Las recientes declaraciones de la mandataria costarricense, Laura Fernández Delgado, sobre el conflicto comercial con Panamá, responden a una estrategia de simpatía con sus nacionales y no a la realidad técnica que rige el intercambio de productos lácteos y cárnicos, señaló a La Prensa, Samuel Vernaza, presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan) y de la Asociación de Productores de Panamá, (Aprodepa).
Fernández tomó posesión de su cargo el pasado sábado y aprovechó la oportunidad para asegurar que impulsará conversaciones con el gobierno de José Raúl Mulino para resolver las restricciones que mantienen limitado el ingreso de productos agropecuarios costarricenses al mercado panameño.
“No puede entrar un gramo de carne ni un gramo de productos lácteos a este país mientras esa situación no sea dirimida”, advirtió Vernaza en declaraciones a este medio este martes 12 de mayo.
La mandataria tica dijo en declaraciones recientes, que no permitirá que el conflicto comercial continúe y hará todo lo que esté a su alcance para que “Panamá cumpla con lo que corresponde”.
Dicho conflicto comercial y sanitario entre Panamá y Costa Rica se arrastra desde hace varios años y ha afectado el intercambio de productos lácteos, cárnicos y avícolas entre ambos países.
La disputa comenzó luego de que autoridades costarricenses suspendieran las certificaciones sanitarias de plantas panameñas exportadoras, medida que Panamá consideró injustificada.
Posteriormente, el Gobierno panameño aplicó restricciones al ingreso de productos costarricenses, alegando razones sanitarias y la necesidad de garantizar condiciones de reciprocidad para los productores nacionales.
La controversia escaló hasta la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde Costa Rica denunció que Panamá utilizó barreras sanitarias para limitar el acceso de productos ticos a su mercado.
Aunque un panel arbitral falló a favor de Costa Rica, Panamá apeló la decisión y mantiene que sus medidas cumplen con los estándares internacionales de control sanitario. Actualmente, las plantas costarricenses continúan con restricciones para exportar a Panamá, mientras empresas panameñas también enfrentan limitaciones en el mercado costarricense.
El proceso se encuentra en una etapa de efecto suspensivo, a la espera de que se conforme el tribunal de apelaciones de la OMC para dar un veredicto final sobre la soberanía sanitaria de Panamá.

El dirigente ganadero se mantiene en rechazar cualquier salida negociada que ignore los protocolos. “No podemos permitir que la política se inmiscuya en temas tan técnicos... estaríamos atentando contra el estatus sanitario de nuestro hato y no se estaría garantizando la inocuidad de esos alimentos”, dijo Vernaza.
“La presidenta hizo ese anuncio desde su posición como política que es, para captar la simpatía de sus nacionales... pero si no cumple con los estándares sanitarios nuestros, no lo puede hacer”, sentenció el dirigente, añadiendo que una vez la mandataria comprenda que el tema trasciende el querer político, “va a tener que aceptar, porque esas son las reglas del comercio mundial”.

Vernaza apoyó con su firma como presidente de la Anagan y de Aprodepa, un comunicado emitido por gremios como la Asociación de Productores de Leche de Panamá (Aplepc) y la Asociación de Productores de Ganado de Leche de Panamá (Aprogalpa), donde aclaran que la situación comercial actual se rige estrictamente por los protocolos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) y la OMC, y no por una medida discrecional.
Acompañamiento técnico
A diferencia de procesos anteriores ante la OMC, donde el sustento panameño fue insuficiente, el gremio afirma que esta vez la estrategia es sólida.
Asegura que a través del grupo ProLácteo, los productores nacionales tomaron un rol activo en la defensa legal y científica del país.
“Esta vez sí hicimos bien nuestra tarea en ese acompañamiento y no dejamos solo al Estado. Llevamos todo el sustento técnico científico y eso se convierte en una apelación ante la OMC”, explicó el líder de ANAGAN.
Vernaza subrayó la importancia de este cambio de estrategia: “La anterior vez ni siquiera tuvimos la participación como sector privado; ahora tuvimos la posibilidad de sentarnos y hacer nuestro aporte... confiamos en que la OMC tome una decisión mejor fundamentada”.

De acuerdo a Vernaza, “si se permite la entrada de productos que no son equivalentes con los que nosotros producimos, pone en riesgo la producción nuestra en materia fitosanitaria y zoosanitaria”.

Asegura que los permisos se le venían renovando a las plantas ticas anteriormente de manera automática y sin verificarse siquiera en sitio que estuviesen adecuados a los requerimientos de Panamá.

