Hay un adagio popular que dice que los economistas pasan la mitad del tiempo pronosticando lo que pasará y, en caso de no atinar, pasan otra mitad explicando porqué no pasó lo que pronosticaron.
Es así como con base en pronósticos muy optimistas el Ejecutivo armó el proyecto de presupuesto del Estado para 2024. Se trata de un presupuesto que representa un aumento de 20% con relación al de este año, que aún sin una proyección plasmada en papel sobre el comportamiento de la economía del país para el próximo año, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) lo justifica por el liderazgo de Panamá entre las economías de la región para los próximos años. Esto, indica el MEF, tomando en cuenta la evolución positiva de la economía panameña en el periodo post covid-19, aunque persisten factores de incertidumbre que enfrenta el mundo en la actualidad.
El proyecto de presupuesto que presentó el MEF calcula ingresos por $20,390.53 millones para el gobierno central, lo que incluye ingresos tributarios por $7,332.06 millones, ingresos no tributarios por $4,354.70 millones y fondos de gestión por $163.06 millones. El resto vendría de la venta de activos y préstamos varios.
El informe de la Dirección General de Ingresos da cuenta de ingresos corrientes acumulados a diciembre de 2022 por el orden $9,092.4 millones, lo que reflejó un déficit de $376.5 millones comparados con lo presupuestado. Los ingresos tributarios representaron un 62% del total de los ingresos corrientes ese año.
El economista y docente Luis Morán explica que los últimos datos de recaudación reflejaron ingresos por debajo de lo proyectado, lo que a su vez ajusta a la baja la proyección inicial de crecimiento, que en el caso de 2022 se hizo con base en un 10% inicialmente. Para este año se proyecta un crecimiento de entre 5.5% a 6% en cuanto al aumento del producto interno bruto (PIB). Morán recomienda ver los escenarios de manera moderada.
De acuerdo con Publio De Gracia, director de la DGI, la caída de los ingresos corrientes acumulados hasta junio de 2023 reflejan el efecto de la ampliación del año fiscal 2022 hasta el 13 de enero de 2023, misma que se hizo para ofrecer alivio fiscal e incentivar el pago de tributos a través de la amnistía. Por esta razón los ingresos registrados hasta el 13 de enero de 2023 fueron contabilizados como recaudados en diciembre de 2022, lo cual “influyó en el déficit observado en términos acumulados hasta junio de 2023 respecto a la meta presupuestada, alcanzando el 88% de la misma”.
Sobre el presupuesto de 2024, De Gracia se limitó a decir que se elaboró cumpliendo con los lineamientos de la política fiscal “anticíclica” y manteniendo el tope del déficit en el 2% del PIB para este ejercicio fiscal, según lo estipulado en la Ley 34 de Responsabilidad Social Fiscal.
Por otro lado, la sobreestimación del crecimiento y el abultamiento de ingresos no son males que se limitan a este gobierno, confesó el ex director de la DGI, Publio Cortés, quien estuvo al frente de esa cartera durante los primeros años de la administración de Juan Carlos Varela. Por lo general -dice Cortés- “todos los gobiernos inflan los ingresos, porque como la Constitución dice que el presupuesto tiene que estar balanceado y los gobernantes prometen y prometen, y si no hay de dónde, entonces inflan los ingresos”.

