La constructora brasileña Norberto Odebrecht —hoy CNO S.A.—, que aún mantiene más de 30 millones de dólares pendientes de pago tras un laudo arbitral a favor del Aeropuerto Internacional de Tocumen, no solo busca volver a participar en obras dentro de la terminal aérea, sino que ya ha logrado abrir un canal de interlocución con su administración.
Según confirmó el gerente general de Tocumen, José Ruiz, la empresa se ha acercado para explorar la posibilidad de encargarse de la reparación de los daños en la plataforma de rodaje de la Terminal 2 (T2). Aunque insiste en que no existe una negociación formal, reconoce que sí hay conversaciones preliminares en curso.
El planteamiento no es menor: la misma constructora que ejecutó las obras que hoy presentan desperfectos propone ahora corregirlas. No se tiene claro si para lograr una movida como esta se podrían activar garantías o se haría un nuevo contrato, es decir, recibiendo pagos por parte del aeropuerto, pese a que aún adeuda una suma millonaria a esa misma entidad.
Según explicó Ruiz, para el aeropuerto podría resultar más rápido que la constructora ejecute directamente los trabajos, en lugar de que la entidad tenga que financiar las reparaciones y luego iniciar un nuevo proceso legal contra Odebrecht.

Ruiz dejó claro que no hay ningún acuerdo y que la opción de permitir a la empresa intervenir forma parte de una evaluación interna.
“No estamos en negociación, estamos en conversaciones”, indicó, al tiempo que subrayó que, si no se concreta una solución por esta vía, el aeropuerto avanzará con una nueva reclamación legal.
Esa posible acción corresponde a una segunda demanda que Tocumen prepara, estimada en 15 millones de dólares, vinculada directamente a los daños en la plataforma de rodaje.
Esta cifra se basa en estudios técnicos que apuntan a la necesidad de una intervención estructural más profunda para resolver definitivamente las fallas detectadas.
El acercamiento ocurre en medio de un historial legal complejo entre el aeropuerto y la constructora.
En una primera instancia, Tocumen intentó anular el contrato de construcción de la Terminal 2 e inhabilitar a la empresa para participar en licitaciones públicas durante tres años, a través de un proceso ante el Tribunal Administrativo de Contrataciones Públicas. Sin embargo, ese tribunal falló a favor de la empresa.

Paralelamente, Tocumen impulsó un proceso de arbitraje en el que sí obtuvo un resultado favorable. En ese caso, el tribunal arbitral ordenó a la constructora pagar una indemnización cercana a los 30 millones de dólares por daños y perjuicios. A la fecha, ese monto no ha sido cancelado por la empresa.
La situación no es aislada. Odebrecht tampoco ha cumplido completamente con el acuerdo firmado en 2017 con el Estado panameño para el pago de una multa de 220 millones de dólares por el caso de sobornos a funcionarios.
A inicios de 2026, se informó que la empresa mantiene atrasos significativos en ese compromiso ($147 millones), lo que refuerza las dudas sobre su capacidad o disposición de cumplir con obligaciones financieras pendientes en el país.
En el plano técnico, los daños en la Terminal 2 han sido documentados desde hace años. La infraestructura, cuya construcción fue adjudicada en 2012 por 679 millones de dólares, terminó costando cerca de 917 millones tras múltiples adendas.
Fallas en el techo, sistemas eléctricos, pisos, se han sumado a las reclamaciones del aeropuerto contra la empresa brasileña. Con el tiempo, comenzaron a evidenciarse fallas en las calles de rodaje utilizadas por las aeronaves para acceder a las puertas de embarque.

El punto más crítico es la calle de rodaje conocida como Sierra 8 (S-8), donde se registraron deformaciones, hundimientos y deterioro en la capa de rodadura. En su momento más grave, estos daños afectaron 11 de las 20 puertas de embarque de la Terminal 2, comprometiendo más del 50% de su operatividad.
El impacto operativo obligó al aeropuerto a redistribuir vuelos hacia otras áreas, generando presión sobre la Terminal 1 y afectando también las actividades comerciales en zonas cercanas a las puertas inhabilitadas. La situación se produjo en periodos de alta demanda, lo que incrementó su impacto en la operación general del aeropuerto.
Para determinar el origen de los daños, Tocumen encargó un estudio a la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP).
Las conclusiones apuntaron a fallas estructurales profundas en la base del pavimento y problemas de estabilidad del suelo, lo que requeriría reemplazar el asfalto por una estructura de concreto como solución definitiva.
Como medida temporal para sostener la operación de la Terminal 2, Tocumen ejecutó una primera fase de reparaciones en los puntos más deteriorados de la plataforma de rodaje, especialmente en la calle Sierra 8 (S-8).
Los trabajos, a cargo de la empresa Pavimentos Especializados, abarcaron 3,055 metros cuadrados de pavimento flexible y tuvieron un costo aproximado de 288 mil dólares.

La intervención permitió corregir baches y deformaciones severas, rehabilitar parcialmente varias posiciones y reactivar algunas puertas de embarque que habían quedado fuera de servicio. Tocumen aclaró que se trató de una solución paliativa, basada en una mezcla asfáltica modificada, mientras avanzaban los estudios técnicos sobre el problema estructural.
La segunda fase se concentró en otros tramos también afectados, entre ellos los accesos a las posiciones 209, 211, 216 y 217. En esta etapa, el aeropuerto programó las labores principalmente en horario nocturno para reducir el impacto sobre el movimiento de aeronaves y contener el avance del deterioro en zonas críticas adicionales. Según la administración, ambas fases respondieron a una lógica de contingencia para sostener la operatividad mientras se define una solución definitiva.
El informe también advierte que las reparaciones realizadas hasta ahora son de carácter paliativo y no corrigen el problema de fondo. Según la evaluación del aeropuerto, una solución estructural completa tendría un costo cercano a los 15 millones de dólares, cifra que Tocumen buscaría recuperar a través de una nueva demanda, en caso de que se vayan por ese camino.

Expertos en pavimentos aeroportuarios consultados coinciden en que los daños podrían estar relacionados con fallas en el diseño original, el tipo de material utilizado en la base del pavimento y deficiencias en el sistema de drenaje, factores que, combinados, habrían debilitado la estructura con el paso del tiempo.
La posibilidad de que la propia constructora asuma los trabajos plantea un escenario inimaginable: acelerar la rehabilitación, como dice el gerente de Tocumen, también implica confiar nuevamente en una empresa que no ha cumplido con pagos ordenados por instancias legales en Panamá.
Los reclamos de Tocumen contra Odebrecht no se limitan a los daños en la plataforma de rodaje. Otra de las reclamaciones pendientes del aeropuerto está relacionada con las fallas detectadas en el techo y el cielo raso de la Terminal 2.
La administración aeroportuaria inició trabajos de reparación tras las filtraciones registradas durante la temporada lluviosa, las cuales afectaron el área central de la terminal y obligaron a intervenir tanto el cielo raso metálico como las vigas de la estructura.

Según explicó el gerente general de Tocumen, el deterioro responde al uso de materiales deficientes por parte del contratista responsable de la obra.
Detalló que el costo total de estas reparaciones, estimado en alrededor de $2 millones, será incluido en las demandas que el aeropuerto prepara contra Odebrecht por las fallas detectadas en la infraestructura de la terminal de pasajeros.

