Miembros del movimiento ecologista Extinction Rebellion protestaron el viernes en la sede en Buenos Aires de la multinacional de la agroindustria Monsanto contra el uso de agroquímicos en los cultivos de Argentina, uno de los principales productores de alimentos del mundo.
Con trajes mamelucos blancos manchados con pintura roja a modo de sangre, una decena de manifestantes irrumpió en el ingreso del edificio de la multinacional, en el barrio de Retiro, y cantaron consigas contra el uso de agroquímicos.
Estamos aquí para hacer una denuncia explícita frente al avance del modelo de la agroindustria en nuestro país que es un laboratorio a cielo abierto de los nuevos transgénicos, dijo Flavia Broffoni, de 39 años, miembro de Extinction Rebellion Argentina.
Los manifestantes pintaron huellas de manos con pintura roja en el frente del edificio de la empresa, donde exhibieron carteles con leyendas como “Otro modelo es urgente”, “Infancias libres de agrotóxicos” o no se puede cultivar veneno.
Estamos a una semana de la marcha mundial ‘Fuera Monsanto, recordó la ecologista respecto a la convocatoria global que lanzó Extinction Rebellion.
Argentina incorporó la tecnología transgénica de semillas a mediados de los años 90, especialmente en la soja, lo que permitió un boom de producción de la oleaginosa hasta convertir al país en el líder mundial en exportaciones de harina y aceite de ese cultivo.
Desde entonces ninguna semilla se cultiva sin estar asociada directamente a un paquete de agrotóxicos o fitosanitarios, destacó Broffoni.


