La reducción de la desigualdad social, lograr mitigar el impacto del cambio climático en la comunidad y en el ecosistema, además de insertar a la población más desfavorecida en programas de inclusión social y financiera, y adecuar la infraestructura del país, forman parte de los pilares de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) del Grupo Banco Mundial, en Panamá.
Alfonso García Mora, vicepresidente para Europa y América Latina y el Caribe del IFC, estuvo en Panamá y analizó los retos que tiene el país y la región para lograr que el crecimiento económico pueda realmente impactar positivamente en la población con menos recursos y crear nuevas oportunidades de empleo e inversión.
El organismo, que opera como la mayor institución internacional de desarrollo dedicada al sector privado del Banco Mundial, tiene en Panamá una cartera de préstamos por 431 millones de dólares.
Para toda la región de América Latina y el Caribe, el vicepresidente del IFC destacó que en el último año fiscal, que finalizó el 30 de junio, el organismo comprometió una cifra récord de casi 12 mil millones de dólares.
“Se trata de un aumento del 34% con respecto al año fiscal anterior. Son cifras impresionantes, pero lo que realmente representan es nuevos puestos de trabajo, mayor acceso de mujeres emprendedoras a servicios financieros, menores emisiones de gases de efecto invernadero y mucho más”, dijo.
El vicepresidente del IFC indicó que la estrategia de la entidad se fundamenta en tres grandes pilares: la inclusión, lograr una mayor productividad en la región y, en tercer lugar, la sostenibilidad.
“Estos tres pilares son los grandes retos de la región desde mi punto de vista, la inclusión porque América Latina es la región más desigual del mundo, más que África y cuando uno mira cómo está la distribución de la renta y de la riqueza, en América Latina es enorme la desigualdad existente”.
Indica que hay segmentos poblacionales que no tienen acceso, que están excluidos completamente de todos los ámbitos económicos, de allí que gran parte de la agenda que financia el organismo perteneciente al Banco Mundial es para incrementar la capacidad de financiamiento.
Precisa que en la región participan financiando la emisión de bonos temáticos dirigidos a apoyar micro, pequeñas y medianas empresas dirigidas por mujeres emprendedoras.
Igualmente buscan financiar proyectos donde se mejore el acceso al sistema sanitario en áreas remotas. Al igual que en educación terciaria.
“En el caso de apoyar proyectos para mejorar la productividad, buscamos que mejore para que se genere valor en la economía y se creen más empleos”.
Una de las formas de mejorar la productividad, dijo, es que entren nuevas empresas medianas y pequeñas a competir en el mercado en áreas estratégicas.

Igualmente indica que la digitalización de la economía es clave para elevar la productividad. “Una economía digitalizada da una ventaja competitiva, al generar ganancias de eficiencia, agilizar las transacciones financieras, dar un mayor acceso a la educación y con servicios más eficientes tanto en el sector público como privado. En América Latina muy pocas personas tienen acceso a la banda ancha de internet, por lo que apoyamos inversiones en esa infraestructura”.
García Mora precisó que están enfocados también en mejorar el comercio intrarregional, pues solo 20% del comercio se produce entre los países de la región. Financiando proyectos para rehabilitar carreteras, creando acceso desde las zonas agrícolas de producción a los puertos y áreas de comercialización se puede generar valor agregado para que esos productos puedan ser exportados a otros mercados de la región y creando una dinámica comercial más eficiente.
En la agenda de la sostenibilidad, el vicepresidente del IFC, indica que América Latina debe trabajar en la adaptación del cambio climático. “Hay que adaptar las economías, la actividad agrícola y productiva, además de las ciudades que se tienen que adaptar porque 80% de las ciudades viven en estas costas. Se debe cambiar la forma en la que se construye para que sea más eficiente y sostenible para mitigar el impacto del cambio climático”.
García Mora explica que la financiación que concede el IFC a los bancos a través del apoyo a la emisiones de bonos azules que financian proyectos para la conservación de los océanos, además de los verdes para proyectos sostenibles y pronto que saldrán bonos de biodiversidad, contribuye a que se eleve la inversión en proyectos que permitan preservar el medioambiente.
Destacó que en 2022 alrededor de 35% de todas las emisiones de bonos que se realizaron en la región, 35% fueron de bonos verdes y sostenibles, un incremento de 20% más que en 2021. “Claramente la región está apostando a tener un desarrollo financiero y económico sostenible. De enero a agosto de este año se han emitido 14 mil millones de dólares en bonos sostenibles tanto de emisores públicos y privados. Hay una oportunidad de hacer de América Latina una región verde”.
Dijo que trabajan en proyectos para impulsar la transición energética que es una agenda que no la puede hacer solo el sector público, también se requiere inversión privada.
Programas en Panamá
El vicepresidente del IFC resaltó que en ese ecosistema de economía verde y sostenibilidad Panamá tiene un papel fundamental impulsando modelos más sostenibles y equilibrados en distintas áreas y ámbitos de acción incluyendo el uso eficiente del agua en el Canal.
García Mora detalló que el programa de IFC en Panamá está enfocado en fomentar la inclusión financiera y social de segmentos desatendidos, promover proyectos climáticamente inteligentes para ayudar al país a adaptarse y ser más resiliente al cambio climático, y abordar necesidades críticas de infraestructura como mejorar la vialidad y el acceso a zonas neurálgicas.
Explicó que en materia de infraestructura, uno de los proyectos que llevan a cabo es el apoyo de larga data al Canal de Panamá, cliente de IFC desde hace 15 años (en 2008, IFC destinó 300 millones de dólares para la ampliación).
En el plano de asesoría, además, el IFC forma parte de los organismos que impulsan la agenda de Asociación Público Privada (APP) del Gobierno para lograr ejecutar obras de infraestructura.
Uno de los proyectos que asesoraron técnicamente fue el proceso para adjudicar mediante el modelo de APP, la rehabilitación de la carretera Panamericana del Este que está en proceso de asignar a la empresa ganadora que ejecutará la obra, cuyo valor inicial dado por el Ministerio de Obras Públicas asciende a 283 millones de dólares.
“Panamá es una economía super importante para la región y para el IFC es clave estamos ayudando en la modernización y sostenibilidad del Canal y también apoyamos en programas de Asociación Público Privada de obras de infraestructura para atraer inversión privada, porque no hay capital suficiente para que el sector público pueda ejecutar solo esas obras”.
García Mora considera que con el impulso de las APP, Panamá puede ser un líder en América Latina.
El vicepresidente del IFC agregó que recientemente el organismo acordó apoyar al Canal en el diseño de su estrategia climática con un enfoque integrado de descarbonización, adaptación y transición justa y se espera explorar oportunidades para apoyar a Panamá en los sectores de agricultura y salud.

