El sistema bancario panameño atraviesa una etapa de transformación marcada por la entrada de capital extranjero, la consolidación de actores y una creciente integración regional.
Para Ernesto Boyd, presidente de la junta directiva de la Asociación Bancaria de Panamá, este proceso no solo responde a movimientos puntuales, sino a una tendencia estructural que seguirá avanzando en los próximos meses.
Boyd señaló que el sector “se sigue de alguna forma concentrando”, impulsado por mayores exigencias operativas, regulatorias y tecnológicas.

Explicó que factores como la ciberseguridad han elevado significativamente los costos de operación, obligando a las entidades a buscar escala, capital y especialización para sostener el negocio.
“La responsabilidad más importante que tenemos todos los bancos es cuidar los ahorros de los clientes, y eso requiere inversión, recursos y especialización”, indicó.
En ese contexto, destacó el creciente interés internacional en el sistema financiero panameño. “Inversiones de más de mil millones, como la adquisición de Banistmo, mandan un excelente mensaje de lo que estamos haciendo como país”, afirmó.
Para Boyd, este flujo de capital no solo confirma la posición de Panamá como centro financiero regional, sino que también abre la puerta a nuevas operaciones. Consultado sobre la posibilidad de más movimientos en la banca local, respondió: “Sí, seguro van a venir más movimientos”.
El proceso de consolidación ha tomado fuerza en los últimos meses con una serie de transacciones que están reconfigurando el mapa bancario local.
La más reciente fue la culminación de la compra de Multibank por parte de BAC, operación que se concretó la semana pasada y que consolida la presencia de este grupo en el mercado panameño y centroamericano.

A este movimiento se suma la integración de las operaciones de Scotiabank en Panamá por parte de Davivienda, un proceso que forma parte de una estrategia regional del banco colombiano para fortalecer su presencia en Centroamérica.
Esta operación incluyó la venta de carteras en varios países, entre ellos Panamá, como parte de la salida progresiva de Scotiabank de algunos mercados de la región.
En paralelo, Inversiones Cuscatlán ha protagonizado dos de las operaciones más relevantes en el país. Por un lado, la adquisición del 100% del banco La Hipotecaria, y por otro, el acuerdo para la compra de Banistmo por un monto superior a los $1,400 millones, una de las transacciones más grandes registradas en el sector bancario panameño en los últimos años. Ambas operaciones aún están sujetas a la aprobación de los reguladores.

Se espera que estos últimos tres procesos culminen en el primer semestre de 2026. En conjunto, estos movimientos reflejan una estrategia clara de expansión regional por parte de grupos financieros que buscan ganar escala y eficiencia en un entorno cada vez más competitivo.
La consolidación no solo reduce el número de jugadores, sino que también eleva el tamaño promedio de las entidades, reforzando su capacidad para invertir en tecnología, cumplir con regulaciones más exigentes y competir a nivel regional.

Resultados de enero
Mientras estos procesos avanzan, los fundamentos del sistema bancario panameño muestran una evolución positiva. Al cierre de enero de 2026, los depósitos del Centro Bancario Internacional alcanzaron los $117,465.9 millones, lo que representa un crecimiento interanual de 7.97%.
Uno de los elementos más relevantes es el dinamismo del componente externo. Los depósitos provenientes del extranjero crecieron 13.86%, superando ampliamente el aumento de los depósitos internos, que avanzaron 4.36%. Este comportamiento confirma el papel de Panamá como receptor de capitales internacionales y como plataforma financiera regional.

Dentro de ese componente externo, los depósitos de particulares registraron un crecimiento de 17%, lo que indica un mayor flujo de recursos desde el exterior hacia el sistema bancario local. Estos fondos provienen principalmente de clientes vinculados a la actividad regional, empresas y personas que utilizan Panamá como centro de operaciones financieras.
Durante 2025, los depósitos procedentes del extranjero estuvieron liderados por Colombia, Costa Rica, Venezuela y Ecuador, seguidos por República Dominicana, Guatemala, Perú y Honduras.
También se registra participación relevante de Estados Unidos y de la República Popular de China, además de capitales provenientes de Europa y otros mercados.
Esta composición confirma el papel de Panamá como centro financiero regional, con una captación significativa de recursos de economías cercanas que utilizan la plaza bancaria para gestión de liquidez y operaciones internacionales.
El informe de la Superintendencia de Bancos de Panamá correspondiente al mes de enero, también refleja un cambio en la estructura de fondeo del sistema.

Los depósitos representan ahora el 84.4% del financiamiento total, lo que implica una menor dependencia de deuda y una base más sólida de captaciones. Este ajuste fortalece la estabilidad del sistema en un contexto internacional marcado por la volatilidad de tasas y condiciones financieras.
El dinamismo del crédito estuvo impulsado principalmente por sectores vinculados a la actividad comercial y el consumo. Los nuevos créditos otorgados en comercio —incluyendo servicios— registraron el mayor crecimiento, con un aumento de $342 millones, equivalente a 38.6%.
También destacó el crédito al consumo personal, con un alza de 13.1%, mientras que la industria creció 18.5%. En contraste, sectores como construcción e hipotecas mostraron contracciones relevantes, lo que sugiere una reconfiguración del crédito hacia actividades de mayor rotación económica y menor exposición a ciclos de largo plazo.

El comportamiento del crédito también evidencia el creciente peso del negocio regional dentro del sistema panameño. La cartera externa creció 13.7%, muy por encima del 0.6% registrado en el mercado local, consolidando a Panamá como plataforma de intermediación financiera para operaciones fuera de sus fronteras.
Este patrón se alinea con el aumento de depósitos provenientes del extranjero y con los recientes movimientos de compra y consolidación bancaria en la región.
Prescripción de la deuda y tasas de intereses
En cuanto al entorno regulatorio, el sector también enfrenta debates que podrían incidir en su operación. Boyd se refirió a la propuesta de ley sobre prescripción de deudas, señalando que el gremio ha manifestado su rechazo, al considerar que podría generar incentivos negativos en el comportamiento de pago.
Indicó que entre el 95% y 96% de los panameños cumple con sus obligaciones financieras, por lo que una medida de este tipo podría afectar a quienes mantienen un historial crediticio responsable.

“Esta ley opaca ese esfuerzo y plantea responsabilidades que no corresponden a la banca”, sostuvo, al enfatizar que los conflictos contractuales deben resolverse en instancias judiciales ya existentes.
Sobre el comportamiento de las tasas de interés, Boyd explicó que las expectativas internacionales apuntan a una reducción de alrededor de medio punto porcentual en los próximos meses, en línea con la evolución del dólar y las condiciones del mercado global. Sin embargo, advirtió que este ajuste no será inmediato en Panamá, debido a los tiempos de transmisión del sistema financiero.
En este escenario, Panamá consolida su posición como un hub bancario regional en un momento en que el sector se redefine a través de fusiones, adquisiciones y reconfiguración de capitales.
La combinación de crecimiento en depósitos, entrada de recursos del exterior y procesos de consolidación anticipa un sistema más robusto, pero también más concentrado, donde la escala y la capacidad de inversión serán determinantes.


