Vivimos en un tiempo en que lo efímero y lo instantáneo parece ser la norma, sin más ni menos, la cultura del tiempo real y de logros inmediatos.
Las redes sociales han sido el disparador de esta nueva cultura de comunicación, la cual no es ni buena ni mala, simplemente es lo que es y domina la escena de la opinión pública. Revisando este fenómeno me topé con algunas referencias que estimo útil compartir con usted, apreciado lector, para que llegue a sus propias conclusiones.
Umberto Eco, un reconocido escritor y filósofo italiano experto en semiótica, sostiene que vivimos en una era donde prevalece el ver sobre el entender, de allí que se impone el contenido visual de corto plazo.
Gilles Lipovetsky, autor del libro El Imperio de lo Efímero plantea que la comunicación de masas ha establecido un presente sucesivo donde los acontecimientos se sustituyen con celeridad y sin secuencia. Todo parece provisional, expuesto a la nueva oleada.
Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura plantea en su libro La Civilización del Espectáculo que los espectadores no tienen memoria. Viven prendidos a la novedad, no importa cuál sea con tal de que sea nueva. Olvidan pronto y pasan sin pestañear de las escenas de muerte y destrucción de las guerras a las curvas y contorsiones de Shakira o los “dame más mami " de Bad Bunny, el Mozart de nuestra época.
Lo que busca esta cultura es divertir, hacer posible la evasión fácil, nace con el predominio de la imagen a través de las pantallas, es la metamorfosis del contenido que según el filósofo Jean Baudrillard, la información en lugar de transformar masa en energía, produce todavía más masa.
Por último en este andamiaje teórico completo estas ideas con la visión Giovanni Sartori, quien en su libro La Sociedad Teledirigida sostiene que la tesis de fondo es que el video está transformando al homo sapiens, que es producto de la cultura escrita, al “homo videns” para el cual la palabra está destronada por la imagen. Es la preponderancia de lo visible sobre lo inteligible, lo cual nos lleva a ver sin entender.
En este último aspecto, sostiene Sartori, el lenguaje conceptual (abstracto) es sustituido por el lenguaje perceptivo (concreto) que es infinitamente más pobre.
La cultura de lo efímero está presente en Tik Tok, Snapchat, Facebook, X e Instagram y por qué no en la música y el arte. Toda la oferta se basa en el concepto de fugacidad.
La pertinencia de esta reflexión se refiere al rol de la comunicación estratégica en tiempos como éstos.
La batalla por los seguidores, retweets y los likes parecen ser la meta final, la vorágine de contenidos desarrollados como arte con humo, poco diferenciados, sin vocación de permanencia y relevancia parece ser la constante. ¿Será que estamos cayendo en la trampa de lo efímero e instantáneo o podemos hacer algo más para lograr que las empresas y sus marcas creen conexiones más trascendentes, estables y sólidas?
El autor es fundador de Semiotik Consulting. Experto en reputación corporativa, comunicación estratégica y manejo de crisis.

