El proyecto de presupuesto general del Estado para 2027 se perfila como el próximo gran foco de atención para los inversionistas, en medio de las expectativas de un aumento moderado del gasto público, la continuidad de algunos subsidios y las dudas sobre la capacidad del Gobierno para cumplir las metas de déficit fiscal.
La banca de inversión Barclays anticipó que la propuesta presupuestaria probablemente apuntará a un déficit equivalente al 3% del producto interno bruto, en línea con lo establecido en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal. Sin embargo, la entidad advirtió que persisten interrogantes sobre la credibilidad de esa meta.
Entre los principales factores de preocupación, Barclays mencionó la obligación legal de asignar al sector educativo recursos equivalentes al 7% del PIB, frente a una ejecución real que se ha mantenido cercana al 3% o 4%. A esto se suma la previsión de la entidad de que Panamá cierre este año con un déficit de 3.4% del PIB.
La banca de inversión también identificó como riesgos fiscales la incertidumbre sobre una eventual reapertura de la actividad minera y la posibilidad de que un fuerte fenómeno de El Niño afecte los ingresos y las operaciones del Canal de Panamá hasta 2027.
MEF anticipa un presupuesto ligeramente mayor
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, adelantó en junio que el presupuesto de 2027 podría registrar un crecimiento, aunque no necesariamente en la misma proporción que la expansión de la economía.
Chapman explicó que históricamente existe una relación directa entre el crecimiento del producto interno bruto y el tamaño del presupuesto general del Estado. La economía panameña creció 4.8% durante el primer trimestre, por lo que, según el ministro, sería natural que el presupuesto también aumentara.
“Típicamente el presupuesto tiene una correlación muy directa con el crecimiento del producto interno bruto (...) El producto interno bruto en el primer trimestre creció 4.8%. Lo natural sería ver un crecimiento del Presupuesto General del Estado, no necesariamente a ese nivel, ojo”, dijo ante la pregunta de la Prensa, en el marco de un foro sobre inversiones que se realizó en junio por la Asamblea Anual de la OEA.
El titular del MEF señaló en esa oportunidad que sería inusual que el presupuesto se contrajera en un escenario de crecimiento económico. No obstante, sus declaraciones apuntan a que el incremento del gasto para 2027 sería moderado y estaría condicionado por las restricciones fiscales y la necesidad de controlar el déficit.
Chapman reconoció que Panamá mantiene importantes rigideces en la elaboración presupuestaria y consideró conveniente revisar esas obligaciones sin afectar la calidad de vida de los funcionarios públicos.
“Lo que le conviene al país es revisar las rigideces en la construcción del presupuesto sin afectar la calidad de vida de los funcionarios públicos”, admitió Chapman que tiene desde que comenzó su gestión tratando de modificar esas reglas, aún sin éxito.
El ministro indicó que el Gobierno cuenta con borradores avanzados para modificar las leyes especiales que imponen reglas de gasto, pero que estos todavía deben pasar por un proceso de consulta.
Mientras tanto, afinan los cálculos y agilizan la redacción de la propuesta de presupuesto que debe ser presentada ante la Asamblea Nacional antes de finalizar este mes de julio.
El MEF también analiza cambios en las normas que condicionan la distribución del gasto público. Sin embargo, Chapman reconoció que la aprobación de reformas dependerá de los tiempos legislativos, de la instalación de las comisiones de la Asamblea y del volumen de proyectos pendientes.
Gobierno prevé mantener subsidios
En materia de subsidios, Chapman señaló que el programa de alivio relacionado con el combustible se mantendrá hasta que los precios regresen a las condiciones existentes antes de la crisis energética.
La continuidad de los subsidios será uno de los elementos que presionará la formulación del presupuesto de 2027, junto con el gasto en educación, salud, infraestructura, funcionamiento del Estado y servicio de la deuda.
El presupuesto general del Estado para el año fiscal 2026 fue establecido en $34,901 millones, lo que representó un aumento de más de $4,000 millones frente al presupuesto de 2025.
Según el Gobierno, el plan de gasto se concentró en la inversión social y la disciplina fiscal. El presupuesto destinó $11,151 millones a inversión pública, un aumento de 26% respecto al año anterior.
Del total presupuestado, alrededor de 12% se dirigió a infraestructura y 9.5% a programas sociales y de desarrollo humano, incluyendo salud, educación y acceso al agua potable.
Este nivel de gasto sirve ahora como punto de partida para la elaboración del presupuesto de 2027. Aunque Chapman no adelantó una cifra concreta, sus declaraciones sugieren que el nuevo proyecto podría superar los $34,901 millones, acompañando parcialmente el crecimiento de la economía.
Además, de no reformarse a tiempo las leyes especiales y normas que obligan a asignar recursos para ajustes salariales a empleados públicos, el presupuesto de 2027 también tendría el peso de esos gastos obligatorios que en 2026 han representado $312 millones, y en lo que respecta a los subsidios, un monto cercano a los $2,486.6 millones, mayor al de 2025, cuando fue de $1,747.4 millones, a lo que se debe sumar el del combustible en los que el Estado debe subsidiar un poco más de $100 millones y que que se aplicó por el alza de los precios del petróleo a raíz del conflicto en Irán.
Presión de la deuda pública
Barclays también puso el foco en la operación de refinanciamiento que hizo esta semana el gobierno con dos préstamos con vencimiento en 2027, por un total de 2,400 millones de euros, mediante financiamientos a tasa fija con vencimiento en 2031.
Además, Panamá obtuvo un nuevo préstamo de 500 millones de euros para cubrir necesidades financieras de 2026.
Según Barclays, estas operaciones probablemente permitirán mantener bajo control la necesidad de emitir nueva deuda externa durante este año, reduciendo temporalmente la presión sobre el financiamiento del Gobierno.
El manejo de la deuda se ha convertido en uno de los principales desafíos fiscales del país.
La deuda pública pasó de $26,612 millones en 2019 a $51,812 millones en 2024, mientras que el pago de intereses aumentó 152% durante ese periodo.
La deuda pública de Panamá cerró junio de 2026 con un saldo de $61,526.8 millones, lo que representó una disminución de $344.8 millones, equivalente a 0.6%, frente a los $61,871.6 millones registrados al cierre de mayo, según el reporte mensual publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas.
La premisa que ha llevado adelante el ministro Chapman para elaborar presupuestos es incorporar estrategias de refinanciamiento y una gestión prudente de los pasivos para garantizar la sostenibilidad fiscal.
No obstante, la atención de los inversionistas estará puesta en si el presupuesto de 2027 logra combinar crecimiento del gasto, mantenimiento de subsidios y cumplimiento de la meta de déficit de 3% del PIB.
Para 2027 Barclays estima que la deuda pública equivaldrá al 65.8% del PIB en 2027, por debajo del 67% previsto para 2026, lo que reflejaría una leve mejora en la relación entre la deuda y el tamaño de la economía.
