Con la decisión de la Reserva Federal de mantener sin cambios a su principal instrumento de política monetaria, la Tasa de Fondos Federales (Fed Funds Rate), el banco central más importante del mundo, hace su primera pausa en el largo y empinado ciclo de alza de tasas que inició en marzo del año pasado.
Fueron diez saltos consecutivos, de diversa magnitud, que, en algo más de un año, llevaron a la tasa desde cero al rango de 5-5.25% que en estos momentos constituye la referencia para la moneda de reserva global y, por ende, del ecosistema mundial de tasas y los mercados de crédito de todo el mundo.
Sin embargo, esta pausa es, exactamente, eso: una pausa y, por definición, una tregua. La reunión regular del alto mando del ente viene con el caveat emptor para observadores, analistas y practicantes (una forma de desglosar eso que llamamos, con entonaciones reverentes, “el mercado”) de que se proyectan un par de alzas adicionales para lo que resta de este año.
Así, la decisión de la Reserva Federal se antoja consistente con la filosofía del banco de bancos bajo Jerome Powell y sus predecesores inmediatos.
Un esperar a ver, un digerir, la data que emana de la principal economía del mundo antes de comprometerse con un curso de acción determinado. La inflación que, poco a poco, se ha venido controlando, pero que aún dista de llegar al 2% que la Reserva tiene como meta sostenible y el impacto que el ciclo de alzas tiene sobre el crecimiento económico de la principal economía del planeta, siguen siendo preocupaciones de fondo; plenamente justificadas por lo demás.
El trabajo del alto mando de la Reserva Federal de los Estados Unidos es de una complejidad colindante con lo delirante. Equivale a darle precio a la principal moneda del mundo, al fluido que permite que la economía del planeta se mantenga en movimiento, con un número infinito de variables comprometidas en este proceso, y todo ello teniendo como punto de apoyo fundamental una sola variable independiente; sin dejar de lado que, por estatuto y constitución, la Reserva Federal debe actuar dentro de los límites de un mandato que limita su proceder a la economía estadounidense. Un poco como hacer neurocirugía con un cuchillo de cocina.
Así que, en el gran esquema de las cosas, celebremos discretamente los extremos cuidados de estos banqueros centrales para quienes el ser conservadores y cautos, más que un punto de honor, es una necesidad.
El autor es financista.
