Ferrari ya no está en la fachada del Oceania Business Center, en Punta Pacífica, ciudad de Panamá. Esta semana fue retirado el letrero de la marca, un cambio que va más allá de lo estético; simboliza el desenlace de una historia que comenzó con un préstamo entre sociedades, continuó con un cambio accionario que alteró el control de las distribuidoras de Panamá y Colombia y culminó con la decisión de Ferrari North America de poner fin a la representación oficial de la marca en ambos países.
La decisión fue adoptada por Ferrari North America, filial responsable de la red de distribuidores en ambos países, cuando el 4 de junio de 2026 notificó la terminación inmediata de los contratos de importación y distribución de Automóviles Italianos de Panamá S.A. y Autos Italianos de Colombia S.A.
La medida dejó a ambas sociedades sin autorización para vender vehículos nuevos, gestionar órdenes de compra, prestar servicios posventa o tramitar garantías oficiales.
La decisión tomó relevancia pública cuando varios compradores en Colombia denunciaron que habían entregado anticipos de cientos de miles de dólares por vehículos Ferrari que nunca fueron entregados.
De acuerdo con información publicada por Portafolio, Semana, La República y otros medios colombianos, Autos de Alta Gama Holdings Inc. otorgó un préstamo a Italian Motors Holdings S.A., sociedad propietaria de las empresas que distribuían Ferrari en Panamá y Colombia.
Según la documentación divulgada, los recursos o fondos debían utilizarse exclusivamente como capital de trabajo para sostener la operación de Ferrari en ambos países.
Como garantía del financiamiento, Italian Motors Holdings entregó en prenda el 99% de las acciones de las sociedades que operaban la representación de la marca.
Pero, tras incumplir el pago de la obligación, en mayo de 2026, la empresa cedió ese paquete accionario al acreedor, que pasó a controlar las distribuidoras.
Ese cambio de control corporativo es el punto de inflexión de toda la historia.
Según la información divulgada, Ferrari North America consideró que la modificación accionaria se produjo sin su autorización, un requisito habitual en los contratos de distribución de marcas de lujo. Poco después notificó la terminación de la representación oficial en Panamá y Colombia.
La versión sobre ‘Fito’ Salume
Tras conocerse la pérdida de la representación, surgió otra versión sobre las razones que habrían motivado la decisión de Ferrari.
Caracol Radio publicó que el empresario salvadoreño Adolfo ‘Fito’ Salume Artiñano habría ingresado como inversionista a la operación tras ser contactado por los entonces administradores de Autos Italianos, quienes buscaban recursos para enfrentar los problemas financieros.
Según ese medio, el acuerdo incluía la asunción de esas obligaciones y quedó plasmado en un contrato suscrito en Panamá.
El mismo medio señala, citando fuentes cercanas a la negociación, que Ferrari North America manifestó reparos frente al ingreso de Salume a la estructura societaria y que esas diferencias se extendieron durante varios meses antes de la terminación de la representación.
Sin embargo, Ferrari no ha confirmado públicamente que esa haya sido la razón oficial para cancelar los contratos.
Caracol Radio también recordó que Salume fue incluido años atrás en la denominada Lista Engel del Departamento de Estado de Estados Unidos, en la que aparecen personas señaladas por presuntos actos de corrupción o por socavar procesos democráticos en Centroamérica.
Se espera que Ferrari North America se comunique con los clientes para algún servicio o asistencia técnica, mientras que designan un nuevo representante.

