El presidente José Raúl Mulino, descartó de forma contundente la importación de arroz, pese a la propuesta presentada por el sector molinero para traer un nuevo contingente al país en los próximos meses.
“Deseo dejar claro que mientras exista arroz en inventario no se permitirá importación. No se va a desproteger a productores”, señaló el mandatario a través de su cuenta oficial en la red social X.
La declaración surge luego de que la Asociación Nacional de Molineros de Arroz planteara analizar la importación de aproximadamente 1.8 millones de quintales para octubre, más un mes de seguridad alimentaria, que es lo que aseguran debería el Gobierno siempre mantener en el país para evitar la fluctuación de precios, como una medida preventiva ante el incremento en los costos de producción, impulsados principalmente por el alza del combustible.
Deseo dejar claro que mientras exista arroz en inventario no se permitirá importación. No se va a desproteger a productores @MIDAPma
— José Raúl Mulino (@JoseRaulMulino) April 15, 2026
Sin embargo, la propuesta encontró una fuerte oposición por parte de los productores, representados por la Federación de Asociaciones de Productores de Arroz y Otros Granos de Panamá, quienes sostienen que el país cuenta con suficiente arroz para abastecer la demanda nacional.
Según cifras del gremio, para el 20 de mayo de 2026 el inventario alcanzará los 4.8 millones de quintales, superando en 1.3 millones los niveles registrados en el mismo periodo del año anterior. Este volumen, aseguran, incluye arroz que ya ingresó al sistema durante 2025, por lo que descartan cualquier riesgo de escasez.
A la par del debate sobre importaciones, los productores han puesto sobre la mesa el impacto del aumento en los costos de producción, que ya ronda el 20% debido principalmente al encarecimiento del combustible. Este escenario, advierten, podría traducirse en un incremento en el precio al consumidor entre junio y julio si no se adoptan medidas de apoyo.
Ante ello, el sector solicita al Gobierno la implementación de subsidios, especialmente en combustible y fertilizantes, similares a los otorgados a los transportistas, con el objetivo de aliviar la carga económica y evitar un traslado directo de los costos al mercado.
El ministro de Desarrollo Agropecuario, Roberto Linares, confirmó que el Ejecutivo evalúa mecanismos para apoyar a los productores. Explicó que, a diferencia del transporte, donde los beneficiarios están identificados a través de registros en la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, el sector agrícola enfrenta el reto de no contar con un sistema formal para maquinaria como tractores y cosechadoras, porque no portan placas.

En ese sentido, adelantó que se trabaja en la creación de un banco de información en el ministerio, donde los productores deberán registrar sus equipos para poder acceder a un eventual subsidio, el cual sería previamente verificado por las autoridades.
Por su parte, la Asociación Nacional de Molineros de Arroz insistió en un comunicado sobre la volatilidad del mercado internacional y la necesidad de tomar decisiones técnicas para garantizar la estabilidad del suministro, reiterando que la seguridad alimentaria debe ser el eje central.
El cruce de posturas evidencia un momento clave para la cadena agroalimentaria del arroz, donde convergen la defensa de la producción nacional, la presión por los costos y la necesidad de evitar impactos en el bolsillo de los consumidores.

