Aunque Panamá logró reducir su déficit fiscal en 2025 y cumplir con la meta establecida en la regla fiscal, la trayectoria de la deuda pública continúa deteriorándose y plantea dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo.
Así lo advierte el informe del banco de inversión Morgan Stanley, que señala que la deuda aumentó 6.2 puntos porcentuales del producto interno bruto (PIB) en 2025, pese a que el déficit del Sector Público No Financiero (SPNF) se redujo a 3.68% del PIB, en línea con el objetivo oficial.
El saldo de la deuda pública total de Panamá cerró diciembre de 2025 en $59,349 millones, lo que representa un incremento de $444.7 millones, equivalente a un aumento mensual de 0.7%, en comparación con noviembre, cuando se ubicaba en $58,904 millones, según el informe de financiamiento público del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Al compararse con el cierre de diciembre de 2024, la deuda en un año aumentó 10.44% o el equivalente a $5,613 millones más que los $53,739 millones registrados al término de 2024.
En el informe de Balance Fiscal el Ministerio de Economía y Finanzas, aclara que “este aumento responde principalmente a la incorporación de obligaciones que no estaban originalmente contempladas en el presupuesto, pero que el Estado asumió, entre ellas el aporte solidario a la Caja de Seguro Social (CSS) por $966 millones y el pago de $241 millones correspondientes a intereses preferenciales vencidos de períodos anteriores".
Además de un adelanto de $650 millones para cubrir de forma anticipada parte de las amortizaciones previstas para 2026, según refiere el despacho del ministro Felipe Chapman.
El documento de la banca de inversión, que fue emitido antes de la recompra de bonos de la deuda pública que se concretó el pasado martes de carnaval 17de febrero, subraya que, aunque el Gobierno ha avanzado en la consolidación fiscal, el problema estructural no está resuelto. Panamá sigue financiando sus desequilibrios con mayor endeudamiento, lo que debilita el anclaje de la regla fiscal y mantiene latente el riesgo sobre la calificación crediticia del país.
Déficit bajo control, deuda en ascenso
Mogan Stanley reconoce que la reducción del déficit representa una señal positiva para el mercado, especialmente después de las presiones fiscales registradas en los últimos años. Sin embargo, el informe advierte que el ritmo de crecimiento de la deuda supera la velocidad del ajuste fiscal.
En otras palabras, cumplir la meta anual de déficit no ha sido suficiente para estabilizar el saldo de la deuda pública.
Morgan Stanley sugiere que la regla fiscal, diseñada para servir como ancla de disciplina presupuestaria, ha perdido efectividad como mecanismo de contención del endeudamiento, ya que el stock de deuda continúa escalando incluso cuando se alcanzan las metas formales.
“La regla fiscal ya no parece proporcionar un ancla sólida para la estabilización de la deuda”, precisa el reporte.
Factores que presionan las finanzas públicas
El análisis identifica varios elementos que siguen presionando las cuentas del Estado:
Transferencias crecientes a la Caja de Seguro Social (CSS).
Pagos acumulados y atrasados de subsidios.
Elevadas necesidades de financiamiento para 2026, que superarían los 11 mil millones de dólares.
Estas obligaciones incrementan la dependencia del mercado internacional y mantienen altos los requerimientos de colocación de deuda.
Riesgo contenido, pero no disipado
Si bien el informe señala que el riesgo de una rebaja inmediata en la calificación crediticia ha disminuido, también advierte que el mercado ya descuenta un escenario sin nuevas degradaciones.
“El riesgo de nuevas rebajas ha disminuido, pero la dinámica de la deuda sigue siendo una vulnerabilidad clave”, indica la banca de inversión.
Ese equilibrio podría verse alterado si la deuda continúa aumentando sin una estrategia estructural que estabilice su trayectoria.

El principal desafío para la administración actual será demostrar que la consolidación fiscal no solo es coyuntural, sino sostenible en el tiempo, especialmente en un contexto de menor crecimiento económico y presiones sociales.
“La dinámica de la deuda sigue siendo desafiante a pesar de los recientes esfuerzos de consolidación fiscal”, reitera Morgan Stanley en su análisis.
En síntesis, Panamá logró ordenar el déficit en 2025, pero el verdadero reto sigue siendo frenar el crecimiento de la deuda. Mientras esa tendencia no cambie, la sostenibilidad fiscal seguirá bajo escrutinio.
