Como resultado del récord en la demanda de transporte marítimo y de los problemas de capacidad de la cadena de suministro mundial, que duplicaron los fletes marítimos en 2021, las empresas navieras registraron ganancias históricas el año pasado.
En esta actividad participan más de 100 empresas que operan unos 5 mil buques con una capacidad de 25 millones de TEU (unidad equivalente a un contendor de 20 pies). La mayoría de estos buques transitan por las esclusas panamax y neopanamax del Canal de Panamá, por donde pasa aproximadamente el 3.5% del comercio mundial. Igualmente, utilizan los puertos del Atlántico y el Pacífico del país para el trasbordo de contenedores.
Los beneficios operativos finales del año pasado de las 10 principales líneas navieras sobre las operaciones de transporte marítimo alcanzaron los $115,400 millones, según un informe de la consultora especializada Alphaliner.

Esta tendencia de crecimiento en los beneficios del negocio se ha sostenido durante los primeros meses de 2022, según los resultados preliminares publicados por algunos de los grupos navieros. Ello se explica en parte porque los ingresos se han mantenido creciendo debido a que el costo de los fletes marítimos sigue elevado, con muy poca disminución.
El ranking de resultados récord lo encabeza la china Cosco Shipping Holdings, que en su negocio de transporte de contenedores tuvo un beneficio operativo de $19 mil 800 millones en 2021, unos nueve veces más que los obtenidos en 2020.
Los volúmenes de carga en contenedores transportados por la flota de Cosco en 2021 también alcanzaron un nuevo récord de 26.9 millones de TEU, en las distintas rutas que sirve la compañía.
En segundo lugar, según las utilidades alcanzadas, aparece la empresa naviera y de transporte de contenedores francesa CMA CGM (siglas en francés de Compañía Marítima de Carga y Compañía General Marítima), con $19 mil millones. El grupo registró ingresos por $56,000 millones en 2021, un 78% más que en 2020.
El tercer lugar en mejores utilidades lo reportó la danesa Maersk Line del Grupo AP Moller, con unos $18 mil millones. Los ingresos de Maersk en 2021 sumaron unos $58 mil millones, un crecimiento del 55.5%, principalmente impulsados “por mayores fletes en el transporte marítimo, el crecimiento del volumen y las adquisiciones en logística, y una mayor demanda global e ingresos por almacenaje en la división de terminales”.
Maersk explica en su informe financiero de 2021 que la disponibilidad de contenedores y la capacidad aérea se mantuvo apretada, y los tiempos de espera para los buques fuera de los puertos fue mayor, debido a los cuellos de botella en transporte terrestre y almacenamiento.

Estrategia
Con los buenos resultados financieros obtenidos y los problemas de congestión en el transporte de carga por vía marítima, algunas de las navieras han comenzado a buscar participación en el transporte aéreo con inversiones en acciones de aerolíneas y la compra de aviones.
La suiza MSC (Mediterranean Shipping Company), con más de 50 años en el mercado y que recientemente adquirió 100 barcos para totalizar una flota de 645 buques portacontenedores, también aspira a comprar la línea aérea ITA Airways, venta que el gobierno italiano quiere concretar en el mes de junio. Además de esta naviera, hay otras empresas dispuestas a la compra, entre ellas, Delta Air Lines, el grupo Air France-KLM e Indigo Partnerts.
Igualmente CMA CGM cerró un acuerdo de alianza con Air France-KLM, con el cual adquiere un 9% de la aerolínea, pero al mismo tiempo tendrá espacio de carga en los aviones, mientras que la aerolínea asegura capacidad de carga en los buques de la naviera. CMA también compró cuatro aviones de carga Airbus el año pasado y ordenó cuatro Boeing y dos Airbus 350.
Por su parte, Maersk adquirió dos Boeing 777 de carga y tres Boeing 767 en leasing con los cuales incrementa su flota de carga aérea a 15 aviones. La compañía danesa sumó a su conglomerado la subsidiaria Maersk Air Cargo.
Las compañías navieras siguen de cerca la evolución geopolítico actual por la invasión de Rusia a Ucrania, que se ha combinado con las medidas adoptadas en los distintos países por la pandemia de la covid-19, en medio del elevado costo de los combustibles. Un panorama complicado porque mientras los consumidores esperan que sus productos lleguen a tiempo, la cadena de suministro mundial tiene que enfrentar congestionamientos que generan retrasos y alza de precios.

