El Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) nació en 2012, a través de la Ley 38 de 5 de junio, con el objetivo de establecer un mecanismo de ahorro de largo plazo para el Estado y como herramienta de estabilización para casos de emergencia y desaceleración económica.
Fue heredero del Fondo Fiduciario para el Desarrollo, y su capital fundacional al 31 de diciembre de 2012 era de $1,234 millones.
El FAP se alimentaría principalmente de fondos provenientes de la venta de las acciones de las empresas mixtas propiedad del Estado y de los excedentes generados por el Canal de Panamá. La fórmula original establecía que se ahorraría toda contribución de la Autoridad del Canal de Panamá al Tesoro Nacional, superior al 3.5% del producto interno bruto (PIB) nominal del año en curso, a partir de 2015.
Ese umbral era difícil de alcanzar y en 2018 se introdujo una modificación a la ley para propiciar mayores ahorros.
En primer lugar, se permitió la capitalización o reinversión de los rendimientos del FAP. Además, la regla de acumulación se ajustó para fortalecer el FAP con el 50% de las contribuciones provenientes de la Autoridad del Canal de Panamá superiores al 2.5% del PIB nominal para los años 2018 y 2019; y superiores al 2.25% del PIB a partir de 2020.
La norma señala que el “excedente se transferirá en la vigencia fiscal siguiente después de la publicación del PIB por la Contraloría General de la República”.
En virtud de la nueva fórmula, a partir del año 2018 se empezaron a generar excedentes que no han sido transferidos al FAP por parte del Gobierno, y la cuenta se ha ido elevando exponencialmente en los dos últimos años, a raíz de la pandemia.
Según las estimaciones de la administración del FAP, la cuenta llega a $725 millones cuando se suman los excedentes generados entre los ejercicios 2018 y 2021, según figura en los estados financieros de la institución y confirmó a una consulta de este diario Abdiel Santiago, secretario técnico del FAP.
“A la fecha, el FAP no ha recibido dichos aportes; sin embargo, entiende que las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) están conscientes de este tema, y han comunicado su interés por cumplir con lo que esboza la ley”, dijo Santiago.
La cifra se ha disparado en los dos últimos años, en 2020 y 2021, como efecto de aplicar en la fórmula la fuerte caída del PIB durante la pandemia. En concreto, en cada uno de esos años el excedente generado que se debe destinar al FAP supera los $300 millones.
La cantidad pendiente no es menor. Al cierre del primer trimestre de 2022, el patrimonio del FAP era de $1,371 millones. Es decir, si se sumaran los $725 millones pendientes aplicando la ley, el patrimonio del FAP experimentaría un crecimiento cercano al 53%.
Se trata de una cuenta pendiente que crece, mientras las finanzas públicas tratan de sobreponerse de una delicada situación provocada por la caída de ingresos durante la pandemia y existen presiones en el gasto para propiciar la recuperación económica y mitigar los efectos de la inflación, además de cubrir las operaciones del Estado.
El economista Carlos Araúz señaló que se entiende que hay ciertas necesidades generadas por la pandemia, pero defendió que se deben manejar las finanzas públicas con disciplina, para abaratar el costo de la deuda, aspirar a mejor nivel de calificación crediticia y atraer inversión. Dijo que al ser una economía dolarizada, “deberíamos tener otro apetito para hacer reservas y el FAP es nuestro ahorro”.
La Prensa consultó al MEF a través de correo electrónico por qué no había hecho los desembolsos pendientes y qué gestiones adelanta para abordar esta situación, pero al cierre de esta edición no se había recibido respuesta.
Si no se terminan haciendo las transferencias o se adopta alguna otra medida para mitigar la carga, se podría dar la situación de que la cuenta siga creciendo y termine recayendo la responsabilidad en la siguiente administración gubernamental.
Araúz dijo que la situación contribuiría a generar más incertidumbre sobre las cuentas públicas, que ya de por sí estarán presionadas por la crisis sin resolver de la Caja de Seguro Social.
Los mercados
Desde que fue constituido y hasta el cierre de 2021, el FAP generó un total de utilidades de $425 millones, de los que $236.5 millones fueron transferidos al Tesoro Nacional, incluyendo dos retiros por un total de $105 millones para atender la emergencia nacional ocasionada por la pandemia.
Este año, sin embargo, los resultados del primer trimestre del año han sido negativos, con una pérdida de $50 millones, la mayor caída trimestral desde que inició operaciones el FAP.
Santiago explicó que el comportamiento de los mercados financieros de acciones y de deuda “ha sido extraordinariamente negativo en lo que va del año”, algo que refleja el impacto de la inflación en la economía estadounidense y global.
Para contener la inflación, la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) eleva las tasas de interés, lo que tiene un efecto negativo para la valorización de las inversiones del FAP.
A la presión inflacionaria también contribuye la invasión rusa a Ucrania, teniendo en cuenta que ambos son productores de granos.
Santiago estima que el desempeño de los mercados para el resto del año va a depender del comportamiento de la inflación y la efectividad de la Fed en controlarla sin causar un deterioro significativo en la economía estadounidense, lo que se conoce en el mercado como un “soft landing” o aterrizaje suave. Además, un fin de la guerra que no implique la expansión del conflicto a otros países podría tener también un efecto catalizador positivo para los mercados, sostuvo.