“Creemos que la consolidación fiscal deberá continuar para estabilizar los niveles de deuda en el mediano plazo”, menciona la banca de inversión.
El mercado ya habló
Al ser consultado sobre este informe de Morgan Staleny, el ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, sostuvo que el mercado habló más claro que cualquier análisis.
“Los mercados hablaron con mayor fuerza que cualquier opinión”, resaltó Chapman.
Para el ministro la respuesta de los inversionistas interesados en la recompra de bonos concretada el 17 de febrero es una señal inequívoca de la confianza que se tiene en el país.
La oferta pública de recompra realizada por la República de Panamá, recibió propuestas por $8,900 millones, mientras que la nueva emisión de bonos registró una demanda superior a $13,000 millones. “Esto reflejó la confianza de los inversionistas internacionales en la estabilidad macroeconómica de Panamá y en su estrategia de consolidación fiscal”, indicó el MEF.
Como parte de la operación, el país aceptó concretó la recompra de $2,970 millones en bonos en circulación. La transacción fue financiada mediante la emisión de nuevos bonos con vencimientos en 2034 y 2038, con cupones de 5.2% y 5.6%, respectivamente. Además de lograr una reducción neta de aproximadamente $204 millones en el saldo de la deuda pública, además de generar una disminución estructural cercana a $30 millones anuales en el gasto por intereses.

El ministro Chapman, hace referencia a la gráfica que muestra la evolución del Índice de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) de Panamá, calculado por JP Morgan, que mide la prima o “riesgo país”.
Este indicador refleja la diferencia, en puntos básicos, entre el rendimiento que pagan los bonos soberanos panameños denominados en dólares y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados libres de riesgo.
Cuando el spread o el diferencial sube, significa que los inversionistas perciben mayor riesgo y exigen un retorno más alto para prestar dinero al país; cuando baja, como ocurre en el caso de Panamá actualmente —que ha registrado una reducción hasta ubicarse en su nivel más bajo desde 2020— indica una mejora en la percepción de riesgo y, por tanto, un menor costo de financiamiento para el Estado panameño en los mercados internacionales.
El punto de equilibrio entre crecimiento y costo de la deuda
Frente a las advertencias de Morgan Stanley sobre la dinámica del endeudamiento, el economista Eric Molino Ferrer sostiene que la sostenibilidad no depende únicamente del tamaño de la deuda, sino de tres variables fundamentales.
“Tú realmente necesitas tres factores importantes cuando estás evaluando la sostenibilidad de la deuda para un país”, explicó. “Necesitas saber cuánto es la tasa real de la deuda, cuánto nos está costando endeudarnos en intereses; cuánto es la actividad económica o el crecimiento del PIB que estamos teniendo; y cuánto vendríamos teniendo como superávit primario”.
Molino Ferrer señala que, al analizar los dos primeros factores, Panamá muestra señales de acercamiento a un punto de equilibrio. “Si nosotros estamos viendo que el costo ponderado de la deuda cayó a 4.97%, el crecimiento del PIB fue 4% y se asume un Índice de Precios al Consumidor de 0%, básicamente lo que estamos diciendo es que nos estamos acercando a un punto en donde sí estamos logrando tener una sostenibilidad de no seguir incrementando la deuda”, indicó. La clave, añadió, es que el crecimiento económico logre igualar o superar el costo financiero.
En cuanto al balance primario, recordó que el país no registró superávit, pero sí una mejora relevante. “Aunque no tuvimos un superávit primario, lo que tuvimos fue un déficit de 0.63%”, explicó, al precisar que, sin contar los intereses, los ingresos y gastos estuvieron prácticamente en equilibrio en relación con el PIB. A su juicio, la aspiración debe ser que el costo real de la deuda continúe disminuyendo, apoyado en la caída de indicadores como el Embi y en eventuales recortes de tasas en Estados Unidos.
“Si el costo de la deuda disminuye a un punto en donde el crecimiento del PIB lo supera y continuamos con una consolidación fiscal, vamos a llegar a un punto en donde empezaríamos a ver una reducción de la deuda en términos porcentuales del PIB”, afirmó. Aunque reconoció que “todavía no estamos en ese punto”, destacó que el país se está acercando a un escenario en el que “la actividad económica pueda superar el costo de la deuda”.


