El apetito de los apostadores no conoce de desaceleración económica ni disminuye ante el constante incremento en el costo de la vida.
Por el contrario, aumenta todos los años, dejando millonarias ganancias a las empresas y a las arcas estatales, que sacan provecho del deseo de aquellos que invierten su dinero con la esperanza de obtener una recompensa, que en la mayoría de las veces nunca llega.
En el primer trimestre del año las apuestas en juegos de azar sumaron 647.7 millones de dólares, lo que significa que los apostadores gastaron 59 millones 165 mil dólares más en comparación con igual periodo de 2014.
Haciendo una matemática simple, entre enero y marzo se apostaron un promedio de 7 millones de dólares diarios, una cifra para nada despreciable, tomando en cuenta que esa suma de dinero hubiese alcanzado para comprar 21 mil canastas básicas de alimentos, que durante el primer trimestre ha tenido un promedio mensual de 321 dólares.
A los 647.7 millones de dólares en apuestas en juegos de azar, hay que sumarle los 150.7 millones de dólares que vendió la Lotería Nacional de Beneficencia, y que se calculan de forma
independiente.
Contrario a las apuestas reportadas por los casinos y salas de apuestas, la venta de chances y billetes de la lotería disminuyó 1.28% en el primer trimestre del año, 1.9 millón de dólares.
Sumadas ambas cantidades, en los primeros 90 días del año se destinaron 798.4 millones de dólares en actividades de “esparcimiento”, como clasifica la Contraloría General de la República la venta de lotería y juegos de azar.
Esta cifra es mayor, considerando que la Junta de Control de Juegos (JCJ) no publica el monto de las apuestas en internet ni tampoco el movimiento que registran las máquinas tragamonedas tipo C, que son aquellas que solo permiten apostar hasta un máximo de 3 dólares por jugada. Estos equipos operan en salas y bares, la mayoría en lugares con altos índices de pobreza. Los permisos de operación para estas máquinas proliferaron durante la pasada administración.
Los casinos están de fiesta
Por modalidad de juego, las máquinas tragamonedas tipo A son las preferidas de los apostadores, con 488.8 millones de dólares en apuestas durante los primeros tres meses del año.
Esto significa que el 83% de las apuestas en juegos de azar se hizo en máquinas tragamonedas tipo A, que son los equipos que le ofrecen al jugador múltiples opciones de ganar por cada jugada realizada.
Aunque en los casinos completos, que son aquellos que operan en hoteles de más de 300 habitaciones, hay máquinas tipo A, este negocio es controlado por la compañía Gaming & Services de Panamá, que tiene 26 salas distribuidas en todo el país.
Registros de la JCJ indican que algunas de estas salas, en especial las ubicadas en zonas con altos índices de pobreza, como el corregimiento de la 24 de Diciembre y San Miguelito, reportan apuestas superiores al millón de dólares mensuales.
Durante el último año de la administración de Ricardo Martinelli, Gaming & Services de Panamá consiguió una extensión de 20 años en su contrato obtenido en el período del expresidente Ernesto Pérez Balladares en 1997.
Con la jugada aprobada por la excontralora Gioconda Torres de Bianchini, la compañía tendrá el monopolio de las salas tipo A
hasta 2037.
Para lograr esta extensión la empresa pagó 13 millones de dólares antes de marzo de 2014, tres meses antes que venciera el mandato de Martinelli.
Después de las máquinas tragamonedas tipo A, los casinos completos son los que más apuestas reciben y entre enero y marzo recaudaron 302.3 millones de dólares. En el país hay 22 casinos completos y uno por entrar en operación.
El mayor operador es la empresa Alta Cordillera con 11 casinos. Esta empresa es subsidiaria de la española
Codere.
Una variedad de juego que ha ganado adeptos son las apuestas en eventos deportivos. El número de salas que se dedican a esta actividad ha aumentado 50% en los últimos años y actualmente operan 24 en todo el país.
Hasta marzo se habían apostado 9.9 millones de dólares, lo que significa un incremento de 76.7% en comparación con los 5.6 millones de dólares del primer trimestre de 2014.
En cuanto a las apuestas en el Hipódromo Presidente Remón, estas sumaron 11.9 millones de dólares.
Esto refleja una reducción de 104 mil dólares, mientras la actividad en las salas de bingo sumaron 936 mil dólares.
El año pasado al final del primer trimestre, las apuestas en bingos fueron de 6.2 millones de dólares, pero en ese momento todavía la JCJ no había suspendido el bingo televisado conocido como Buko Millonario, que dejó de operar luego de que se detectaran irregularidades al momento de darse la concesión en la administración pasada.
Se estima que la empresa Grupo de Inversión Mundial, S. A., operadora de Buko Millonario, registró ingresos brutos por 12.5 millones de dólares.
La salida de esta empresa podría suponer una migración de apostadores hacia otros juegos de azar que siguen en repunte.
Se inicia proceso para reglamentar impuesto
La Asociación de Administradores de Juegos de Azar de Panamá (Asaja) trabaja con la Junta de Control de Juegos para reglamentar el impuesto que pagarán los apostadores y del cual el Gobierno obtendrá los fondos para financiar parte del incremento a los pensionados y jubilados del país.
El tributo de 5% se aplicará cuando el jugador gane una apuesta y cambie sus fichas o monedas en la caja del centro de juegos. Por ejemplo, a una persona que gane 200 dólares se le retendrán 10 dólares, dinero que después debe ser transferido al fisco.
Este impuesto, que también se aplicará a la extracción no metálica (arena y piedra), debe traducirse en 70.4 millones de dólares anuales para financiar el incremento salarial a 167 mil jubilados.
Antonio Alfaro, presidente de Asaja, indicó que han mantenido conversaciones con la Dirección General de Ingresos para determinar el mecanismo que utilizarán los operadores de juegos de azar en el proceso de recaudar y transferir el dinero.
Señala que este impuesto representa un gasto operativo y logístico que impacta al sector que ya está debidamente regulado; y que además es el sector que porcentualmente más ingresos aporta al Estado.
La reglamentación debe incluir los requisitos para retener y reportar el nuevo impuesto, así como la documentación a entregar al jugador que paga el impuesto.
El nuevo tributo será aplicado a todas las modalidades de juego, excepto las apuestas hípicas, porque son deficitarias. Actualmente, solo los apostadores de máquinas tragamonedas deben pagar un impuesto de 7%.
