La aparición de la variante Ómicron de coronavirus representa nuevos riesgos para el crecimiento económico global y para las perspectivas de inflación, ya que aumenta la preocupación sobre los riesgos para la salud y varios países han impuesto nuevas restricciones de viajes en los últimos días. Así lo manifiesta la agencia de calificación de riesgo Moody’s Investors Services en un comentario publicado este martes 30 de noviembre.
La agencia señala que el descubrimiento de la variante subraya su visión de que la pandemia sigue siendo una amenaza para la salud, así como una fuente de incertidumbre para la economía mundial y de volatilidad para el mercado financiero.
Por el momento, Moody´s mantiene sus estimaciones económicas para los países del G-20 publicadas a inicios de noviembre, que apuntan a un crecimiento colectivo de 5.8% en 2021, 4.4% en 2022 y 3.2% en 2023, después de una contracción de 3.2% en 2020.
La amenaza dependerá de la transmisibilidad y agresividad de la nueva cepa, pero estarán mejor posicionados los países que tengan asegurado el suministro de vacunas y donde exista un nivel elevado de aceptación pública de la misma.
La aparición de la nueva variante surge en un momento de frágil recuperación económica, marcada por la tensión en la cadena de suministro y el alza de precios. El efecto de la nueva variante en la recuperación sería negativo, ya que el miedo al contagio podría hacer que muchas personas eviten actividades con cierto nivel de contacto y esto podría afectar a servicios como los restaurantes o los viajes, precisamente en un momento en el que este tipo de gastos suelen aumentar.

