La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) planteó que Panamá enfrenta el reto de ajustar su estrategia de atracción de inversiones ante un entorno internacional en transformación. “La atracción de inversión se da en un contexto internacional cambiante, muy complejo”, señaló Ramón Padilla, jefe de la unidad de desarrollo económico al explicar en la Conferencia Anual de Ejecutivos de Empresas CADE 2026, que el escenario global ha evolucionado hacia nuevas prioridades.
El país sigue siendo un actor relevante en la región para atraer inversiones aunque ha bajado el peso dentro de la economía.
“En 2019 la inversión extranjera era superior al 6% del producto interno bruto (PIB), ahora está en torno al 4%”. Aun así, reiteró que esta inversión “ha sido un pilar histórico del modelo de desarrollo panameño”.
Padilla fue enfático en que el país no debe competir por costos. “Difícilmente Panamá va a competir por costos laborales bajos”, sostuvo, al tiempo que insistió en que el enfoque debe migrar hacia “ventajas comparativas dinámicas”, basadas en “productividad, innovación, digitalización y talento humano”.
El representante de la Cepal llamó a transformar la estrategia nacional. “El monto es importante, pero la calidad de la inversión es también muy importante”, afirmó, al proponer “pasar de un papel del Estado pasivo a un rol activo” que permita atraer inversiones con mayor impacto en empleo, tecnología y desarrollo sostenible.
Entre los indicadores analizados, Padilla destacó el desempeño de Panamá en el índice de infraestructura de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), donde el país se posiciona como el “segundo mejor ubicado de América Latina y el Caribe”, aunque aclaró que “se encuentra en el lugar 48 a nivel global”, lo que evidencia margen de mejora.
Mencionó el índice de desempeño logístico del Banco Mundial, en el que Panamá también figura entre los líderes regionales. Sin embargo, insistió en que “está también a media tabla”, lo que refleja oportunidades para fortalecer áreas como aduanas, trazabilidad y calidad del servicio logístico.
Otro de los indicadores clave es el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), elaborado por la Cepal, donde Panamá ocupa el puesto 11 en la región. “Aquí habría un poco más de espacio para fortalecer”.

Sostuvo que Panamá debe enfocarse en mejorar las capacidades digitales, formar el talento especializado y crear una mejor gobernanza tecnológica digitalizando procesos.
En materia educativa, Padilla hizo referencia a los resultados de la prueba PISA de la OCDE, subrayando la brecha existente frente a estándares internacionales. Detalló que Panamá registra 357 puntos en matemáticas frente a más de 450 del promedio OCDE, 392 en lectura frente a cerca de 470, y 388 en ciencia frente a casi 500.
También resaltó la baja inversión en investigación y desarrollo (I+D), que en Panamá ronda el 0.2% del PIB, muy por debajo de economías avanzadas. “En Estados Unidos es el 3.5% y el promedio de la OCDE está en torno al 3%”, precisó, al señalar que incluso en América Latina pocos países superan el 1%.
En contraste, el economista destacó avances en productividad. Indicó que Panamá ha logrado mejorar su desempeño relativo frente a Estados Unidos, pasando de representar cerca del 17% de su productividad en 1990 a alrededor del 26% o 27% en la actualidad. “Panamá es de los pocos países que ha logrado cerrar gradualmente la brecha de productividad”, afirmó.
El analista de la Cepal reiteró que estos indicadores reflejan un país con fortalezas claras en logística e infraestructura, pero con desafíos en talento humano, innovación y desarrollo tecnológico.

