecimientos geopolíticos registrados durante marzo tuvieron un impacto directo sobre los mercados.
La volatilidad asociada a las tensiones en Medio Oriente redujo en aproximadamente 182 puntos básicos el rendimiento de los portafolios administrados por el fondo, reflejando el efecto que tuvieron las alzas en los precios del petróleo y los cambios en las expectativas de inflación sobre los activos financieros.
Enrique Ho, secretario técnico y ejecutivo interino del FAP, explicó a La Prensa que la gestión del fondo no se evalúa únicamente por los movimientos de corto plazo, sino por una estrategia de inversión con horizonte de largo plazo. “La inversión la hacemos con un horizonte de 10 años, no tanto viendo la volatilidad que hay en el corto plazo”, afirmó.
Ho señaló que cuando ocurren caídas importantes en el precio de algunos activos, el fondo no necesariamente interpreta esos movimientos como una señal para salir del mercado. Por el contrario, puede evaluar si se trata de una oportunidad para entrar o aumentar posiciones, siempre que no cambien las perspectivas estructurales de largo plazo.

“Cuando ocurren momentos como este, donde hay una caída importante en el precio de algunos activos, como pasó en marzo pasado, nosotros más bien evaluamos si es un buen momento para entrar a invertir, porque nuestro horizonte es de 10 años”, indicó.
Agregó que un rebalanceo más profundo solo se produciría si hubiera un cambio relevante en las perspectivas de largo plazo de los activos en los que invierte el fondo.
La composición de la cartera también ayuda a explicar el comportamiento del FAP. Cerca del 46% del patrimonio corresponde a Bonos de la República de Panamá incorporados tras el canje de pagarés realizado en 2025.
Esos pagarés habían sido entregados previamente por el Estado como reconocimiento de aportes pendientes al fondo, relacionados con recursos que debieron transferirse en años anteriores. Con el canje, esos documentos fueron sustituidos por bonos soberanos negociables, lo que permitió convertir una obligación pendiente en instrumentos financieros con mayor liquidez y capacidad de negociación en el mercado secundario.
El resto del portafolio está distribuido entre renta fija con grado de inversión (24%), acciones corporativas (12%), activos líquidos de corto plazo (10%), inversiones alternativas, como infraestructura y fondos privados (5%), y bonos de alto rendimiento (3%).
La estrategia busca mantener una combinación de activos capaz de preservar capital y reducir el impacto de episodios de volatilidad extrema.
Ho explicó que el fondo trabaja con una meta de distribución del portafolio aprobada por la Junta Directiva, sobre la base de recomendaciones técnicas. El objetivo es que la cartera se mantenga balanceada de acuerdo con la política de inversiones del FAP, sin reaccionar de forma apresurada ante movimientos temporales del mercado.
“Nosotros tenemos una meta de cómo debe estar invertido el portafolio del FAP. Eso lo aprueba la Junta Directiva, obviamente con nuestras recomendaciones, y lo que hacemos es tratar de que ese portafolio esté más balanceado de acuerdo con la política de inversiones”, señaló.
Los activos que mejor desempeño mostraron durante el trimestre fueron los instrumentos de corto plazo vinculados al mercado estadounidense y algunos valores indexados a la inflación. Las elevadas tasas de interés mantenidas por la Reserva Federal continuaron favoreciendo los rendimientos de los portafolios de renta fija de alta calidad crediticia.

En contraste, los mercados accionarios internacionales registraron pérdidas importantes. El índice MSCI ACWI, uno de los principales referentes bursátiles globales, cayó 3.82% durante el período.
Ho reconoció que marzo fue un mes difícil para los mercados, pero destacó que el FAP logró cerrar el trimestre en positivo, aunque reconoció que antes del tercer mes del año, el rendimiento era mayor.
Además, indicó que en lo que va del segundo trimestre el desempeño ha mejorado, apoyado en parte por una recuperación de las acciones, segmento en el que el fondo también mantiene inversiones.
“Marzo fue un mes muy malo para todo el mundo, y muchos fondos perdieron mucho dinero. Nosotros estábamos arriba de 0.22% a marzo, y ahora, en mayo, estamos más altos. Hubo un repunte, por ejemplo, de las acciones, y nosotros tenemos un portafolio también invertido en acciones”, dijo.
La diversificación es uno de los principios centrales de la estrategia. Ho explicó que el FAP busca evitar concentraciones excesivas en una sola clase de activo, precisamente para que una caída puntual no arrastre todo el portafolio. “Uno no puede poner todos los huevos en una sola canasta”, comentó.

El secretario técnico añadió que el fondo procura tener distintas fuentes de rendimiento, con activos que no necesariamente se muevan en la misma dirección al mismo tiempo. Esa relación entre activos, conocida como correlación, permite que algunos componentes del portafolio amortigüen el impacto cuando otros registran pérdidas.
Molino coincide en que la experiencia del primer trimestre confirma la importancia de mantener una visión de largo plazo. Según explicó, el objetivo del FAP no es asumir riesgos excesivos para buscar ganancias extraordinarias en períodos cortos, sino construir una cartera capaz de resistir choques temporales y preservar recursos para futuras generaciones.
“Lo que nos da tranquilidad es que hay personas con una visión de largo plazo y con conocimiento de los riesgos macroeconómicos que enfrentan el país y los mercados globales. La estrategia está dirigida a mantener un portafolio suficientemente diversificado para soportar golpes de corto plazo como los que vimos durante el primer trimestre”, sostuvo.
Ho indicó que el plan de inversión aprobado en abril mantuvo prácticamente la misma orientación del año anterior, con ajustes menores. La estrategia, explicó, comenzó a ejecutarse desde 2025 y todavía se encuentra en proceso de implementación.

“No hicimos un cambio de estrategia por lo ocurrido en marzo. Tenemos un plan de inversión que fue aprobado después de marzo, en abril, y la estrategia se mantuvo prácticamente igual que el año anterior, con leves variaciones”, explicó.
El ejecutivo añadió que el equipo técnico evalúa diariamente el comportamiento de los mercados y puede hacer ajustes tácticos si se presentan oportunidades o cambios relevantes en algún tipo de activo. Sin embargo, aclaró que esos movimientos no alteran el objetivo estratégico del fondo.
Los resultados de este año se producen después de un 2025 favorable para el FAP. Los estados financieros auditados muestran que el fondo registró un excedente de ingresos sobre gastos de $146.8 millones durante el año pasado, frente a los $94.1 millones obtenidos en 2024. Los ingresos provinieron principalmente de intereses, dividendos y ganancias generadas por las inversiones financieras.
Además, el patrimonio fiduciario pasó de $1,542 millones al cierre de 2024 a $3,084 millones en 2025, impulsado principalmente por la incorporación de bonos soberanos entregados por el Estado en sustitución de los pagarés que anteriormente formaban parte de la estructura patrimonial del fondo.
Para los administradores del FAP y para analistas como Molino, el primer trimestre de 2026 dejó una conclusión clara: en un entorno de elevada incertidumbre global, preservar capital y superar al mercado puede ser tan importante como registrar grandes ganancias.


