La actividad en la que pretende incursionar la Caja de Seguro Social (CSS), con la producción de oxígeno, abrió el debate sobre la conveniencia de anexar una función de carácter industrial en una institución que no ha demostrado ser eficiente en la atención de los pacientes y tampoco en la administración del programa de pensiones.
¿Es necesario destinar un presupuesto de $101.2 millones al montaje de plantas productoras de oxígeno? ¿Puede la CSS asumir dicha responsabilidad?
Se trata de un sistema que incluye el montaje de cuatro plantas productoras de oxígeno, y que según la administración de la CSS generará contención en el gasto, abastecimiento continuo y reducción de trámites de compra.
A pesar de que estas serían razones de sobra para que la junta directiva aprobara con los 11 votos de sus miembros que la administración pudiese hacer una inversión de este tipo, el proyecto no contó con el aval de tres directivos.
Aún así, los tres disidentes no evitaron que la aprobación fuera un hecho y así la CSS puede avanzar al siguiente paso, que es la preparación de una licitación para encontrar a la empresa que se encargue de montar las plantas.
Los directores disidentes fueron Aida Maduro y Camilo Valdés, ambos representantes de los empleadores en la junta directiva de la CSS; y Gregorio Guerrel, uno de los representantes de los trabajadores a través de la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (Conusi).
Al ser consultados sobre las razones detrás de su decisión, dos de los directivos están en sintonía con sus argumentos.
Valdés, que votó en contra de usar la partida para el proyecto, dijo que no había una ficha técnica que sustentara realmente cómo se haría, ni bajo cuáles parámetros de seguridad, eficiencia administrativa o financiera.
Consideró que era un monto “excesivamente alto para una institución a la que le han ajustado $400 millones en el presupuesto al que aspiraban para 2023. Esto no es realista en este preciso momento”.
Valdés recordó que el “gran problema de la CSS es estructural; es una institución enorme, gorda, burocrática e improductiva, y lenta. Si todavía no ha sido posible volver a abrir el laboratorio de producción de medicamentos, cómo nos vamos a meter, con esa misma estructura administrativa ineficiente, a realizar actividades industriales”, cuestionó.
Maduro, que se abstuvo de votar, precisó que los funcionarios de la CSS no pudieron explicar de forma detallada cómo se llega al ahorro financiero a través de los años con la puesta en marcha del proyecto.
“Sin ese sustento técnico, me fue imposible votar a favor”, dijo.
En la presentación hecha ante la junta directiva no se consideraron los costos de producción, entendiendo, por ejemplo, el alto consumo de energía que derivará de una operación que debe funcionar los 365 días del año.
La CSS se limitó a decir que con las plantas productoras, 1 m3 de oxígeno ( equivalente a 5 litros) se estaría obteniendo en $0.85, cuando en la actualidad se consigue en $5.03.
Pero para los entendidos de esta industria, incluso está comparación obvia una realidad que distorsiona el precio, creada justamente por la CSS.
Muchas de las compras de oxígeno se hacen de forma descentralizada, es decir, a través de cada hospital o unidad ejecutora, con lo cual no se logran precios por compras a mayor escala.
También se suelen hacer por la vía directa, cuando se genera una compra “urgente”, precisamente, por la falta de planificación.
Es decir, que el costo actual estaría impactado por el tipo de contratación y las cantidades que se piden.
Entre el periodo de 2017 y 2018, en comparación con 2019, el incremento presupuestario para la compra de oxígeno fue de 33%.
Mientras que en la comparación de los años 2019 y 2020 el alza en el presupuesto para la partida de oxígeno habría sido de 93%, en gran medida por los casos de covid-19.
“Es una cadena de sucesos que ha generado la misma entidad y ahora están tratando de hacer ver que hay que resolver un problema que ellos propiciaron a través del tiempo”, dijo una fuente del sector que prefirió mantenerse anónima.
Cuando la administración de la CSS presentó el proyecto ante la junta directiva indicó que las plantas podrían generar el doble del oxígeno que actualmente compra la entidad, pero Maduro expresó que tampoco queda claro si eso es realmente lo que se necesita o se generará una capacidad instalada solo para justificar el proyecto.
La CSS aseguró a la junta directiva que la pandemia de la covid-19 ha disminuido en 50% o más la capacidad de duración del oxígeno que actualmente se compra, debido a un exceso de la demanda que supera la capacidad.
Pero a medida que avanza exitosamente el programa de vacunación, menos pacientes necesitan estar conectados al oxígeno, aunque habría que determinar exactamente la demanda que están generando quienes quedaron con secuelas respiratorias. Esto tampoco se dijo con precisión.
Hasta el cierre de esta edición se esperó respuesta de la CSS sobre el sustento técnico del proyecto, pero no respondieron.

